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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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21 Febrero 2020 04:00:00
¡Ya ni las cortinas de humo ayudan a López!
Todos saben que el presidente López Obrador ha sido, a lo largo de su extensa trayectoria política, “el rey de las cortinas de humo”.

Incluso, todos tienen en la memoria la más reciente de esas “cortinas”: la rifa del avión presidencial, que a veces parecía más una “cortina de humor” que “de humo”.

Más aún, también es cierto que muchos ciudadanos tienen claro que la propia campaña presidencial de AMLO fue justo eso: la más fabulosa “cortina de humo” que se haya conocido en México.

Es decir, las promesas de Obrador fueron la más grande impostura en la historia electoral mexicana; una potente “cortina de humo”, capaz de engañar a 30 millones de ciudadanos; hombres y mujeres, jóvenes y viejos.

Sin embargo, implacable, la Ley de la Gravedad también aplica en la mentira y el engaño. Y resulta que, por esa razón, hoy las “cortinas de humo” ya tampoco sirven para la propaganda “engañabobos” de López Obrador. Y es que, en política, como en la gravedad, todo lo que sube, baja.

¿Y por qué ya no sirven las “cortinas de humo”? Porque buena parte de los ciudadanos ya se hartaron de la “chabacana” “cortina de humo” que son las mañaneras; se cansaron de tantas mentiras y tanta impostura y se cansaron de la simulación de un Gobierno que no asume una sola responsabilidad y que siempre encuentra culpables de todo.

Incluso, Obrador llegó al extremo delirante de decir que un defensor de la naturaleza fue asesinado “para golpearnos”.

Y es que, como saben, según AMLO, los culpables de todos los males de su Gobierno son las feas “cortinas de humo” llamadas “conservadores”, el “neoliberalismo”, la “corrupción” y hasta “Felipe Calderón”.

Sin embargo -y contrario al interés oficial-, lo cierto es que dejaron de ser útiles las “cortinas de humo” y, en cambio, el Gobierno y el presidente Obrador se tambalean ante escándalos como el feminicidio sin freno -en todo el país-, que hacen tropezar no solo a López Obrador y a Claudia Sheinbaum, sino a toda la Administración federal y a todos los gobiernos de Morena.

Y es tal el golpe a la línea de flotación del Gobierno de Obrador que el propio Presidente mexicano debió encabezar una impensable batería de “cortinas de humo” que, por su reincidencia, ya no alteran a nadie.

Así, por ejemplo, en días pasados, durante la ceremonia del 107 aniversario del Ejercito Mexicano, López Obrador agradeció a soldados y marinos “por no escuchar el canto de las sirenas y dar la espalda a la traición y al golpismo”.

¿A cuál “traición” y a cuál “golpismo” se refirió AMLO?

Está claro que se trató de una más de las “cortinas de humo” sembradas por el propio Presidente, justo cuando su Gobierno se desmorona por los escándalos del la epidemia feminicida que recorre el país.

Y es que pocos hicieron caso de tal espantajo discursivo, sobre todo porque ya todos conocen el tamaño de las mentiras de AMLO. Incluso, muchos recordaron cuando Obrador inventó un “golpe de Estado” contra el entonces presidente Zedillo; invento que le sirvió para aliarse al más neoliberal de los presidentes mexicanos.

En esa misma línea discursiva, los estrategas de Palacio sembraron en la prensa internacional -la de Estados Unidos-, otro espantajo igual de engañoso: la supuesta investigación por diversos presuntos delitos, del expresidente Peña Nieto.

A nadie alteró la supuesta exclusiva que, incluso, debió ser desmentida por el propio presidente Obrador.

Al mismo tiempo, tanto la expresidenta de Morena, como senadores de ese partido y aplaudidores en medios públicos y privados, iniciaron una campaña para desacreditar a los críticos por la epidemia feminicida; campaña que incluyó negar el alza en las cifras de feminicidios, insultar a los críticos a los que se llegó a llamar “perros que ladran” y la estratagema preferida: la de millones de bots.

Nada de eso funcionó. ¿Por qué? Porque las “cortinas de humo” ya no son efectivas para detener el descrédito presidencial.

Y es que según distintas encuestas serias, la popularidad de AMLO ya ronda múltiplos de 50% de la preferencia y, al mismo tiempo, 50% de rechazo. Es decir, se localiza en los niveles más bajos en años.

Por eso también lanzó otra cortina de humo al anunciar que en el presente año ofrecerá cuatro informes presidenciales, a pesar de que la Constitución solo ordena que se informe a la nación una ocasión por año.

Nada le valió a López Obrador para revertir la percepción negativa del 50% de los mexicanos a causa de la epidemia feminicida; todo ello en medio de cifras duras sobre la muerte de mujeres por razones de género.

Por ejemplo, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, en 2018, en todo el país se cometieron 891 feminicidios y en 2019 la cifra se elevó a 976. Es decir, un incremento de casi 10 por ciento.

También a nivel nacional, el feminicidio infantil subió 11 por ciento.

En Ciudad de México se cometieron 43 feminicidios en 2018 y en 2019 las mujeres muertas por razones de género llegaron a 68, lo que significa un incremento de casi 60 por ciento.

Nada para los feminicidios y a casi 15 meses, se derrumba el Gobierno de AMLO.

Al tiempo.
20 Febrero 2020 04:00:00
¡Traición de AMLO a 15 millones de mujeres!
En la elección presidencial de julio de 2018 votaron por López Obrador poco más de 30 millones de mexicanos.

De esos 30 millones, el 49% fueron mujeres; algo así como 14 millones, 755 mil 606 sufragios.

Paradójicamente, a López Obrador poco o nada le importan esos casi 15 millones de votos femeninos.

¿Por qué? Porque en los primeros 15 meses del gobierno de AMLO, el número de mexicanos muertos de manera violenta ya está cerca del límite del terror: 50 mil, lo que supera los 100 muertos por día; mientras que también al día en México se cometen 10 feminicidios y cuatro infanticidios.

Es decir, México ya es uno de los lugares más peligrosos para la vida de las mujeres y los niños; esas mujeres y esos niños que -según los protocolos de todo tipo de tragedias- deben ser rescatados de manera prioritaria.

“¡Las mujeres y los niños primero!”, dicen los protocolos globales para salvar vidas en toda emergencia.

En México, sin embargo, las mujeres y los niños no le importan al presidente Obrador, tampoco le importan a las mujeres de Morena y, mucho menos, a los legisladores del partido rojo.

Y las pruebas de que poco o nada importan están a la vista de todos.

López Obrador acabó con las guarderías y las estancias infantiles, que sin duda eran un lugar vital para el desarrollo infantil pero que, en especial, eran fundamentales para el desarrollo de las mujeres, quienes dejaban a sus hijos en esas guarderías mientras acudían al trabajo.

López Obrador acabó con los refugios para mujeres; último salvavidas para muchas de ellas, frente a la violencia de género.

López Obrador es omiso y nada empático frente al grave problema del feminicidio, delito que ha minimizado hasta el grado de decir que de nada sirve y nada resuelve que los feminicidas sean llevados a prisión.

Y es tal el escándalo en torno al “valemadrismo” lopista por los feminicidios, que la prensa internacional vapulea un día sí y otro también al Mandatario mexicano.

Y mientras esa tragedia recorre el país, en el México de López Obrador está prohibido criticar al Presidente por sus escandalosos fracasos, por lo ridículo de sus acciones y, sobre todo, por sus desafortunadas decisiones.

Y es que en medio de la crisis desatada por la epidemia incontenible de feminicidios -crisis que paralizó al Gobierno y al propio Obrador-, los otrora severos críticos por “los muertos” de Calderón y Peña, hoy exigen “no criticar” a López Obrador por los feminicidios.

Y es tal la desesperación entre legisladores y aplaudidores de AMLO que, incluso, senadores lopistas llaman a ridículas conferencias de prensa para regañar a reporteros, mientras que la exjefa de Morena Yeidckol Polevnsky niega la epidemia feminicida.

A su vez, desde Palacio, el vocero presidencial ordenó una costosa campaña en redes para atenuar la crisis, mediante ataques masivos a los críticos de AMLO.

Lo curioso es que pocos recuerdan que durante más de una década -de 2006 a 2018-, la claque mediática de López orquestó una eficaz campaña contra la violencia en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

En diarios como La Jornada y semanarios como Proceso, cartonistas y articulistas de clara tendencia fascista, como Rafael Barajas “El Fisgón”, “Helguera”, “Hernández”, Epigmenio Ibarra, “Julio Astillero” y Enrique Galván, utilizaron a las víctimas de la violencia para lucrar políticamente.

Es decir, con las tragedias como señuelo, la claque lopista emprendió campañas de descrédito de los gobiernos de Calderón y Peña, a partir del uso y abuso político y mediático de la muerte de niños de la guardería ABC, en Sonora; de la masacre de los 43 de Iguala y la muerte de jóvenes en Salvárcar, en Chihuahua, además del enfrentamiento de militares y criminales en Tlatlaya y el desalojo de los opositores al aeropuerto de Texcoco.

En todos los casos gritaron: “fue el Estado”, acusaron sin pruebas a Calderón y a Peña y emprendieron campañas que exigían “no más sangre”, “ni una más” y “vivos se los llevaron y vivos los queremos”, entre otras.

Se empeñaron en llevar puntual recuento de “los muertos de Calderón” y “los muertos de Peña” y hasta buscaron firmas ciudadanas para denunciar ante la ONU a los gobiernos del PAN y del PRI.

En todos los casos, las campañas fueron montadas en el “chabacano” maniqueísmo de “buenos contra malos”, en donde según la claque lopista no había peor lacra que el “PRIAN”, mancuerna del PRI y el PAN.

Con el tiempo quedó clara la eficaz impostura de la mal llamada izquierda para llegar al poder, a costa de lo que sea; incluso de engañar y mentir a los ciudadanos.

Y es que en el México de Obrador hemos atestiguado tragedias peores a las ocurridas en la guardería ABC -como la de Tlahuelilpan-; peores masacres a la de Salvárcar -como la de la familia LeBarón-; y los “muertos de Calderón” no son ni el 20% de los muertos de López Obrador y “los muertos de Peña” no llegan ni al 40% de los muertos de AMLO.

En efecto, López Obrador traicionó al 50% de sus votantes, las mujeres.

¿Volverían a votar por López o por Morena?

Al tiempo.


19 Febrero 2020 04:00:00
¿Cuándo asumirá Obrador el poder?
Cuando Ernesto Zedillo heredó el llamado “error de diciembre”, del Gobierno de Carlos Salinas –colapso económico que llevó a la ruina a millones de mexicanos– nunca acusó al Gobierno anterior.

Zedillo –que ha sido uno de los mejores presidentes mexicanos– sacó adelante al país, luego de la gran crisis política, económica y de confianza; firmó el mayor número de tratados comerciales de la historia, consolidó la independencia del Banco de México, del Poder Judicial y creó el IFE, hoy conocido como INE.

Gracias a las reformas de Zedillo, acabaron las recurrentes crisis de cada sexenio y llegaron las elecciones limpias y creíbles; llegó la alternancia en el poder y el PRI perdió la presidencia y el control del Congreso, por primera ocasión en la historia.

Y, lo más importante, que Zedillo nunca culpó al pasado y menos a los gobiernos anteriores, porque asumió el poder desde el primer minuto de su azarosa gestión.

Y es que Zedillo entendió que había ganado la elección presidencial –luego del crimen de Colosio– precisamente para acabar con la incertidumbre luego de los magnicidios; para resolver los grandes problemas surgidos de la crisis económica y de la carencia de certeza democrática; no para defraudar a los mexicanos o para culpar al pasado.

Y Zedillo cumplió con creces; ya que gracias a su Gobierno empezó el despegue económico y democrático del país.

Y viene a cuento el ejercicio memorioso porque en los últimos 14 meses, México no tiene Presidente.

¿Y qué es Obrador, si no tenemos Presidente?

En efecto, López Obrador asumió el poder –de manos del Congreso– en una fastuosa ceremonia, el 1 de diciembre de 2018.

Sin embargo, hasta el día de hoy Obrador no acaba de entender que fue votado justo para resolver los grandes problemas nacionales –sociales, políticos y económicos– y no para culpar al pasado y menos a los gobiernos de Calderón y/o Peña.

Han pasado casi 15 meses de aquel 1 de diciembre de 2018 y Obrador sigue culpando lo mismo a Felipe Calderón, que al neoliberalismo, que a tales o cuales empresarios, a “los conservadores” y hasta lleva a cabo una campaña proselitista en la que, todos los días, construye una parodia de sí mismo.

Es decir, ya convertido en Presidente, Obrador hoy comete todas aquellas aberraciones, trapacerías, engaños y arrebatos que criticó el Obrador candidato; el presidente Obrador incurre en todas las corruptelas, nepotismo y en las transas que el candidato Obrador cuestionó por décadas.

Y es tal el extravío que, en los hechos, queda claro que el presidente Obrador no ha tomado posesión del cargo para el que fue electo; el fracaso total del Gobierno de AMLO deja claro que no sabe y no puede con el trabajo y la responsabilidad de un cargo como el de Presidente.

Por eso las preguntas.

¿De qué se ha responsabilizado López Obrador en los casi 15 meses de su fracasada gestión?

¿Cuál de las muchas responsabilidades de la gestión presidencial, ha sido asumida por AMLO?

La respuesta la conocen todos.

El presidente Obrador no ha reconocido uno solo de los fracasos de su Gobierno; nunca ha reconocido que el suyo es un Gobierno de improvisados –empezando por el propio Presidente– y que ha tenido que recurrir a la propaganda ilegal y mentirosa de las mañaneras, sí y solo sí, para justificar lo injustificable; el fracaso total de su gestión.

Ya no sorprende a nadie el fracaso en materia inversión, de crecimiento económico, de desempleo, de alza del precio de los combustibles, de disparo escandaloso de crímenes violentos, de secuestros sin freno.

A nadie sorprende la destrucción del sector salud, la tragedia para millones de usuarios del sistema de salud; la violación constitucional para miles de enfermos con cáncer; la desprotección de millones de niños a los que se quitó la guardería…

Lo sorprendente hoy, a casi 15 meses del 1 de diciembre de 2018, es que López Obrador dejó “colgadas de la brocha”, abandonadas y sin esperanza a casi el 50% de la población y de las potenciales electoras; se olvidó de casi la mitad de quienes lo llevaron al poder.

En efecto, hoy las mujeres de México no tienen Presidente, como tampoco lo tienen los millones de desempleados, los miles de mexicanos que a causa del crimen y la violencia han perdido a un hijo, a un hermano, a un padre…

En la práctica –y frente al incuestionable fracaso total de la gestión de AMLO– no es exagerado decir que López Obrador no ha tomado posesión como Presidente.

¿Hasta cuándo asumirá su cargo el ganador de la elección de julio de 2018?

Al tiempo
18 Febrero 2020 04:07:00
Gracias a Obrador, ‘la muerte tiene permiso’
No, con el título de hoy no pretendemos recordar el clásico de la narrativa mexicana de Edmundo Valadés: La Muerte Tiene Permiso.

En realidad solo recordamos lo que por meses aquí denunciamos: la alianza de Estado entre bandas criminales -como la de El Chapo”- y el Gobierno de López Obrador.

Y es que luego de la reiterada promesa de amnistía al crimen -que en su campaña formuló el candidato López-, y luego de contundentes evidencias de la impunidad del Gobierno federal a todos los tentáculos del cártel de El Chapo, no existe duda de la alianza de Estado con las bandas del crimen.

Y si aún lo dudan, apenas en días recientes el presidente Obrador protagonizó dos eventos en los que reconfirma la hipótesis de la alianza de Estado con las bandas criminales.

El primer caso se produjo cuando, el pasado sábado, en un evento con la Guardia Nacional, Obrador ordenó a ese cuerpo de seguridad tratar bien a los criminales y respetar sus derechos humanos. Es decir, que mientras los criminales se apoderan del país y aterrorizan a la población, AMLO les extiende la mano, les brinda impunidad y les promete un trato amable y respeto a sus derechos humanos.

Así lo dijo: “Los delincuentes son seres humanos que merecen también nuestro respeto; el uso de la fuerza tiene límites y no se debe combatir el mal con el mal. Es mejor enfrentarlos con justicia y siguiendo la sabia recomendación de nuestros antepasados: ‘Haz el bien, sin mirar a quién’”.

Luego dijo que la creación de la Guardia Nacional es para garantizar la paz y tranquilidad “sin excesos, sin autoritarismo, respetando los derechos humanos”.

¿Qué debemos entender con el anterior mensaje? ¿Qué significa que el Presidente diga que los criminales “también merecen nuestro respeto”?

El mensaje es claro. El presidente Obrador les dice a los criminales que pueden seguir actuando con total impunidad, con total libertad y protección por parte de su Gobierno; a pesar de crímenes sin nombre como el de la familia LeBarón, a pesar de la epidemia de feminicidios; de las escandalosas 45 mil muertes violentas en poco más de 14 meses de gestión.

Lo peor, sin embargo, es que mientras López Obrador exige respeto a los derechos humanos para los criminales, no respeta los derechos humanos de miles de niños con cáncer; no respeta los derechos humanos de millones de mexicanos sin servicios médicos de calidad; no respeta los derechos humanos de millones de desempleados, de millones condenados a una educación de ínfima calidad…

Mientras AMLO pide respetar los derechos humanos de los criminales, el mismo Presidente ordenó la muerte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y coloca a una incondicional en la CNDH, precisamente para servir de tapadera a la violación de derechos humanos de los ciudadanos, en el Gobierno de Obrador.

Pero el extremo de la insensibilidad política y social del Presidente; de la apatía y hasta el “valemadrismo” de Estado que protagoniza Obrador, lo vimos todos luego de los dos más recientes feminicidios de escándalo, cometidos en la capital del país.

Nos referimos al espeluznante crimen de Ingrid -a manos de su pareja-, y al intolerable secuestro, tortura, violación y muerte de la niña Fátima, de solo 7 años.

En el caso Ingrid, tanto Obrador como las mujeres que presiden Morena y legisladoras del mismo partido, además de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, buscaron desviar la atención y minimizar la gravedad del crimen.

Obrador mismo dijo que era más importante la mentirosa rifa del avión que la epidemia de feminicidios y llegó al extremo de inventar un decálogo de su Gobierno dizque a favor de las mujeres; decálogo mentiroso, insulso, ofensivo y que a nadie en su Gobierno le importa.

Pero la gota que derramó el vaso de la estulticia presidencial, de la doble moral del partido Morena y sus dirigentes mujeres; de la estupidez de sus legisladores y la ineficacia de todos los gobiernos de Morena -en donde el crimen gobierna-, fue la respuesta que dio el Presidente a la muerte de la niña Fátima, de solo 7 años, quien fue secuestrada, torturada, violada y asesinada, luego de una semana de estar desaparecida.

A pesar del crimen de espanto, a pesar de la ineficacia del Gobierno federal y del fracaso del Gobierno de Claudia Sheinbaum, el presidente López culpó a la descomposición social que, según él, produjo el neoliberalismo.

Así lo dijo: “El grado de descomposición social es un efecto del modelo neoliberal. Son crímenes que tienen que ver con odio, crímenes que tienen que ver con problemas sociales, familiares, es una enfermedad social que no solo se resuelve con policías y cárceles o mano dura”.

Luego apareció el predicador López Obrador, que pidió “apurarnos con la Constitución Moral” porque según su “chabacana” estulticia “tiene que haber bienestar material y del alma, por lo que se tiene que moralizar (pues) siendo buenos podemos ser felices y así todos ayudemos a generar una sociedad mejor”.

Sí, con López Obrador la muerte tiene permiso. ¿Es un honor estar con un Presidente criminal como Obrador?

Al tiempo.



17 Febrero 2020 04:00:00
¡Feminicidio, doble moral de Obrador!
La doble moral de los gobiernos federal y de la capital del país; así como del partido Morena y de sus legisladores está a la vista de todos, frente a la epidemia imparable de feminicidios.

1.- Le exigen al Presidente un pronunciamiento sobre la epidemia feminicida y, de manera grosera, descalifica el tema porque, en su opinión, lo importante es la rifa del avión.

2.- La represión oficial, con gas pimienta, es la respuesta en no pocos de los reclamos legítimos de los movimiento feministas que se han movilizado en distintos lugares del país y diversos momentos.

3.- En esas movilizaciones, “manos negras” –presuntamente del oficialismo– han sembrado “encapuchadas” adiestradas para vandalizar y, con ello, desacreditar la protesta contra los feminicidios.

4.- En medio del ridículo total, “paleros” sembrados en “las mañaneras”, son mandados a descalificar las preguntas formuladas al Presidente, sobre la epidémica feminicida. Es decir, desde la vocería presidencial se descalifica la protesta ante el Presidente, en tanto que el discurso es ramplón, fofo, superficial y abstracto.

5. Decálogo ridículo que se resume en tres palabras “¡Respetar a las mujeres!” Sin embargo, en su ridícula improvisación, López Obrador nunca dice cómo se comprometerá a hacer cumplir el decálogo, no dice con qué instrumentos, qué programas y cuál presupuesto. Demagogia pura.

6.- Pero existe una doble moral aún mayor; la exhibida por la señora Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la CDMX, quien arrogante no solo descalifica la protesta callejera sino que utiliza la represión, el gas pimienta, la macana y los palos, contra las mujeres; aquellas a las que prometió defender.

Lo cierto es que resulta de tal magnitud el escándalo del feminicidio de Ingrid y es tal la impunidad y la carencia de acciones oficiales que la propia ONU ya se pronunció contra esa impunidad y esa indolencia.

Pero el problema va más allá; el problema confronta al interés público de la información y el interés público de la eficacia de la autoridad.

Y es que, con toda razón, a muchas y muchos ciudadanos –feministas o no– les molestó la difusión de imágenes del crimen de Ingrid, a quien su esposo mató mediante una crueldad impensable e inadmisible.

Sí, tienen razón quienes, indignados, reclaman no victimizar por segunda ocasión –con la difusión de la crueldad criminal– a miles de víctimas de la creciente epidemia de feminicidios en México.

Sin embargo, esas “buenas conciencias” que se dicen ofendidas por la máxima exhibición de un feminicidio –y de las imágenes de una patología que es global– también olvidan que esconder la basura bajo la alfombra y ocultar las tragedias y los horrores de la condición humana, no lleva a la desaparición de la vileza contra hombres y mujeres y, sobre todo, no evita el horror que viven millones de mujeres que son asesinadas en México y el mundo.

Es decir, el problema no solo está en la exhibición de la crueldad de las imágenes de un feminicidio intolerable –por donde se le quiera ver– sino que lo verdaderamente intolerable son la impunidad ante la violencia, en general, y la casi nula reacción oficial frente a la epidemia criminal contra mujeres a quienes golpean, ofenden y matan maridos, novios o amantes criminales.

El interés público de conocer sobre un crimen atroz, va más allá de lo que pueden o no exhibir los medios y de lo que pueden ver los ciudadanos; el interés público de fondo está en la responsabilidad mediática de dar la máxima publicidad a la doble moral oficial, tanto del presidente Obrador, como de su Gobierno, su partido, sus legisladores y toda su claque.

En efecto, para muchas y muchos es ofensiva la difusión de imágenes de mujeres masacradas por la violencia de género, pero otros tanto olvidan que la mayor ofensa esta en la apatía oficial, del Gobierno todo; del partido en el poder, de sus legisladores y, sobre todo, del presidente Obrador.

Sí, la sociedad toda –incluidos los medios– están obligados a respetar ordenamientos como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley Federal de Telecomunicaciones, mientras que las autoridad deben respetar los protocolos policial y pericial para el delito de feminicidio y para evitar la filtración de imágenes y declaraciones ilegales.

Pero esa misma sociedad no puede olvidar que son las autoridades municipales, estatales y la autoridad federal la principal responsable de aplicar políticas públicas de prevención, educación y castigo a la violencia de género.

La sociedad no puede olvidar que una autoridad represora, indolente y que estimula la impunidad contra los feminicidios, no puede utilizar ese crimen para establecer políticas públicas de censura y persecución de los medios.

No podemos caer en la doble moral oficial, para justificar la represión a las mujeres, a los medios y la censura. Y es que cuando u Gobierno autoritario le impone a la sociedad un decálogo de conducta, cuando le dicen qué debe ver y ante qué debe cerrar los ojos, entonces estamos ante una dictadura.

Al tiempo



14 Febrero 2020 04:07:00
¡Presidente, saque las manos del INE!
Ante los ojos de todos y frente a la apatía general -acentuada por la inexistencia de opositores reales-, el presidente López Obrador destruye a su antojo los equilibrios institucionales y los contrapesos fundamentales del andamiaje democrático.

Incluso, no es exagerado decir que hoy no existe división de poderes y que el Presidente tiene en un puño no solo al Poder Ejecutivo, sino también a los poderes Legislativo y Judicial.

Y si nos descuidamos -como sociedad-, en cualquier momento López Obrador puede apoderarse del INE, a través de alguna de las “chicanadas” políticas y las estrategias “leguleyas” que ha empleado para hacerse del poder absoluto.

Y es que hasta hoy el último de los poderes que no está en manos de Obrador, es el poder electoral, el INE, institución contra la que el Presidente ha lanzado lo que parece la última intentona para colonizarlo.

¿Lograrán apoderarse del INE el Presidente y su partido?

Sin una oposición real, sin contrapesos y sin órganos autónomos, solo queda la fuerza ciudadana -en su vertiente de opinión pública-, institución que ve hacer y ve pasar, sin reaccionar como muchos esperaban. ¿Lo dudan?

Como saben, López Obrador consiguió el control de la Cámara de Diputados a través de una avalancha impensable de votos. Aún así, de manera tramposa, Morena configuró una mayoría aplastante, pero ilegal, en esa cámara. Y nadie dijo nada.

Obrador también logró el control de la Cámara de Senadores mediante el chantaje a senadores opositores, a los que dobló con la amenaza de la persecución. Aquel que se oponía a las iniciativas de Morena era sometido con un expediente de supuesta corrupción. Y hoy nadie habla del tema.

La misma fórmula la utilizó López Obrador para apoderarse del control de la Suprema Corte. Y es que mediante una ilegal persecución fue echado del máximo tribunal el ministro Eduardo Medina Mora, al que le inventaron supuestas transferencias millonaria de dinero que no justificaba su salario.

A nadie le importó que el propio presidente Obrador violentara la Constitución.

Una variante de esa fórmula fue empleada por AMLO para apoderarse de la Comisión Reguladora de Energía, la CRE, que hoy es un mero membrete. Y nadie hizo nada.

Una fórmula distinta, pero igual de eficaz e igual de tramposa fue empleada por Obrador para apoderarse de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en donde colocó como presidenta, de manera ilegal, a una incondicional, la señora Rosario Ibarra.

Durante meses, a los consejeros del INE les han buscado supuestos actos de corrupción, los han amenazado, calumniado y difamado sin lograr que, como institución, se doblen.

Solo consiguieron que uno de ellos rompiera la unidad y que, de manera abierta, se declarara lopezobradorista.

¿Qué es lo que viene?

Como ya saben los mexicanos, López Obrador es un político que no da marcha atrás a sus objetivos. Y hoy el Presidente tiene el objetivo de colonizar al INE a costa de lo que sea.

¿Y para qué quiere el control del árbitro electoral?

Porque Obrador sabe que en la elección de julio del 2021 Morena puede derrumbarse y con ello perdería la mayoría en la Cámara de Diputados. Y, de perder esa mayoría de Morena, crecen las posibilidades de que la debacle se produzca en la contienda del 2024.

¿Y para qué quiere el Presidente el control del INE?

La respuesta es elemental: pretende el control del INE para controlar las elecciones. Y eso significaría el fin de la democracia mexicana.

¿Lo vamos a permitir los ciudadanos?

Por eso, todos estamos obligados a exigir de manera enérgica: ¡Presidente, saque las manos del INE!

Al tiempo.


13 Febrero 2020 04:07:00
¡AMLO promueve el ‘moche’ de Estado!
Por años, una de las banderas del líder social llamado López Obrador fue la lucha contra la corrupción, sobre todo en su modalidad de “los moches”, que no eran otra cosa que la dádiva de empresas privadas a los servidores públicos.

Durante la contienda presidencial de 2018, AMLO convirtió en un mito “los moches” al candidato del PAN, Ricardo Anaya, al que acreditó llevar a niveles de epidemia el pago de “moches”.
S
in embargo, hoy el presidente Obrador de nueva cuenta se traga sus palabras y, sin pudor alguno, se convierte en el principal promotor de “los moches” de Estado.

Es decir, desde el Gobierno federal, el jefe del Poder Ejecutivo, el mismísimo presidente Obrador, es el principal promotor de “los moches” del Gobierno lopista. ¿Por qué?

Anoche, ante los 100 más influyentes empresarios del país, AMLO pasó la charola, pidió “moche”, puso todo el peso del Estado y del Presidente para llevar a cabo un grosero “chantaje de Estado”.

Algunos le llamaron “el pase de charola”, porque el Presidente les habría pedido 20 millones de pesos a cada uno de los grandes empresarios del país, a manera de amable contribución a ese fraude llamado “la rifa del avión presidencial”, sin que incluya ninguna rifa de ningún avión.

Otros, más candorosos, especularon que la dádiva voluntaria de “los hombres del dinero” al Gobierno federal es la mejor fórmula para distribuir la riqueza, a fin de lograr el bienestar de los mexicanos.

Incluso, los más atrevidos, recordaron que el entonces candidato, López Obrador, ya había recurrido a la estrategia de convocar a hombres de empresa para financiar su campaña presidencial.

Lo cierto, sin embargo, es que la cena de anoche, en Palacio Nacional -entre el presidente Obrador y algunos de los hombres de empresa más acaudalados-, no solo significó el regreso institucional de “los moches” sino que se convirtió en la mejor prueba -una prueba contundente- de que el Presidente es el mayor promotor de “la transa de Estado”.

¿Transa de Estado? En efecto, una transa que pretende ser disfrazada como encuentro de buena voluntad, amigable, en donde “voluntariamente” -a fuerza-, hombres del dinero abrieron sus carteras para regalar al Gobierno de AMLO 20 millones de pesos, por cabeza, para hacer realidad las ocurrencias presidenciales.

Y ay de aquel que se oponga, que se queje, que se atreva a decir que no, porque entonces caerá sobre él todo el peso de la corrupción de Estado; será aplastado igual que Rosario Robles, y será metido en prisión con el aval del Poder Judicial.

Y es un montaje porque, en el fondo, el mismísimo presidente Obrador se convirtió en el promotor del mayor acto de corrupción oficial; un auténtico “moche”, “pase de charola”, “cobro de piso”, chantaje y extorsión.

¿“Moche”, “pase de charola”, chantaje, extorsión, “cobro de piso…”?

1.- Es un “moche” porque el mismísimo Presidente de los mexicanos pide a los hombres de empresa una contribución, en especie, a cambio de buen trato, de impunidad y de no iniciar persecución oficial en su contra.

2.- Es un “pase de charola”, porque igual que hizo en su propia campaña presidencial, Obrador es hoy el Presidente que “pasa la charola” entre los empresarios para obtener más ingresos para el funcionamiento del Estado; más rentas que aquellos que ya pagan por la vía de los impuestos.

3.- Es un “cobro de piso” porque el mismo día que se llevará a cabo la “cena del moche”, el Presidente les prometió impunidad a los empresarios que lo apoyan. ¡Si me apoyan son impunes, si no, son rateros! Ese habría sido el mensaje de fondo.

4.- Y sin duda que asistimos a un grosero chantaje porque, en la realidad -y en donde llega todo el peso del poder presidencial-, son convocados los empresarios a quienes se obliga a premiar “moches” a cambio de entregar contratos sin licitación, sin riesgos, con total impunidad y, sobre todo, para los empresarios es la compra de un seguro de vida para no ser perseguidos.

Curiosamente, “la cena de la extorsión” se llevó a cabo a puertas cerradas, el mismo día en que fue detenido Emilio Lozoya, epítome de la corrupción del gobierno de Peña Nieto y un mensaje claro de lo que les puede pasar a los empresarios que se atrevan a decirle “no” a las estupideces de AMLO.

Sí, al final quedó claro que AMLO es el Presidente de aquellos a quienes pronto veremos cargando sus culpas.

¿Y quiénes se arrepentirán? Hasta el final veremos a los culpables.

Al tiempo

12 Febrero 2020 04:07:00
¡Epidemia feminicida y mentiras de AMLO!
El escandaloso tema del feminicidio en México –epidemia criminal que está fuera de control–, irrita, incomoda y hasta enoja al presidente Obrador.

Parece, incluso, que el Presidente mexicano prefiere desaparecer el tipo penal de feminicidio, como si con ello se acabaran los casos escalofriantes de mujeres asesinadas por razones de género.

Por eso, apenas el lunes 10 de febrero, el presidente López exigió a periodistas y paleros que acuden a sus “mañaneras” que ya no pregunten por el descontrol del feminicidio ya que, según dijo, la prensa dice muchas mentiras sobre ese fenómeno criminal.

Así lo dijo: “está muy claro que se ha manipulado mucho sobre este asunto, en los medios, no en todos… los que no nos ven con buenos ojos aprovechan cualquier circunstancia para generar campañas de difamación, así de claro, de distorsión y de información falsa”.

Curiosamente, el mismo lunes, usuarios de redes difundieron el video del momento en que la policía de CDMX detiene, en flagrancia, al feminicida que el sábado previo desolló a su esposa Ingrid, frente a su hijo, luego de una discusión.

¿Por qué enoja a López Obrador el delito del feminicidio?¿Por qué el Presidente apoya que el tipo penal desaparezca? ¿Por qué la indignación de López Obrador se canaliza contra los medios? ¿Por qué minimiza la gravedad del feminicidio y dice que los periódicos mienten?

Está claro que la irritación presidencial tiene que ver con la incapacidad de su gobierno –y de los floreros de su Gabinete–, para atender y resolver uno de los reclamos más recurrentes en todo el país; el abandono de la seguridad para las mujeres.

Y es que, al parecer, sus colaboradores engañan al Presidente, sobre el gravísimo problema de la fiebre de feminicidios. Y si dudan basta recordar que, por ejemplo, durante los primeros nueve meses de Gobierno de AMLO –enero a diciembre de 2019–se cometieron 2 mil 833 feminicidios en todo el país.

Solo en la capital es de escándalo la cifra de feminicidios: 98 mujeres asesinadas en todo 2019; ocho mujeres muertas en lo que va del 2020; y 22 ultimadas desde que se impuso en CDMX la alerta de género.

Además, la ONU reveló que en México matan a 9 mujeres por día; es decir, se comete un feminicidio cada tres horas. ¿No es grave el problema? Queda claro que es gravísimo.

Y también es cierto que las mentiras no están en los medios y menos en los periodistas, sino en el Gobierno y, sobre todo, en el mismísimo Presidente.

Pero tampoco es un tema nuevo.

En por lo menos cinco entregas del Itinerario Político hemos documentado el tamaño de la mitomanía de Obrador, cuyas mentiras como Presidente contabilizan hoy más de 20 mil, lo que supera por mucho al mentiroso Donald Trump y coloca al Mandatario mexicano como el jefe de Estado más mentiroso del mundo.

Empezamos el recuento desde el 10 de febrero de 2017 –a casi un año de la elección presidencial que llevó a Obrador al poder–, con una entrega titulada “AMLO, mentiras de puño y letra”, en la que reseñamos el mayor compendio de mentiras contenida en un libro, cuya autoría se acreditó a López Obrador: “2018, La Salida. Decadencia y Renacimiento de México”.

Se trata de un decálogo de buenas intenciones que, en rigor, son las mentiras en las que AMLO sustentó su campaña presidencial; mentiras que creyeron 30 millones de personas.

Aquí el decálogo del engaño.

1. No aumentar impuestos y bajar el precio de la gasolina. 2. Producir en México toda la gasolina requerida. 3. Construir dos refinerías: Campeche y Tabasco, a un costo de 420 mil millones de pesos. 4. Lograr crecimiento económico entre 4 y 6% anual al finalizar 2024. 5. Reconfigurar las refinerías de Tula, Salina Cruz y Salamanca, con inversión superior a 50 mil millones de pesos.

6. Mejorar el nivel de bienestar y cambiar el estado de ánimo de los mexicanos. 7. Erradicar hambre y pobreza extrema en México. 8. Becas, apoyos a la población y obras con costo de 550 mil millones de pesos. 9. Que la compra del voto sea solo un mal recuerdo. 10. Hacer que la delincuencia organizada esté acotada y en retirada.

Según El Financiero de entonces, el costo del decálogo de AMLO era de un billón 20 mil 400 millones de pesos ($1,020,400,000,000.00). Hoy, a 15 meses de iniciado el Gobierno de AMLO, queda claro que se trató del mayor engaño colectivo de la historia; mentiras que pocos quisieron ver en 2017 y 2018, firmado de puño y letra de AMLO y vendido como libro aspiracional.

Está claro que quien miente es el presidente Obrador. ¡Y sí, de nueva cuenta, el tiempo nos dio la razón!

Al tiempo.

11 Febrero 2020 04:07:00
¿Y la salud mental de López Obrador?
Día a día son más los mandantes preocupados por la salud mental del mandatario López Obrador. Día a día es más evidente la mitomanía del Presidente y su alejamiento de la realidad. Y todos los días el propio AMLO supera sus locuaces expresiones del día previo.

Por eso obliga la pregunta. ¿A quién le importa la salud mental del Presidente? Y es que la salud del Estado mexicano depende, en buena medida, de la salud física y mental del Presidente. Pero el tema no es nuevo. El 9 de abril de 2018 –a tres meses de la contienda presidencial que llevó al poder a López Obrador–, aquí preguntamos por la salud mental de los candidatos presidenciales y, en especial, del puntero en las encuestas: el eventual Mandatario mexicano, López Obrador.

Una primera represión, más que respuesta, vino del equipo de campaña de López Obrador; esa mafia encabezada por Epigmenio Ibarra, quién pagó una feroz persecución mediática contra Ricardo Alemán, cuya cabeza fue exigida por el propio Obrador, ya cuando era Presidente.

El pecado de ese 9 de abril fue preguntar, de manera concreta: ¿Cuál es la salud mental del futuro Presidente? ¿Podrá Obrador con el cargo, si tiene algún problema físico o mental? Y aquel Itinerario Político lo concluimos con el consabido “Al tiempo”.

Y, en efecto, a casi dos años de aquel 9 de abril de 2018, el tiempo nos dio la razón; la salud mental del presiente Obrador pone en riesgo al Estado mexicano y, sobre todo, a la democracia. Y es que salvo para los necios y fanáticos, queda claro que López Obrador enfrenta serios problemas emocionales que, por ejemplo, lo llevaron a una declaración impensable para un Mandatario.

El pasado fin de semana, de gira por el Estado de México, Obrador dijo que en su joven Gobierno se terminó con la corrupción. Y, para rematar, soltó un impensable “¡fuchi, caca!”, en rechazo a los corruptos. Y, por supuesto que no aclaró si se refería a Manuel Bartlett.

Por eso volvemos a preguntar, como aquel 9 de abril de 2018: ¿Quién se hace responsable por la salud mental del Presidente? Pero hoy también sabemos que en un régimen autoritario y de terror, como el que vivimos, nadie se atreve a responder esa interrogante.

Peor aún, son muchos los que a pesar de la tragedia económica y de seguridad que vivimos con el nuevo Gobierno, prefieren callar, para no hacer enojar al tirano o, lo peor, para no perder un hueso.

Aquel 9 de abril dijimos que en la contienda presidencial “gravitan dos variables poco atendidas y nunca respondidas por partidos y candidatos; la salud física y mental de los aspirantes presidenciales”.

Por eso también preguntamos: “¿Alguien sabe si el candidato puntero tiene algún padecimiento mental? ¿Si es medicado? ¿Qué medicina utilizan? ¿Alguien sabe si tal o cual medicamento altera sus facultades mentales? ¿Qué institución sería responsable de una evaluación de las facultades físicas y mentales de los presidenciables?

“¿Se debe atender como alteración mental la recurrencia al engaño y la mentira de algunos presidenciables, como López Obrador? ¿La mitomanía es enfermedad mental? ¿Cuántos de los candidatos son mitómanos? ¿Está capacitado un mitómano para asumir el timón del Poder Ejecutivo?”.

De nueva cuenta el tiempo nos dio la razón.

Y es que hoy sabemos que al presidente Obrador le han documentado más de 20 mil mentiras; muchas más de las registradas al presidente Trump. A pesar de lo anterior, hoy como ayer, no existe respuesta sobre la responsabilidad de la salud mental del presidente Obrador.

¿A quién debe preocupar? ¿Quién debe dar la voz de alarma? ¿Quién debe declarar inacapaz a López Obrador para gobernar? No hay respuestas porque resulta que la legislación mexicana no está preparada y menos interesada en atender una potencial bomba de tiempo, como la salud física o mental del Presidente.

El conflicto, incluso, alcanza la ética periodística. ¿En el caso de la salud física y mental, periodistas y medios tienen (tenemos) derecho a invadir la vida privada del Presidente?

La vida privada y evitar un potencial daño a terceros, son los límites constitucionales de la libertad de expresión. Sin embargo, en el caso de un servidor público –del Presidente–, el interés público prevalece sobre el derecho a la intimidad, sobre todo cuando se trata de una enfermedad que limita, altera o interfiera en la toma de decisiones de un Presidente.

En rigor, un servidor público es “un bien público”. Por tanto, el potencial daño a ese bien público –por enfermedad–, debe ser publicitado para el conocimiento ciudadano, ya que en su papel de mandante, el ciudadano es quien otorga el mandato al Presidente.

De esa manera, difundir la enfermedad física o mental del Presidente –así como las implicaciones para su desempeño–, es una exigencia social. Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como Presidente.

Así pues, tenemos derecho a exigir que los poderes Legislativo y Judicial ordenen un riguroso examen siquiátrico al presidenter Obrador. Claro, antes de que acabe con el país.

Al tiempo.


10 Febrero 2020 04:07:00
¡La torpeza que vencerá a Lopez Obrador!
La pregunta recorre el país, sea en comederos políticos, en tertulias y hasta en encuentros familiares. Qué instrumentos legales existen para deponer a un Presidente que día a día –y todos los días–, engaña, miente, viola la Constitución y que, incluso, nos regala en cadena nacional señales evidentes de alteraciones emocionales.

La respuesta a la interrogante es elemental. No existe posibilidad legal alguna para deponer al presiente López Obrador, a pesar de que violenta la Carta Magna, que juró respetar. ¿Por qué?

Porque AMLO tiene el control total de los tres Poderes de la Unión; el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Es decir, que el presidente Obrador destruyó la división de poderes y tiene casi todo el poder en un puño.

Por esa razón, ni el Poder Legislativo y menos el Judicial harán nada para remover a un Mandatario que viola los básicos de convivencia democrática.

¿López tiene todo o casi todo el poder en sus manos? En efecto, el único poder que Andrés Manuel no tiene bajo su control es el poder del voto: el control de las elecciones.

Y es que, hasta hoy –y a pesar de los intentos por convertir a todo el país en clientela electoral y de las intenciones de destruir al INE– los procesos electorales están en manos del ciudadano, sobre todo de los más de 60 millones de mexicanos que no votaron por Obrador y que, potencialmente, tienen en su poder el futuro del país y la eventual derrota de AMLO en las elecciones federales de julio de 2021 y julio de 2024.

Pero también es cierto que día a día son más los mexicanos que escapan de las garras de la política pública del engaño y la mentira oficiales; cada día son más los que descubren el fracaso del Gobierno de AMLO en todos los rubros; económico, de seguridad, laboral, de salud, crecimiento económico, de corrupción, y hasta diplomático.

Es decir, que hoy, con el “Gobierno del cambio”, de “la honestidad valiente” y de “primero los pobres”, estamos peor que cundo estábamos mal. Y, por esa razón, cada día son más los conversos que, con toda razón, se dicen engañados, desilusionados y hasta traicionados por un político y un Presidente que lleva al país a la ruina económica y a la destrucción de la democracia toda.

También por eso, no pocas encuestas y sondeos sobre la popularidad de AMLO, muestran una caída sostenida; una gráfica que ya se coloca en múltiplos de 50 % entre los ciudadanos que rechazan a Obrador y los que aún lo apoyan.

Y esa gráfica, según los expertos, no cambiará la tendencia descendente –y a veces de franca caída libre–, porque el Presidente sigue empeñado en mentir, engañar, confrontar, censurar y defraudar a los que votaron por él y, sobre todo, a quienes desde un principio lo veían como un peligro para México.

Y esa tendencia en la caída de la popularidad de AMLO será cada vez más pronunciada, gracias a una de las mayores torpezas del Presidente y de sus propagandistas.

¿Y cuál es esa torpeza?

Que tanto los estrategas presidenciales, como el mismo López Obrador, creen que los ciudadanos son tontos, bobos, irreflexivos, amnésicos y hasta idiotas; creen que nadie percibe las mentiras, los engaños, la censura y el fracaso en la economía, la seguridad, el empleo, en el alza de precios y la corrupción.

Esa torpeza, de creer que los ciudadanos son tontos, ciegos y sordos, terminará por vencer a López Obrador.

Pero la verdadera noticia es que los partidos opositores y los nuevos partidos en formación –que ya participarán en las elecciones federales del 2021–, tienen en el despertar ciudadano y en el enojo social por el fracaso de López Obrador, a sus mejores aliados.

Solo falta que sociedad y partidos –mancuerna indispensable para la defensa de la democracia–, no caigan en el juego de los distractores que también todos los días siembra el “billetero de Palacio”.

Al tiempo.
07 Febrero 2020 04:00:00
¡AMLO no es Presidente de 60 millones de ciudadanos!
Es posible que hoy estén de fiesta un poco más de 60 millones de mexicanos que no votaron por el candidato López Obrador, en la elección de julio de 2018. ¿Y por qué fiesta?

Porque según el propio AMLO, él no es el Presidente de esos más de 60 millones de ciudadanos que votaron por otras alternativas de gobierno, como el PRI, el PAN, el PRD…Y la fiesta sería por eso, porque si bien más de 60 millones de mexicanos no tienen Presidente y tampoco tienen derechos, al final de cuentas –y eso es lo más importante–, tampoco tendrían obligaciones.

¿Pero qué fue lo que dijo Obrador para desatar esa nueva fiesta? Palabras más, palabras menos, el Mandatario mexicano dijo lo siguiente: “Cuando me hacen un reclamo en el aeropuerto, les pregunto… ¡a ver, a ver… sinceramente¡ ¿por quién votastes..? ¡Ya te escuché…! ¿Pero, por quien votastes..? Y eso les digo a los que me reclaman por el aeropuerto de Texcoco… Es una idea”.

Es decir, que según la “chabacana y retrógrada concepción de Gobierno del Mandatario mexicano, los poco más de 60 millones de mexicanos que no votaron por él, no tienen derechos y, por tanto, tampoco obligaciones. ¿Cuáles derechos y cuáles obligaciones…?

En efecto, no tienen derecho a preguntarle al presidente Obrador por sus errores y fallas; no tienen derecho a reclamarle por los desaciertos y torpezas; no tienen derecho a exigir que haga bien su trabajo, no tienen derecho a pedirle que cumpla lo que prometió y, por tanto, son lo más parecido a parias o ciudadanos de segunda y sin Presidente.

Pero, a partir de la carencia de derechos, se desata el otro extremo; la carencia de obligaciones.

Es decir, si los 60 millones de mexicanos que no votaron por López no están representados por Obrador, entonces tampoco tienen la obligación de pagar impuestos, de respetar la investidura del Presidente, de respetar a su Gobierno y, sobre todo, no tienen por qué respetar los decretos y las leyes que de su Gobierno emanen.

Incluso, bajo esa misma lógica, el opositor López Obrador no tenía derecho a reclamarle nada a los entonces expresidentes Salinas y Fox; tampoco al expresidente Calderón y menos al expresidente Peña.Nieto.


¿Y, por qué no tendría Obrador derecho a reclamar nada a los expresidentes?

Por una razón elemental; porque Obrador, no votó por Salinas y tampoco por Fox; menos por Calderón y no se diga por Peña. Pero tampoco ahí termina el despropósito obradorista.

Si López Obrador es Presidente de solo los 30 millones de mexicanos que votaron por él, ¿cómo es que dispone de los impuestos de todos los mexicanos; cómo es que Obrador le impone a 60 millones –a los que no representa–, sus chabacanas ocurrencias llamadas Tren Maya, Aeropuerto de Santa Lucía y Refinería de Dos Bocas?


¿Se habrá dado cuenta, López Obrador, del tamaño de la estulticia que dijo al asegurar que aquellos que no votaron por él no tienen derecho a reclamar por los horrores y las torpezas presidenciales y menos de exigir resultados positivos a su Gobierno?

Está claro que Obrador no entiende el significado de una democracia representativa, como la mexicana, en donde una mayoría de “mandantes” –que son los ciudadanos–, le otorgan el mandato a quien –en ese acto democrático que son las elecciones–, se convertirá en el nuevo Mandatario.

Se confirma la pulsión autoritaria y dictatorial de Obrador quien cree y aspira a ser aclamado por una unanimidad impensable e imposible en democracia; pretende tener el casi 100% de los votos, como su némesis: López Portillo.

Y sin duda que se trata de una de las peores declaraciones del Presidente mexicano, en sus poco más de 14 meses de Gobierno. Sin embargo, también es una confesión de parte. ¿Por qué? Porque López Obrador confirma su vocación como el Presidente que más ha violado la Constitución.

Al tiempo.
06 Febrero 2020 04:07:00
¡El país se derrumba y AMLO quita descansos!
Aquí lo hemos dicho por meses, en realidad, desde que arrancó el Gobierno de López Obrador.

Hemos dicho, por ejemplo, que la de AMLO es la gestión presidencial de la mayor estulticia imaginable.

La estulticia, como saben, es un adjetivo calificativo femenino que define conductas humanas como la ignorancia, la necedad, la imbecilidad, la estupidez, la insensatez, la tontería y, sobre todo, la conducta idiota.

Y es tal la importancia del papel de la estulticia en la historia de la humanidad -en la historia de sus gobiernos y sus gobernantes-, que algunos clásicos de la conducta, como Erasmo de Rotterdam, le dedicaron memorables títulos (Elogio de la Locura, escribió poco después del 1500).

Sin embargo, hoy es imposible imaginar una lucha político-electoral sin los formidables ingredientes de la estulticia en la política.

¿No son cínicos, necios, ignorantes, imbéciles, insensatos, e idiotas buena parte de los políticos y los aspirantes a puestos de elección popular?

¿No son estultos los políticos de todos los partidos y las formaciones ideológicas?

Más aún… ¿quién, en su sano juicio, votaría por un gobernante estulto y por un gobierno de estultos?

Lo cierto es que, en los hechos, los ciudadanos de México y de todas las democracias modernas del mundo saben que los políticos los engañan y les mienten.

Y, aun así, votan a favor de los mentirosos y los engañadores, como Obrador en México y como Trump en Estados Unidos.

Y es que en todas las democracias -en todo el mundo-, los ciudadanos gustan del sueño de lo imposible; sueñan con lograr -a través de ideales-, que solo los políticos estultos y gobernantes picados por la estulticia y la mentira pueden hacer realidad sus sueños.

Y viene a cuento la definición, porque resulta increíble que mientras que México vive una de las peores crisis económicas en décadas -de cero crecimiento y hasta recesión, en 2019, además del riesgo inminente de que se repita ese fracaso en el 2020-, al Presidente mexicano le preocupa que los ciudadanos guarden culto a las conmemoraciones cívicas.

Mientras que crecen de manera escandalosa los feminicidios, las ejecuciones y las cifras totales de muertes violentas en todo el país -hasta llegar a cifras históricas de más de 100 mexicanos muertos por día-, López Obrador está preocupado por acabar con “los fines de semanas largos” porque, según dice, son días de vacación, más que de culto patrio.

Mientras que la industria turística vive uno de los peores momentos en décadas -porque el Presidente le quitó al turismo todas las promociones-, hoy el mismo López Obrador pretende darle el tiro de gracia a esa industria, con la estupidez de quitar los “puentes largos” que eran un respiro vital para los “turisteros”.

Mientras que el propio Miguel Torruco, hoy titular de la Secretaría de Turismo en el Gobierno de AMLO, fue uno de los principales impulsores de la segmentación de los “puentes” para favorecer a la industria del turismo, el presidente Obrador reniega del turismo mexicano de fin de semana, de “puentes” y parece dispuesto a destruir una de las industrias que mayor cantidad de divisas traen a México.

Mientras que la pandemia del “coronavirus” tiró la economía china y de buena parte de Asia; mientras que en México a nadie parece importarle las medidas emergentes básicas para evitar la propagación del mortal virus, al presidente López solo le importa el culto a su figura; el culto a los símbolos patrios, a las fechas históricas y a los emblemas de esa peste llamada Cuarta Transformación.

Mientras que muchos mexicanos se avergüenzan del papel del estulto Presidente mexicano frente al sátrapa Trump, López Obrador se inclina y se muestra como lo que siempre ha sido: un sirviente frente al imperio del norte.

Al final, mientras México se derrumba, Obrador se preocupa por ganar el premio de ser el Presidente más estulto de la historia de México.

¿Lo dudan? La realidad lo confirma todos los días.

Al tiempo.
05 Febrero 2020 04:07:00
¡Silencio de AMLO ante el otro ‘Culiacanazo’!
Pueden decir misa, tanto el Presidente como sus corifeos y aplaudidores, pero lo cierto es que todos los indicios apuntan a que existe una suerte de complicidad pactada entre el Gobierno de López Obrador y el grupo criminal del cártel de “El Chapo”.

Y es que fue tal la exhibición de impunidad y protección oficial que presenciaron México y el mundo, en Culiacán, Sinaloa –durante la ostentosa boda de una hija del “Chapo”, el pasado fin de semana– que la conclusión no puede ser otra que asistimos a un segundo “Culiacanazo”.


¿Otro ‘Culiacanazo’?

En efecto, todos los medios reportaron que la Catedral de la capital de Sinaloa –en el corazón de la ciudad– fue sitiada durante más de 24 horas por presuntos policías federales y guardias privados para resguardar a los amigos, socios y familiares del narcotraficante más reputado de la historia; Joaquín “El Chapo” Guzmán.

¿Por qué tal nivel de exhibición pública, que rompe la tradición de eventos privados en medio de la sierra, lejos del ojo indiscreto de los medios, hasta donde eran llevados los invitados y las autoridades civiles y religiosas, para no ser descubiertos por la policía?

¿De verdad nada supo el Gobierno federal, la jerarquía de la Iglesia católica, la Secretaría de Gobernación?

El presidente Obrador solo atinó a decir: “no, no tengo información sobre eso”, cuando horas antes del evento en la catedral de Culiacán, en todo México y buena parte del mundo era un secreto a voces.

Lo cierto es, que es imposible que autoridades federales o locales pudieran ser ajenas “al bodorrio” de la hija de “El Chapo” –como dijo de manera mentirosa el presidente Obrador– ya que los medios reportaron el evento desde horas antes, a causa de las extremas medidas de seguridad.

¿Y por qué convertir la Catedral del centro de Culiacán en un verdadero cuartel de seguridad?

De nuevo la respuesta es de sentido común; porque a la boda religiosa y a la fiesta que le siguió acudieron las familias más visibles del más poderoso cártel de las drogas en México; el de “El Chapo”, que incluye a sus hijos, compadres, socios y aliados.

Y nada pasó porque un aliado estratégico y fundamental de ese cártel parece ser el Gobierno del presidente Obrador.

Por esa razón, asistimos a un “segundo culiacanazo”, ya que el mismo Gobierno de AMLO volvió a perdonar a parientes, amigos, socios y aliados de “El Chapo”, igual que días antes –el 29 de enero– facilitó la fuga de tres socios del narcotraficantes, entre ellos su contador, Víctor Manuel Félix Beltrán, del Reclusorio Sur de la Ciudad de México, sin que nadie haya dicho y hecho nada sobre esa ilegal complicidad.

El mismo Gobierno y el mismo Presidente que el 17 de octubre de 2019 perdonaron a Ovidio Guzmán –el hijo de “El Chapo”– en medio de un montaje escandaloso para justificar las declaraciones del presidente Obrador, quien pretendió jugar al perdonavidas al señalar: “no puede valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas”.

El mismo Presidente que, en septiembre de 2019, dijo estar comprometido con la voluntad de “El Chapo”, de que su fortuna sea extraditada a México y que sea repartida entre los más pobres. ¿A cuál fortuna se refería? ¿De qué monto habla? ¿En dónde está esa fortuna?

El mismo Presidente que en junio de 2019 se dijo “conmovido” porque un juez norteamericano dictó cadena perpetua a “El Chapo”.

El mismo Presidente que prometió ayudar a la madre de “El Chapo”, no solo para buscar una visa humanitaria para la madre y las hermanas del criminal, sino para solicitar que cumpliera su condena en México.

El mismo Presidente que el 11 de julio, cuando “El Chapo” se fugó, en el Gobierno de Peña Nieto, escribió lo siguiente.

“Creo que es algo muy grave, es una fuga espectacular, vas a tener muchas repercusiones no solo en el país, sino en el mundo. Por eso considero que es prudente que Enrique Peña Nieto se regrese de inmediato, que se regrese de Francia para atender ese asunto y también, hay que decirlo, para no pasar la vergüenza afuera, chueco o derecho es el Presidente de México. Nuestro país no debe ser el hazmerreír de nadie”.

López Obrador condena la fuga de “El Chapo”, en su papel de opositor, pero parece aliado del cártel de “El Chapo”, en su papel de Presidente.

¿Cómo se llamó la obra?

¿Será el de AMLO un narcogobierno?

Al tiempo.

04 Febrero 2020 04:00:00
¿Cuál es el peor fracaso de AMLO?
No es una exageración decir que, a 14 meses del arranque del gobierno de López Obrador, su Administración compite con éxito para convertirse en la peor de la historia. Más aún, en esos 14 meses no existe un solo acierto, un programa exitoso, una promesa cumplida y tampoco se ha resuelto ninguno de los grandes problemas nacionales.

Peor, si somos rigurosos, debemos decir que el Gobierno de AMLO en realidad llegó para destruirlo todo; es el Gobierno de “un chivo en cristalería”; la Administración que se autodestruye. Por eso no es viable preguntar por aquello que ha hecho bien el Gobierno de Obrador y/o cual es su mayor éxito. La pregunta correcta está en otro lado.

¿Cuál es el peor, de los 10 principales fracasos de AMLO? Juzguen ustedes mismos.

1.- Es un fracaso total, hasta hoy, la lucha contra el crimen organizado y la violencia. Y es que según reportes periodísticos –como el del diario digital @ContrapesoC–, el número de víctimas mortales por la violencia y el crimen está cerca de 41 mil en los primeros 14 meses; un promedio macabro de 100 personas muertas cada día del Gobierno de AMLO. ¿Y qué dicen quienes cuestionaban los “muertos de Calderón” y “los muertos de Peña”?

2.- Es un fracaso de escándalo la creación y operación de la Guardia Nacional; cuerpo militar utilizado para reprimir migrantes centroamericanos, mientras que el Gobierno de Obrador “apapacha” a bandas criminales como la de “El Chapo”.

3.- Es un fracaso total la política económica autodestructiva impuesta por López Obrador. Crecimiento cero y la destrucción de industrias “tractor”, como las de la construcción, automotriz y turística. Del 6% de crecimiento prometido se llegó a una peligrosa recesión, en medio de mentiras y más mentiras presidenciales.

4.- Es un fracaso de espanto la creación de empleos. El candidato López Obrador prometió crear más de un millón de puestos de trabajo al año y hoy, solo en 2019, se perdieron poco más de un millón de empleos.

5.- Es un fracaso vergonzoso la política energética. Nunca se cumplirá la reducción del precio en los combustibles; más bien están a la alza. Pemex está en quiebra total y la producción de combustibles está al borde del colapso.

6.- Es un fracaso de miedo la supuesta lucha contra el robo de combustibles, sea gasolina o gas. Al arranque del Gobierno, López Obrador pretendió justificar el desabasto de gasolinas –producto de torpezas oficiales–, con el cuento de la lucha contra el “huachicol”. Hoy se roban tres veces más gasolinas y gas.

7.- Es un fracaso descarnado el exitoso eslogan de “Primero los Pobres”. Hoy los pobres son más, ya que tienen peor educación, no tienen guarderías, carecen de salud de calidad, los hospitales están en ruinas, sin médicos ni medicinas y, peor, la pandemia del “coronavirus” ya está en México y a nadie le importa, menos al Presidente. Total, que se jodan los pobres.

8.- Es un fracaso de vergüenza la lucha contra la corrupción, que fue otro de los emblemas de AMLO. De la cacareada “honestidad valiente”, pasamos a la corrupción descarnada. Tres de cada cuatro contratos del Gobierno federal son entregados sin licitación, lo cual se puede definir como el mayor programa federal para corromper a los empresarios. Además se corrompe a los militares y marinos con obras civiles como al Aeropuerto de Santa Lucía, y se corrompe a los medios mediante el chantaje publicitario.

9.- Son un fracaso monumental, hasta hoy, las obras emblema del Gobierno de AMLO: Santa Lucía, Tren Maya y la Refinería Dos Bocas. Dicen los expertos que esas obras nunca se terminarán y al fracaso le sigue el desfalco del dinero público y la corrupción sin freno.

10.- Y son un fracaso de miedo los “programas estrella” del nuevo Gobierno. Sembrando Vidas no llegó ni al 13% de su objetivo, en tanto que Jóvenes Construyendo el Futuro fue un despilfarro total, al dar empleo sólo al 1.5% de los becados.

Y, claro, existen muchos otros fracasos, como las 100 universidades, como la descentralización del Gobierno federal, como la salud de primer mundo, como el abandono del campo…
¿Qué ha hecho bien el Gobierno de López Obrador? ¿Alguien sabe de un sólo éxito? ¿Cuál es el peor de los fracasos de Obrador?
Al tiempo.





03 Febrero 2020 04:00:00
¡Por Dios, regresa Andrés Manuel!
El clamor crece, sin freno y de manera insospechada.

Y es que ante los resultados catastróficos de los primeros 15 meses del Gobierno de AMLO, crecen las voces que piden –casi suplican– por el regreso del más formidable crítico de los malos gobiernos del PRI y del PAN.

¿A qué crítico nos referimos?

En efecto, adivinaron, a López Obrador. Y no, la anterior no es una broma y menos un juego de palabras. Lo cierto es que durante los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, el mayor crítico, el opositor más consistente y el mejor aliado de los ciudadanos contra las malas administraciones del PRI y del PAN, fue López Obrador.

La tragedia, una vez que el Presidente se llama López Obrador, es que desde el 1 de diciembre de 2018 no aparece, por ningún lado, un crítico y menos un opositor de la estatura de Obrador.

Y ante esa carencia cualitativa y cuantitativa de críticos y opositores, la sociedad mexicana no solo grita, sino que casi
suplica el regreso de López Obrador, el opositor, el crítico, el certero cuestionador de las mafias del poder, de los gobiernos abusivos y violadores de los derechos humanos.

Y es que hoy es urgente un López capaz de gritarle sus verdades al Gobierno de Obrador; gritarle que el suyo es un Gobierno ladrón, opaco, simulador, violador de la Constitución, gastalón y, lo peor, que lleva al país a las ruina económica y democrática.

¿Y qué debiera hacer hoy López, para que entiendas Obrador?

1.- Ante la sumisión de Obrador frente a la arrogancia del sátrapa Trump, todos extrañan a aquel López que amenazó que no toleraría insultos y menos ofensas a México, a los mexicanos y a la soberanía nacional.

2.- Requerimos con urgencia a un López que grite y se burle del mediocre crecimiento de 0% del fallido Gobierno de Obrador.

3.- Es indispensable que aquel López le repita hoy la leccion en vivo y por el Canal de las Estrellas, a Obrador, para que aprenda que sin crecimiento económico no hay empleo, tampoco bienestar y menos desarrollo.

4.- Es urgente que en medios y a través de plantones y marchas, el opositor López pida la renuncia del mediocre Obrador, para que cambie la estrategia y acabe la masacre de 100 muertos diarios, en todo el país.

5.- Sin premura debe aparecer el López que exija, por lo menos, la renuncia del Gabinete de Seguridad, ante la evidente complicidad del Gobierno de Obrador, con el cártel de “El Chapo”.

6.- ¿Recuerdan esa potente arenga de “primero los pobres”? Pues urge una voz crítica, como la de López, que le haga entender a Obrador que los pobres no son los primeros que deben morir.

7.- No resiste más la crisis del sistema de salud y, por ello, es vital que López le grite en Palacio, al inútil de Obrador, que no puede seguir con los hospitales en la ruina por desviar dinero clientelar y con fines electorales.

8.- ¿Quién, si no López, para defender a los migrantes? Por eso es impostergable que regrese López para poner en su lugar al entreguista Obrador, quien dobló las rodillas ante el sátrapa Trump?

9.- ¿Recuerdan a los integranrtes de la “Mafia del Poder”? ¿Recuerdan cuando López ponía en su lugar a esos “mafiosos”? Pues hagamos una cadena humana para que López regrese y le grire al presidente Obrador que no puede seguir en ese matrionio “antinatura” con los mafiosos del poder; con Televisa, Canal 13; con Milenio y con otras lacras de la sociedad mexicana.

10.- ¿Cuánto gastan los mexicanos hoy, en energía eléctrica, gasolina, gas y, en general, por los combustibles? Pues hagamos una peregrinación a la Basílica de Guadalupe para que las promesas de López, de bajar los precios de esos combustibles, sean respetadas por el mentiroso Obrador.

11.- ¿Recuerdan ese bonito eslogan de que ni mentira ni engaño, que sembró por todo el país el visionario líder llamado López? Pues es urgente que el propio López le jale la oreja al mentiroso Obrador, quien lleva más de 20 mil mentiras en solo 15 meses de Gobierno.


¡Ay Andres Manuel! como extrañan los mexicanos al potente opositor que, por décadas, puso en su lugar a toda la clase política mexicana.
¿O todo era mentira?
¿O será que Obrador traicionó a López?
Al tiempo.


31 Enero 2020 04:07:00
¿Existe complicidad entre AMLO y ‘El Chapo’?
Cuando nos referimos a una presunta complicidad entre el Gobierno de López Obrador y el cártel de “El Chapo”, no hablamos de oídas o de una mera ocurrencia.

En efecto, no existe un documento o un video que puedan confirma tal hipótesis. Sin embargo, si tiene cola de pato, patas de pato y grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato.

Y es que, en los hechos, son muchas las casualidades que, por esa misma razón, apuntan a una presunta complicidad entre el Gobierno de López Obrador y el mayor narcotraficante mexicano.


Pero vamos por partes.

Apenas el miércoles se reportó la fuga de tres reos de alta peligrosidad del Reclusorio Sur, de la Ciudad de México; los tres pertenecen al cártel de “El Chapo”.

Hasta hoy, muchos especulaban sobre el “modus operandi” utilizado por los reclusos para el escape, lo que en realidad poco importa, cuando todos saben que los reclusorios mexicanos están entre los mayores centros de corrupción, en donde no ha llegado y no llegará la “Honestidad Valiente”.

Lo interesante del asunto, en todo caso, es que los reclusorios Oriente y Sur de la capital del país son controlados por el llamado cártel de Tláhuac, grupo criminal aliado del cártel de “El Chapo”.

¿Y qué tiene de particular esa alianza criminal?

Resulta que el cártel de Tláhuac, como saben, lo fundó Jesús Pérez Luna, motejado como “El Ojos”, quien fue abatido por la Marina Armada en julio de 2017. Sin embargo, a la muerte del patriarca, el grupo criminal siguió en manos de sus hijos, “El Micki” o “El MK” y “El Felipillo”.

Los dos jóvenes cumplen condenas en prisión y –desde el penal– el primero controla el Reclusorio Oriente, mientras que el segundo mantiene a raya el Reclusorio Sur.

Y, precisamente del Reclusorio Sur, el miércoles escaparon tres integrantes del cártel de “El Chapo”, entre ellos, Víctor Manuel Félix Beltrán, “El Vic”, operador financiero de toda la familia de “El Chapo” Guzmán.

Está claro que si el Reclusorio Sur lo tiene bajo control el hijo menor de “El Ojos” –motejado como “El Felipillo”– la fuga debió ser planeada y operada por quienes controlan el penal; los aliados cárteles de Tláhuac y “El Chapo”.

Sin embargo, la verdadera novedad de la historia es que mucho dinero salido de los cárteles de Tláhuac y de “El Chapo”, habría financiado campañas políticas de Morena.


¿Morena aliado con el narco?

En efecto, resulta que a la llegada de Morena a Tláhuac, Xochimilco e Iztapalapa el jefe del cártel de Tláhuac –“El Ojos”– financió con todo el dinero necesario las campañas de Rigoberto Salgado y Abelino Méndez, entre otros, a puestos de elección popular, a cambio de protección.

En pocas palabras, el crimen organizado financió a Morena en regiones clave de la CDMX; Tláhuac, Xochimilco e Iztapalapa.

Lo simpático del tema es que al día de hoy, el exalcalde de Morena, Rigoberto Salgado, es diputado al Congreso de CDMX, mientras que el también exalcalde, Abelino Méndez, hoy también se desempeña como subsecretario de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública, en la Secretaría de Gobierno de Claudia Sheimbaum.

¿Nada supo de la fuga la Jefa de Gobierno de CDMX, si duerme con los enemigos en casa?

Por otro lado, es ampliamente conocida la relación de Víctor Manuel Félix Beltrán “El Vic”, con “El Chapito” Ovidio Guzmán. Más que amigos son parte fundamental del negocio criminal.

Por eso resulta curioso que, a tres meses de su extradición a Estados Unidos, Félix Beltrán cuenta con todas las facilidades para escapar del Reclusorio Sur.

Al “Chapito” lo dejó escapar el Gobierno de López Obrador, en tanto que al operador financiero de “El Chapo”, le ayudó a escapar el Gobierno de Claudia Sheinbaum, con la participación de la poderosa alianza entre los cárteles de Tláhuac y de “El Chapo”.

Por lo pronto, vale recordar el tuit que ante la fuga de “El Chapo” –el 14 de julio de 2015– mandó el entonces líder opositor Andrés Manuel López Obrador: “Si cuando menos no renuncia el Gabinete de seguridad, va a quedar la idea de que hubo complicidad al más alto nivel en la fuga del Chapo”.

¿Existe complicidad, al más alto nivel, del Gobierno de AMLO con el cártel de “El Chapo”?

Al tiempo.
30 Enero 2020 04:07:00
Obrador miente: sí persigue a periodistas
Lo dijimos desde la primera conferencia “mañanera” de López Obrador.

Dijimos que ese ejercicio de comunicación era solo propaganda oficial y que se equivocan quienes creen que el Presidente respondería, de manera clara, cierta y contundente a las preguntas formuladas.

Y si aún existen dudas, el Presidente la volvió a hacer en la mañanera del miércoles 29 de enero, ahora frente a Denise Dresser.

Articulista de Reforma y Proceso, la señora Dresser explicó que acudió a la “mañanera” por Sergio Aguayo, a quien un juez condenó al pago de 10 millones de pesos por criticar al expresidente del PRI Humberto Moreira. Sin duda un golpe mortal a la libertad de expresión.

Por eso la señora Dresser se dijo preocupada por el paquete de reformas judiciales -la llamada miscelánea judicial-, que planean el Gobierno federal y el partido Morena, y que, entre otras cosas, pretende sancionar con cárcel delitos como la difamación. Con esos antecedentes, las preguntas fueron claras, directas y certeras: “¿Presidente, frente al país se compromete a que su Gobierno y su partido no impulsarán leyes que permitan acosar judicialmente a periodistas y perseguir a personas que no piensan como usted… Se compromete a que no se hará uso faccioso del aparato del Estado para perseguir una persona, como a veces parecería que ocurre en esta tribuna?”.

Así intentó responder López Obrador.

1.- Lamentó que lo confundieran con presidentes anteriores.

2.- Aseguró que no tiene nada que ver con la supuesta reforma judicial.

3.- Pero, de ser cierto, dijo, la Fiscalía es autónoma.

4.- Dijo que la Fiscalía no tiene facultad para promover leyes.

5.- De la nada, dijo que Calderón fue quien exoneró a Moreira.

6.- Que por convicción garantiza la libertad de expresión.

7.- Que siempre va a respetar el derecho de las libres ideas.
8.- Y que su Gobierno no va a censurar a nadie.

Como queda claro, de las ideas arriba enumeradas, ninguna responde a la pregunta clara y contundente de la señora Dresser.

Peor aún, López Obrador nunca contestó con un contundente “¡sí, me comprometo…!”. Acaso algunos nerviosos “¡sí!”, “¡claro que sí!”.

Lo cierto es que asistimos, de nueva cuenta, a la mentira como política pública. Aquí las pruebas.

a).- López Obrador miente cuando dice que nada tiene que ver con la “contrarreforma judicial”, ya que en su Gobierno no se mueve una hoja del árbol sin el aval presidencial.

El mismo Obrador reveló, en más de unas ocasión, que en su Gobierno nada se hace si no lo consultan a él.

Y no sería extraño que el Poder Judicial, capturado por AMLO, esté detrás de la persecución contra Sergio Aguayo.

De hecho, la presencia de la señora Dresser en la mañanera del miércoles fue negociada a través de Genaro Villamil, hoy responsable del Sistema Público de Radio y Televisión, de Gobernación.

b).- López Obrador miente cuando asegura que la Fiscalía es autónoma; y miente porque todos saben, en el Gobierno federal, que con AMLO nadie se manda solo.

c).- López Obrador miente, ya que sin pruebas dice que Felipe Calderón dejó libre a Moreira.

d).- López Obrador miente cuando dice que, por convicción, garantiza la libertad de expresión. Y miente porque de todos los medios del Estado han sido purgados los críticos y periodistas independientes y porque sigue en campaña contra los críticos.

e).- Y miente cuando dice que su Gobierno no ha censurado a nadie. Miente, porque recientemente lanzó difamaciones y calumnias contra Ciro Gómez Leyva, contra Héctor de Mauleón y contra Pablo Hiriart. ¿Quieren más censura?

Miente porque detrás de la salida del aire de Carlos Loret y de Brozo, está la mano presidencial.

Y miente porque luego de que lanzó a toda su jauría de bots contra Ricardo Alemán, a quien difamaron y calumniaron a más no poder -y luego que pidió a todos los dueños de medios no contratarlo-, aquí seguimos y seguiremos.

Y, claro, López Obrador ratifica que las mañaneras no son un ejercicio de comunicación sino de confirmación.

Sí, confirma todos los días que se puede engañar a todo un país con dos horas diarias, de lunes a viernes, de desayuno discursivo. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
29 Enero 2020 04:07:00
¡Si hubiese justicia, AMLO no sería Presidente!
A lo largo de los primeros 15 meses de Gobierno, el Presidente mexicano ha descalificado todo lo ocurrido en sexenios anteriores.

Según López Obrador, todos los errores de su gestión, son culpa del pasado y de los “neoliberales”, como llama a los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña.

Más aún, para descalificar a la Marcha por la Paz, que el pasado fin de semana encabezaron Javier Sicilia y Julián LeBarón, el Presidente mexicano pareció tener razón, por lo menos de manera parcial.

Dijo que en los gobiernos pasados, refiriéndose al sexenio de Calderón, no se hacía justicia y que tanto Sicilia como LeBarón “se callaron como momias”, sin criticar los malos manejos de Genaro García Luna.

La declaración es falsa, ya que tanto Sicilia como LeBarón siempre han criticado la ineficacia oficial en la lucha contra el crimen.

Lo que parcialmente es cierto es que en el pasado muchos políticos y líderes nunca fueron sancionados con todo el peso de la ley.

Y, curiosamente, uno de ellos se llama Andrés Manuel López Obrador, quien por pura casualidad, hoy es el Presidente de los mexicanos.

¿Torció la ley López Obrador?

En efecto, si se hubiese aplicado la ley, a secas, López Obrador se habría pasado muchos años en prisión por la toma de pozos petroleros en Tabasco, no habría llegado al Gobierno del entonces Distrito Federal y podría haber ido a prisión por el sobrecosto de los segundos pisos.


Pero vamos por partes

En febrero de 1996, como parte de sus protestas contra el supuesto fraude que le hizo perder la elección al Gobierno de Tabasco, López Obrador encabezó a cientos de personas para llevar a cabo “la toma” de medio centenar de pozos petroleros, en su natal Tabasco.

Era una protesta diseñada para provocar que el Gobierno federal lanzara la fuerza pública en su contra, lo cual ocurrió solo en uno de los pozos, en donde la refriega entre policías y manifestantes dejó lesionado al propio López Obrador, a causa de una piedra que le golpeó la cabeza.

El daño económico, sin embargo, fue mayúsculo y el líder opositor –en estricto apego a derecho– debió pasar años en prisión ya que obstaculizó nada más y nada menos que instalaciones estratégicas.

¿Y entonces qué fue lo que pasó?

Poca cosa, que apareció la política, “el toma y daca” y, meses después, López Obrador no solo resultó perdonado por el Presidente en turno, Ernesto Zedillo, sino que se ganó “el premio gordo” de la Lotería.

El 3 de junio de 1996, López Obrador ya era candidato a la presidencia del PRD y en un discurso en el pueblo de Misantla, Veracruz, denunció un supuesto complot contra el presidente Zedillo. Por eso, llamó a los mexicanos a “cerrar filas” en torno al Mandatario y propuso apoyarlo, “ante cualquier acción contra las instituciones”.

De esa manera se tejió una impensable alianza entre el Presidente más neoliberal, Ernesto Zedillo, y el líder partidista dizque más antiliberal, López Obrador. Pero la historia no termina ahí.

Esa alianza dio los frutos más apetitosos cuando rumbo a la elección del año 2000, López Obrador se apodera de la candidatura para Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

¿Pero qué creen?

Que si bien AMLO tenía el aval de todo el perredismo, lo cierto es que era ilegal su aspiración a ser candidato del entonces Distrito Federal.

¿Por qué ilegal?

Porque López Obrador no cumplía con el requisito de residencia en la capital del país. Más aún, su credencial de elector tenía la dirección de Tabasco, estado que pretendió gobernar en dos ocasiones.

Y entonces apareció otra ilegalidad.

Por razones hasta hoy inexplicables, el Instituto Electoral del DF, sí le otorgó el registro como candidato, a pesar de que no cumplía los requisitos. Otra vez la mano amiga de Zedillo.

Luego vinieron escándalos como los del predio El Encino, en donde Vicente Fox intentó llevar a prisión a AMLO y los sobrecostos del segundo piso del periférico, que este ocultó y nunca se revelaron.

Y sí, tiene razón el Presidente mexicano. Si existiese justicia real en México, López Obrador no sería Presidente.

Al tiempo.

28 Enero 2020 04:07:00
¡AMLO y Díaz Ordaz, gemelos represores!
Seguramente a los millennials poco o nada les dice el nombre de Gustavo Díaz Ordaz.

Es posible, incluso, que no sepan siquiera que Díaz Ordaz fue presidente de México, entre 1964 y 1970, del siglo pasado.

Más aún, es probable que tampoco identifiquen a Díaz Ordaz como el autor intelectual de lanzar al Ejército Mexicano contra las protestas juveniles, lo que dio como resultado la mítica “matanza de Tlatelolco”.

Bueno, pues ese “gorila en el poder” al que los jóvenes de 1968 motejaban como GDO -por su acrónimo y por su aspecto simiesco-, está de vuelta en la figura de López Obrador.

¿Por qué? Porque hoy, López Obrador no solo lanza a militares disfrazados de Guardia Nacional contra migrantes centroamericanos para cumplir quién sabe que inconfesables acuerdos con el Gobierno de Trump, sino que ordena reprimir -con cientos de acarreados- a manifestaciones a favor de la paz y contra la ineficacia del Gobierno lopista para contener la violencia.

Además, en sus delirios de tirano, también insulta y ofende a los padres de niños con cáncer -a pesar de que se ha demostrado de manera contundente que la falta de medicinas es por errores del Gobierno de AMLO-, y al mismo tiempo el Presidente prefiere incrementar el monto de las becas a los “ninis”, a los que acarrea para sus mítines.

Es decir, vivimos lo impensable hace apenas dos años: una regresión a lo más cuestionable de los gobiernos del PRI, gobiernos de terror, autoritarios, dictatoriales, incompetentes y con delirios faraónicos.

Por eso, cada día son más claras las coincidencias entre los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y López Obrador; sincronía entre pares, sobre todo, en el talante autoritario y dictatorial de los dos: GDO y AMLO.

Pero vamos por partes. El gobierno del primero, de Díaz Ordaz, se caracterizó por la represión en todos los ámbitos de la vida nacional; represión convertida en política pública y de gobierno, capaz de espiar, infiltrar y hasta apalear tanto a los opositores, como a enemigos políticos y críticos.

Por eso, Díaz Ordaz espió, infiltró y reprimió -literalmente a palos- a gremios como los maestros y los médicos, en tanto que, de manera arbitraria, quitaba y ponía gobernadores y, sin duda, perseguía a críticos de su gestión.

Más aún, en el México de Díaz Ordaz eran letra muerta libertades básicas, como las de expresión y manifestación y cualquier intento disidente era aplastado mediante una feroz censura, sino es que a través de la tortura -sí, la tortura-, de disidentes que insistían en la manifestación callejera y hasta se llegó a la desaparición de personas.

Por eso, ante la falta de libertades básicas -como la libertad de expresión, la libertad de tránsito y de manifestación-, se gestó el movimiento estudiantil de 1968, reprimido violentamente, por GDO, mediante el Ejército.

Lo curioso es que tanto Díaz Ordaz como su sucesor, Luis Echeverría, usaron “grupos de choque” y hasta “halcones” para hacer ver la represión como una lucha de clases, entre facciones sociales confrontadas. Claro que nadie se tragó el montaje.

Hoy están de vuelta la siembra de “grupos de choque” por parte de AMLO y también los “halcones”; ya no portan macanas y palos, sino que son “halcones cibernéticos”, capaces de las peores atrocidades imaginables.

Por ejemplo, desde que arrancó AMLO sus recorridos por el país, ya ungido Presidente, su equipo de avanzada montaba un circo a la plaza que llegara, en donde el número principal era el abucheo al gobernador en turno.

Así pasó con todos los gobernadores del país, del partido que se quiera.

La idea de tal estrategia, según AMLO, es hacerle ver a la gente y al Mandatario en turno, quién manda.

Lo mismo hizo el domingo pasado en el Zócalo capitalino. Es decir, al momento que llegó a la plaza la marcha encabezada por Sicilia y LeBarón, cientos de adultos mayores acarreados exprofeso se lanzaron contra los manifestantes, a los que insultaron, calumniaron y difamaron.

Es decir, que el Gobierno de Obrador -y solo él- es quien decide la legitimidad de una manifestación, de una protesta y de una información.

Ya antes AMLO había descalificado a los padres de niños con cáncer; antes había acusado a los medios de supuestos montajes y boicots en contra de su Gobierno, por exhibir las atrocidades que comete López Obrador.

Es decir, López Obrador y Díaz Ordaz son idénticos en el poder; gemelos perversos que aspiran al poder absoluto, dictatorial.

¿Lo vamos a permitir los ciudadanos?

Al tiempo.
27 Enero 2020 04:05:00
¡Niños y mujeres, ‘los olvidados’ de AMLO!
No, no estamos hablando del clásico de Buñuel, Los Olvidados.

Tampoco nos referimos al grito universal para toda emergencia, el también clásico “¡niños y mujeres primero!”.

En realidad nos referimos a que los niños y las mujeres de todas las clases sociales y todo el país –pero sobre todo los y las más pobres– han sido y siguen siendo los primeros y más olvidados del Gobierno de López Obrador.

Y es que un recuento elemental de “los olvidados” de la nueva Administración federal, revela que niños y mujeres son a quienes más golpean las políticas publicas populistas de López Obrador, del partido Morena y de los legisladores del partido en el poder.

Y están a la vista de todos las evidencias de que los niños y las mujeres son los olvidados de un Presidente al que solo le importan aquellos ciudadanos a quienes puede comprar su voto a cambio de una beca, dádiva, prebenda con dinero público o, incluso, una firma presidencial para conseguir un empleo.

Y si existen dudas basta revisar los siguientes datos.

1.- Cuando López Obrador destruyó las estancias infantiles y engañó a miles de familias que utilizaban dicho servicio, en realidad canceló el futuro de miles de niños y madres que tenían, en esa atención, la promesa de un mejor futuro. Miles de niños y mujeres debieron modificar de tajo su estilo de vida, por la mezquindad presidencial.

2.- Cuando el mismo Presidente destruyó los refugios para mujeres, obligó a miles de víctimas a regresar al infierno que vivían con sus parejas violentas, poniendo en riesgo sus vidas. De nuevo la mezquindad presidencial como estímulo del feminicidio.

3.- Cuando el Gobierno federal ignora los focos rojos sobre la violencia contra las mujeres y cuando esa violencia se tradujo en un creciente número de feminicidio, queda claro que las mujeres no le importan al Gobierno federal y menos a los gobiernos estatales de Morena.

Hoy son de escándalo las cifras de feminicidios en todo el país y en la Ciudad de México. Por ejemplo, de enero a septiembre de 2019 –el primer año del Gobierno de AMLO– en el país se cometieron 2 mil 833 feminicidios; una cifra histórica y de terror.

En CDMX, en 2019, se cometieron 98 feminicidios; otra cifra histórica. Y desde que en la capital se decretó la Alerta de Género –en noviembre de 2019– se han reportado 19 feminicidios en el antiguo Distrito Federal.

¿Qué ha dicho López Obrador sobre la epidemia de feminicidios?

¡Nada!

4.-Las imágenes de las marchas y plantones de padres de niños con cáncer le dieron la vuelta al mundo ante la inexplicable irresponsabilidad y estulticia oficiales, además de la perversidad presidencial.

Resulta que por ignorancia, la Cofepris retiró y selló todos los medicamentos para el cáncer –disque por problemas sanitarios– y luego de la crisis de desabasto y que no se hicieron nuevas compras, el propio Presidente ordenó violar la ley, le mintió a la sociedad, culpó a médicos y directivos de hospitales y hasta ordenó una persecución oficial contra eminencias de la medicina. Y todo por la estulticia oficial.

¿Cantos niños y mujeres perdieron la vida por la ignorancia y la perversidad presidencial?

5 .- A causa de la urgencia oficial por retener dinero público que será destinado a la compra de votos, el Presidente ordenó cancelar el programa Prospera-Oportunidades, que tenía como objetivo reducir la tendencia que limita la educación para las niñas, sobre todo en estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Puebla e Hidalgo. Hoy esas niñas tienen un futuro negro.

6.- En días pasados le dieron la vuelta al mundo las imágenes de niños entre 6 y 15 años, armados y a cuyos padres mataron las bandas criminales del estado de Guerrero.

Para defender a su pueblo, Chilapa, en Guerrero, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias y Pueblos Fundadores presentó a los niños como su nueva policía.

Esa criminal decisión –de crear una policía con niños– es resultado de la aún más criminal decisión presidencial de no combatir a las bandas criminales que se han apoderado de todo el país.

7.- Peor aún, según datos oficiales, de cada 10 niños y niñas, seis de ellos –entre 1 y 14 años– han sido víctimas de agresiones físicas y/o sicológicas.

Y todos los días, en todo el país, ocho niños pierden la vida a causa de hechos violentos, mientras que a diario, 150 niños son llevados a instituciones de salud a causa del maltrato infantil.

Sí, los niños y las mujeres son “los olvidados” del Gobierno de López Obrador.

¿Hasta cuándo esas políticas públicas criminales?

Al tiempo.

24 Enero 2020 04:02:00
¡AMLO prepara el fraude para 2021!
¿Para qué quiere el Gobierno de López Obrador tener en su poder los datos del padrón electoral de casi 100 millones de mexicanos? La respuesta parece una broma. No lo es.

Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador requiere toda la información biométrica de los votantes porque el partido Morena ya prepara el fraude en las elecciones federales y estatales del 2021.

¿Preparan el fraude? En efecto. Resulta que “los genios” del Gobierno de López Obrador saben que para la contienda electoral de julio del 2021, la popularidad del Presidente rondará entre múltiplos de 30% de los potenciales electores.

Con esa escasa popularidad y ante la eventualidad de que los partidos opositores logren un consenso de unidad en la elección de julio del 2021, se reducen de manera considerable las posibilidades de que Morena mantenga la mayoría de curules en la Cámara de Diputados.

Es decir, que la caída constante de la aceptación del Presidente y de su Gobierno, además del rechazo ciudadano por las graves fallas y errores de la Administración federal, abren la posibilidad de que los partidos opositores logren mayoría en San Lázaro, lo que se traduciría en el regreso de la división de poderes y de los contrapesos.

¿Y eso a quién le importa? Resulta que millones de mexicanos víctimas del mal Gobierno de López ven, en las elecciones intermedias del 2021, la única y última posibilidad de rescatar la democracia mexicana y de impedir la destrucción del país que, sin contrapeso alguno, lleva a cabo el Gobierno de AMLO.

También por esa razón ha tenido un éxito impensable la construcción de un nuevo partido político, como México Libre, que construyen Margarita Zavala y Felipe Calderón, y que se podría convertir en el eje aglutinador de los afanes opositores.

Sin embargo, en el otro extremo, en Palacio, en el Gobierno federal y en Morena, están dispuestos, precisamente, a hacer todo lo necesario para impedir que el voto popular les arrebate la mayoría de curules en la Cámara de Diputados. Saben que si los ciudadanos recuperan la mayoría en dicha Cámara, el Congreso recuperaría su papel de contrapeso.

Y para impedir el regreso de ese contrapeso fundamental, el propio presidente López Obrador prepara el fraude electoral para el 2021.

Y para ello ordenó la destrucción del INE, como hoy lo conocemos y, como alternativa perversa, en la Secretaría de Gobernación ya trabajan en la manipulación del padrón electoral, para hacer de la contienda electoral del 2021 una jornada fraudulenta.

Pero vamos por partes.

Para nadie es nuevo que el partido Morena tiene listo un paquete de iniciativas para destruir al Instituto Nacional Electoral. Las modificaciones acabarían con la independencia del INE y, de prosperar como está previsto, volveríamos al esquema de la Comisión Federal Electoral (CFE) que era manejada por el mismísimo Presidente, a través de su secretario de Gobernación.

Como recuerdan, la antigua CFE estuvo en manos de Manuel Bartlett -titular de Gobernación en la presidencia de Miguel de la Madrid-, quien operó el fraude electoral de 1988, con su caída del sistema y la imposición de Carlos Salinas.

Dicho de otro modo, López Obrador pretende destruir al INE para volver a la CFE, que sería manejada desde la oficina presidencial.

Y en esa misma dirección -de impedir que el voto popular regrese los contrapesos a la sociedad--, apunta la iniciativa de López Obrador y de Morena, de reducir las prerrogativas a los partidos políticos. Y es que un partido político sin dinero es un partido sin votos.

Por esa misma razón, López Obrador no es el Presidente de los mexicanos sino el candidato eterno de Morena; por esa razón sus giras por todo el país no son para resolver los grandes problemas de cada una de las regiones más deprimidas, sino para hacer campaña permanente.

Por esa razón hace todo lo necesario para destruir al neonato partido México Libre, del matrimonio de los Zavala-Calderón, que está a punto de reunir los requisitos para obtener su registro.

Y por esa razón el presidente López Obrador ordenó que, violando la ley, el INE le entregue a la Secretaría de Gobernación toda la información biométrica de los casi 100 millones de votantes.

Sí, por instrucción presidencial se prepara el fraude para la elección del 2021. ¿Lo dudan?

Al tiempo.

23 Enero 2020 04:07:00
¡Confirmado: AMLO sepultó a la CNDH!
Durante décadas, el emblema de los derechos humanos se llamó Rosario Ibarra de Piedra.

La lucha de “Doña Rosario” –como se le conocía de manera coloquial por la incansable búsqueda de su hijo desaparecido– fue conocida en México y en el mundo gracias a los trabajos periodísticos de Elena Poniatovska.

Y resultó de tal importancia esa lucha que, por ejemplo, el Gobierno de Carlos Salinas propuso la creación de la CNDH; institución fundamental para terminar con los gobiernos represores y pilar para la democracia.

Desde entonces, la CNDH fue una institución autónoma, capaz no solo de contener la represión oficial sino que metió a México entre los países ejemplo por el respeto a los derechos humanos.

Hoy, sin embargo, a nadie le importan los derechos humanos de los mexicanos y, sobre todo, de los millones de migrantes que cruzan por nuestro país rumbo al “sueño americano”.


¿Qué fue lo que pasó?

Lo que por meses advertimos en este espacio.

Desde la victoria electoral de López Obrador, aquí dijimos, que uno de los objetivos clave del nuevo Gobierno era el control de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.



¿Por qué?

Porque el objetivo de López Obrador –dijimos en una decena de entregas del Itinerario Político– es la instauración de una dictadura al mejor estilo de Venezuela y Cuba.

Es decir, que una vez sepultada la CNDH, durante el Gobierno de Obrador, el Estado mexicano y sus instituciones tendrían total libertad para violentar las garantías elementales de los mexicanos y de los extranjeros.

Para eso –y a manera de ironía macabra– AMLO colocó al frente de la CNDH a la hija de Rosario Ibarra de Piedra, la mujer emblema de los derechos humanos en México.

Hoy, Rosario, es el mayor lastre de los derechos humanos en México; si su madre fue el emblema de estos en casi medio siglo, Rosario Piedra sepultó los derechos humanos en este país.

Y la mejor prueba es el silencio de la CNDH y de su presidenta, Rosario Piedra, en las violaciones masivas a derechos humanos de miles de mexicanos pobres, a los que se niega el derecho a la salud, escatiman medicamentos y atención elemental; crimen de lesa humanidad del que nada dice la CNDH.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, frente a la destrucción de las guarderías y estancias infantiles, lo que canceló los derechos humanos de miles de niños a una atención de calidad ya que se les condena a perder la atención y la enseñanza en una etapa clave para su desarrollo.

Guardan silencio la CNDH y sus presidenta, ante la violación de los derechos humanos de miles de mujeres que acudían a refugios pagados por el Estado y que las ponían a salvo de la violencia intrafamiliar.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, ante el crimen de Estado de dejar sin atención ni medicamentos a miles de niños y mujeres que padecen distintos tipos de cáncer.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, ante la violación de los derechos humanos de miles de trabajadores del sector público despedidos de manera arbitraria e ilegal; muchos de ellos médicos generales, especialistas y enfermeras.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, ante cientos de despidos ilegales de trabajadores, redactores, reporteros y corresponsales de Notimex, institución del Estado en donde impera un clima de terror propio de una dictadura.

Y, por si no fuera suficiente, la CNDH y su presidenta, Rosario Piedra Ibarra, guardaron silencio ante la brutalidad de la Guardia Nacional contra los migrantes centroamericanos, expulsados el lunes con lujo de violencia en la frontera sur.

Hoy en México los derechos humanos son letra muerta y la CNDH está sepultada.
¿Y qué dice de todo eso la señora Rosario Ibarra? ¿Imaginó que su hija sepultaría su propia lucha de casi medio siglo?

Al tiempo.
22 Enero 2020 04:00:00
¡El que ríe al último ríe mejor, Presidente!
Sin duda resulta saludable el buen humor de un jefe de Estado, como López Obrador.

Sin duda que el Presidente mexicano tiene mucho de qué reír, sobre todo porque su Gobierno tiene mucho de caricatura.

Sin embargo, resulta cuestionable la risa presidencial cuando parece una burla de las responsabilidades de AMLO, en tanto Jefe del Estado mexicano.

Y ese fue el caso de los “memes” sobre “la rifa” del avión presidencial, por un lado, y la exigencia de que el propio Presidente reciba a la Caravana por la Paz, en Palacio Nacional, presidida por Javier Sicilia y Julián LeBarón.

Los dos eventos provocaron la carcajada presidencial cuando, en el fondo, no hay motivo de risa en ninguno de los dos temas.

En el primer caso, la eventual “rifa” del avión presidencial no solo es un grosero despropósito sino un engaño a todos los mexicanos.

¿Por qué?

Porque el avión presidencial no pertenece al Gobierno de México y menos al Presidente: porque la supuesta rifa a un particular no es más que parte del circo mediático de un irresponsable –como López Obrador– que únicamente busca desviar la atención de los graves y crecientes problemas nacionales.

Y en el segundo caso, el de negarse a recibir en Palacio a la Caravana por la Paz, dizque para no lastimar la investidura presidencial; lo cierto es que se trata de una acción que muestra, por lo menos, la irresponsabilidad e insensibilidad del Presidente, si no es que hasta cobardía.

¿Por qué?

Porque a querer o no, la mayor deuda presidencial con los mexicanos es precisamente con las víctimas de la violencia, con las familias de los desaparecidos, con los ciudadanos que han perdido un ser querido, sea de manera violenta, sea en un secuestro, un feminicidio, un asalto o un robo.

Y es que no es novedad que todos los días mueren, de manera violenta, hasta 100 mexicanos, en todo el país; cifra que no tiene nada de risible y sí mucho de cuestionable.

Tampoco es nuevo que en 14 meses del Gobierno de López Obrador, es de escándalo la cifra de muertos a causa de la violencia, con más de 40 mil vidas perdidas; más que en algunas guerras convencionales y que ha dejado a miles de huérfanos y viudas en todo el territorio nacional. ¿Eso es de risa?

Y tampoco es secreto que, como nunca, empresarios y comerciantes de todo el país enfrentan a diario la presión, el chantaje y la violencia de los extorsionadores que exigen cobro de piso. Y si los empresarios y comerciantes se niegan, sus empresas y negocios son quemados como venganza ejemplar. ¿Es de risa esa violencia criminal?

Peor aún –por si hiciera falta– todos conocen la crueldad de las historias de niños y viejos que han sido abandonados a su suerte luego de la cancelación de los servicios básicos de salud y que, de manera irremediable, los llevará a la muerte.

Ninguna de esas miles de tragedias pueden ser ignoradas por el Presidente y menos son motivo de risa; son una deuda que no ha cumplido, como prometió, el Presidente mexicano.

Lo nuevo, en todos esos casos, es que el Presidente mexicano no solo parece insensible a la tragedia social que todos los días provoca la incompetencia de su Gobierno sino que claramente ya no le preocupan las víctimas de la violencia.

¿De qué se ríe, Presidente, le preguntan en redes a López Obrador, ante el fracaso total de su Gobierno?

La realidad, sin embargo, tiene otros datos.

Y es que el huésped de Palacio parece haber rebasado el umbral de la insensibilidad para llegar a una peligrosa irresponsabilidad cuando se niega a atender los básicos de su competencia y escapa por la puerta falsa del supuesto respeto a la investidura presidencial.

Y es que con el argumento de no lesionar la investidura presidencial, López Obrador se negó a recibir en Palacio Nacional a Javier Sicilia y Julián LeBaron, cabezas de la Caravana por la Paz y a favor de los desaparecidos a causa de la violencia criminal.

¿Realmente significa un desdoro a la investidura presidencial recibir en el Palacio de los mexicanos a ciudadanos preocupados por la violencia?

¿No será que asistimos a la cobardía presidencial?

¡El que ríe al último, Presidente, ríe mejor!

Al tiempo
21 Enero 2020 04:07:00
¡30 razones para exigir la renuncia de AMLO!
¿Por qué debe renunciar de su cargo el presidente López Obrador?

¿Por incapacidad mental, por ignorancia, por incompetencia al poner en peligro la tranquilidad y la vida de casi 130 millones de mexicanos?

Proponemos 30 razones, contundentes, para la renuncia de AMLO.

1.- Por su probada incapacidad mental. Dicen que Obrador es genial para la propaganda. Sí, pero es incompetente para el ejercicio del poder. Y, casualmente, lo contrataron para gobernar, no para ser el payaso del pueblo.

2.- Porque no reveló su estado de salud, física y mental, como prometió.

3.- Porque es un mitómano con 18 mil mentiras en 400 días; 18 mil razones para que renuncie. La mitomanía, por cierto, es enfermedad mental.

4.- Por su culpa en el “crimen de lesa humanidad” cometido contra el sistema de salud, que condenará a millones de mexicanos pobres a la muerte.

5.- Por el crimen que significa acabar con las guarderías infantiles.

6.- Por su culpa en la crisis mayor de violencia en la historia; más de 40 mil muertos en 14 meses de Gobierno. Son 40 mil razones para que renuncie.

7.- Por su culpa en la tragedia de Tlahuelilpan, causada por la mentira del desabasto de gasolina. Hoy el huachicol está fuera de control y familiares de las víctimas están en el abandono.

8.- Por liberar a “El Chapito” y otros capos, prueba de que AMLO se habría aliado con bandas criminales que habrían financiado su campaña.

9.- Por violar la Constitución al expulsar a Eduardo Medina Mora de la Corte. Hoy nadie sabe las causas graves de ese golpe de Estado a la Corte.

10.- Por violar la Constitución y la división de poderes en el caso Rosario Robles, la expromotora de AMLO, hoy convertida en presa política.

11.- Por violar la Constitución y el debido proceso a través de Santiago Nieto; el carnicero de AMLO para perseguir opositores y adversarios.

12.- Por violar la Constitución al poner a México como policía de EU, ya que vivimos la mayor sumisión de México ante el presidente Trump.

13.- Por traicionar a los más pobres, al destruir los sistemas educativo y de salud, que son las mejores armas para salir de la pobreza.

14.- Por provocar el de-sempleo de millones de mexicanos, gracias a una política económica desastrosa que lleva a la quiebra al país.

15.- Por la estulticia de no cambiar la política económica que llevó al país al crecimiento cero y que tiene en la quiebra a miles de empresas.

16.- Por destruir derechos humanos e imponer una verdadera Piedra en la CNDH; institución que hoy es una vergüenza nacional.

17.- Por destruir el NAIM, la obra más grande en medio siglo y que terminará en otro Fobaproa que pagaremos todos los mexicanos.

18.- Por atentar contra la figura del amparo, emblema de los derechos ciudadanos contra los abusos del Estado.

19.- Porque López Obrador ha convertido el ejercicio del poder en el mayor ejercicio de propaganda ilegal.

20.- Porque Obrador corrompió al Ejército y la Marina con contratos de obra pública y los generales de cinco estrellas son contratistas y constructores, no defensores de los ciudadanos,

21.- Por destruir los contrapesos institucionales que nos dimos todos a través de los órganos autónomos.

22.- Porque con la nueva “Miscelánea Judicial” que preparan AMLO y Morena, se pavimenta el camino para una perfecta dictadura en México.

23.- Porque al llegar al poder, Obrador ordenó la muerte de uno de los pilares democráticos; la libertad de expresión, hoy tocada de muerte.

24.- Porque por órdenes de AMLO, han sido despedidos de sus empleos decenas de periodistas y críticos de los abusos de poder de AMLO.

25.- Porque la puntilla a la democracia electoral será la muerte del INE, ya incluida en los planes de la dictadura de López Obrador.

26.- Porque la “contrarreforma” judicial legitima el espionaje telefónico a todos los ciudadanos, lo que creará un Estado de terror.

27.- Porque esa misma “contrarreforma” legitima la tortura como instrumento para obtener confesiones.

28.- Porque por órdenes de Obrador, la titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval, solapó al mayor corrupto del sexenio, Manuel Bartlett.

29.- Porque violando la Constitución, Obrador desapareció la división de poderes y hoy es dueño del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

30.- Porque la “genialidad engañabobos” de rifar el avión presidencial es, en realidad, un doble engaño. Seis millones de mexicanos pagarán, por segunda ocasión, por un avión que no es de México y menos del Pre-sidente. ¿Debe renunciar el presidente López Obrador por esas 30 razones?

Al tiempo.
20 Enero 2020 04:07:00
¡La rifa del avión y el ‘engañabobos’!
Para nadie es nuevo que uno de los grandes mentirosos de la historia mexicanos se llama Andrés Manuel López Obrador.

Y la mejor prueba de ello es que el entonces candidato y hoy Presidente, fue capaz de engatusar a 30 millones de ciudadanos que creyeron en una atractiva montaña de promesas que, al concluir el primer año de gestión, resultaron una montaña de mentiras.

Tampoco es nuevo que esa “chabacana” y “tropical” versión del “encantador se serpientes”, es maestro de la simulación y la impostura y que, como pocos, maneja las fibras más sensibles de los ciudadanos hasta lograr la polarización entre ricos y pobres, buenos y malos, honestos y deshonestos, conservadores y liberales…

Lo que pocos saben, sin embargo, es que López Obrador también es un maestro para exacerbar lo más profundo de las ambiciones humanas, como la ambición de poder y la codicia económica.

Es capaz, incluso, de doblar las potentes convicciones de sus más severos críticos y antagonistas –como fue el caso de Germán Martínez– con solo regalar una pequeña rebanada de poder.

A otros los obliga “a comer en su mano”, con una dádiva llamada beca, en tanto que a los grandes empresarios los mantiene a raya con lo más acabado de la corrupción; la entrega de contratos sin licitación.

Incluso ya es un escándalo internacional de corrupción que un Gobierno, como el de López Obrador, sea capaz de entregar hasta 80% de todos los contratos millonarios del Estado, sin la menor licitación, a los distintos grupos empresariales, lo que también es una poderosa herramienta de sometimiento y control político.

Pero la eficacia del control político y del sometimiento absoluto a través de la exaltación de la codicia alcanza, de igual manera, a otros influyentes espacios de poder, como las siempre institucionales fuerzas castrenses.

La novedad en el Gobierno de López Obrador es que militares y marinos ya no combate al crimen y menos a los criminales. No, lo cierto es que hoy, militares y marinos pelean por contratos de obras públicas.

De esa manera, los generales de cinco estrellas se han convertido en contratistas y constructores, mientras que la tropa trabaja como albañiles en la edificación del Aeropuerto de Santa Lucía, de carreteras y miles de sucursales bancarias, por todo el país.

Es decir, que a través de la exacerbación de la ambición política y la codicia del dinero público –el que se dilapida cual fortuna propia– López Obrador somete lo mismo a empresarios, que generales de cinco estrellas, dueños de medios, intelectuales, políticos, periodistas y críticos.

Y precisamente en esa categoría se puede colocar la “genialidad engañabobos”, de la rifa del avión presidencial.

Y resulta “una genialidad” precisamente porque hasta hoy a nadie se le había ocurrido un despropósito de tamaña estulticia.

¿Quién no querría poseer un avión privado de millones de dólares –que no posee casi ningún mortal en el mundo– con la compra de “un cachito de la Lotería? ¿Quién no quisiera ser dueño de un avión privado –un avión que no tiene ni Obama– a cambio de desembolsar solo 500 pesos?

Está claro que “la genialidad” de López Obrador de rifar el avión presidencial entre 6 millones de mexicanos pega justo en la exaltación de la codicia colectiva.

¿Cuántos millones de mexicanos apuestan –semana a semana– su futuro al juego de La Lotería mediante la compra de “un cachito” del sorteos?

Por eso, porque la posibilidad de ganar un avión con sólo el desembolso de 500 pesos desata la codicia de millones de mexicanos, a nadie debiera sorprender que, literalmente, volaran los 6 millones de boletos previstos para la eventual “rifa” del avión presidencial.

Todo ello sin importar la montaña de incongruencias, absurdos mentiras que lleva aparejada “la rifa” de un avión que, por pura casualidad, no le pertenece ni al Gobierno de México ni al presidente Obrador.

¿Entonces qué es lo que va a rifar el Presidente mexicano?

¡Ese es el fondo del asunto!

Asistimos a un circo bien diseñado –igual que todas las mentiras del candidato Obrador– que busca desviar la atención de millones de mexicanos que, al mismo tiempo, olvidarán “el crimen de lesa humanidad” que comete el Gobierno de AMLO con la salud de los ciudadanos más pobres; olvidarán las violaciones constitucionales para apoderarse de la Corte y no se percatarán de la dictatorial reforma judicial que acabará con la democracia toda.

¡Que siga el circo, total, hay 30 millones de payasos! ¿O no?

Al tiempo.
17 Enero 2020 04:07:00
¡Mentira y cinismo, las armas de AMLO!
Ante los ojos de todos y frente al asombro de un número cada vez menor de ciudadanos, en México ocurre lo impensable; aquello que parecía imposible hace unos cuantos años. Sí, sin pudor el Gobierno federal y el propio Presidente alardean de la mentira y el cinismo, convertidos en sus principales políticas públicas de comunicación.

Peor aún, reputados periodistas, como Jorge Ramos –entre otros–, agradecen de manera pública “la oportunidad” de ser parte del circo mañanero del presidente López Obrador, al que unos pocos tienen “el privilegio” de cuestionar a sabiendas de que la respuesta siempre será la mentira y el cinismo.

¿Qué respondió y cómo respondió López Obrador a la pregunta puntual de Jorge Ramos, sobre la escandalosa violencia criminal y la impensable ineficacia gubernamental para contenerla?

Sí, solo mentira y cinismo.

Y esa ha sido la respuesta, no de ahora, sino desde hace poco más de 412 días que asumió el poder López Obrador, el Presidente al que la empresa “Spin” le ha contabilizado casi 18 mil mentiras en 281 mañaneras, lo que promedia 63 mentiras cada día, de lunes a viernes.

Así, pues, la mentira y el cinismo –gemelas de la estulticia–, son las principales armas del Gobierno de López Obrador; armas ante las que no existe antídoto alguno y menos una sanción legal.

¿Quién, de los “periodistas” que acuden a las mañaneras se atreve a decirle a López Obrador que miente, que engaña y que sus respuestas llevan una potente carga de cinismo, sobre todo cuando dice tener “otros datos”? Ningún periodista se atreve porque “ay de aquel” que le diga mentiroso y cínico al Presidente, porque entonces es echado de su empleo.

Pero el verdadero problema, el fondo del asunto, es el daño provocado a los anticuerpos sociales –anticuerpos como las capacidades de indignación, enojo y reclamo–, por el uso indiscriminado de la mentira y el cinismo, que en los hechos se han convertidos en políticas públicas de comunicación.

Es tal el daño, que cada día son menos los ciudadanos que se asombran, se indignan y protestan por la mentira y el cinismo oficiales. Y, en sentido contrario, cada día son más los ciudadanos, periodistas, opinadores, críticos e intelectuales a los que les parece natural y les resulta cotidiano y aceptable el uso de la mentira y el cinismo como respuesta del poder público.

Incluso, para el poder público, para el grupo en el poder, hoy es natural y aceptable –y hasta lo prohíja el propio Presidente–, lo que habría sido impensable y escandaloso en los tiempos de la consolidación de la crítica y los críticos en los medios, en la sociedad y en la joven democracia mexicana.

Como saben, la crítica al poder presidencial, a los partidos y políticos cobró carta de naturalización en los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y Peña. Hoy, sin embargo, han vuelto no solo la censura y la persecución de los críticos, sino la mentira oficial y el cinismo del poder presidencial.

¿Quién se asombra hoy, por ejemplo, de que el Presidente mexicano sea uno de los mandatarios más mentirosos del mundo? ¿Quién exige poner fin al cinismo oficial? ¿A quién preocupa o asusta la persecución de los críticos y el desempleo al que son condenados los periodistas que cuestionan al Presidente?

¿Quién alza la voz si López Obrador viola la Constitución al ordenar que sea echado de la Corte el ministro Eduardo Medina Mora? Todos callan, nadie dice nada y la Judicatura “apechuga”, mientras los críticos oficialistas tragan sapos y serpientes.

¿Quién, además de dos o tres críticos, han señalado que Rosario Robles es la primera presa política del Gobierno de Obrador? ¿Cuántos intelectuales, analistas y dizque críticos han solapado la destrucción del sistema de salud? ¿Cuántos se han atrevido a decir que se trata de un crimen de lesa humanidad?

Salvo la prensa oficialista, los críticos y periodistas fanatizados, el resto de opinadores, intelectuales y periodistas saben que Obrador lleva al país a la ruina económica, política y social; que la crisis de inseguridad y violencia no tendrán fin sin un cambio radical y saben que pronto viviremos tiempos como los de Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid.

Sin embargo, esos opinadores, intelectuales y periodistas prefieren cuidar su empleo apoyados en la simulación, la comodidad del silencio y la complicidad para no hacer enojar al tirano, en espera de un milagro que podría venir de quién sabe qué capilla.

La mentira y el cinismo ya son una política pública del Gobierno de López Obrador que día a día envenena más a la democracia mexicana.

¿Hasta cuándo seguirá la complicidad mediática?


Al tiempo.

16 Enero 2020 04:07:00
¡Amorosos de AMLO y el síndrome de Estocolmo!
Seguramente a muchos les ha ocurrido que, ante la más elemental crítica al Presidente y a su Gobierno, algunos ciudadanos saltan de inmediato y esgrimen una defensa a ultranza.

Cualquiera que sea la crítica y sin importar la complejidad del tema, siempre aparece “un valiente” en defensa de lo indefendible, como si con ello le fuera la vida.

Y está claro que esa defensa también es pública en medios tradicionales –como prensa radio y televisión– en donde aplaudidores a sueldo no son más que propagandistas del Gobierno de López Obrador, en tanto que en digitales y redes campean verdaderas jaurías que son lanzadas contra cualquier crítico de López Obrador y de sus mentiras.

Por eso, y si son ciertas las encuestas sobre la popularidad presidencial –algunas dicen que López Obrador tiene una aceptación de 7 de cada 10 mexicanos– podemos concluir que un feo síndrome atacas a millones de ciudadanos mexicanos.

¿Y cuales son los síntomas de ese peligroso síndrome?

Todos los conocen; ceguera, sordera y “entendederas cortas” ante una realidad aplastante; una realidad que confirma que millones de mexicanos están enamorados de su principal verdugo.

¿Su principal verdugo…?

En efecto, millones de mexicanos parecen ciegos, sordos y obnubilados por un gobernante que todos los días los engaña, les miente, los insulta y los empobrece y que, a pesar de todo eso, todos esos mexicanos lo idolatran.

Y, ante esa fea epidemia de amor colectivo, todo indica que –en el caso de la defensa a ultranza del desastroso Gobierno de Obrador– asistimos a una suerte de amor ciego, sordo y tonto que, sin freno, afecta a millones de mexicanos que defienden y aplauden a su verdugo sin chistar.

En efecto, porque a querer o no, López Obrador es el verdugo de miles de mexicanos desempleados; el verdugo de los casi 40 mil muertos en hechos violentos; verdugo de los millones de mexicanos que han sido asaltados, robados, secuestrados y violentados en sus bienes y sus personas.

Obrador es el verdugo de millones de mexicanos que hoy no tienen acceso a la salud; verdugo de otros millones que tienen un futuro incierto con la precaria educación pública; el verdugo de cientos de familias víctimas de uno o más feminicidios.

El Presidente mexicano es el verdugo de todos aquellos niños que se quedaron sin guardería, de los miles de niños enfermos de cáncer y de otras enfermedades, a los que hoy se niega la salud y los medicamentos; es el verdugo de las mujeres que hoy ya no tienen refugios para escapar de la violencia intrafamiliar; el verdugo de miles de mexicanos que perderán la vida por el deficiente servicio de la salud pública.

Y López Obrador, es el verdugo de la democracia toda; de la división de poderes, del fin de los contrapesos, de la cancelación de los derechos humanos en México y del fin de la transparencia.

Pero también es el verdugo del crecimiento económico cero; de la muerte de no pocas empresas y de la cancelación de la inversión directa.

Y aquí vienen las preguntas.

¿Por qué, a pesar del tamaño de la destrucción institucional emprendida por el Gobierno de López Obrador, muchos mexicanos siguen enamorados de su verdugo; por qué otros tantos lo justifican a ultranza y no faltan quienes temen siquiera molestar a López Obrador, con el pétalo de una crítica?

¿Serán víctimas del síndrome de Estocolmo?

Como saben, entre 1973 y 1974, en Estocolmo, Suecia, se produjeron eventos en los que las víctimas de secuestro terminaban enamoradas, fanatizadas o convencidas de las causas criminales de sus verdugos.

El criminólogo Nils Bejerot bautizó esa conducta como síndrome de Estocolmo.

¿Estarán millones de mexicanos enamorados, fanatizados o convencidos de las causas criminales de su verdugo, el presidente Obrador?

Al tiempo.

15 Enero 2020 04:08:00
¡Sí utilizará AMLO el avión presidencial!
Está de vuelta el avión presidencial que, en calidad de renta, usó el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Lo curioso del caso es que pronto veremos al presidente Obrador viajar en el TP-01, como lo hizo el presidente Peña.

¿Por qué? Porque, al final de cuentas, los estrategas de seguridad de López Obrador hicieron entender a “los hombres del Presidente” que no puede seguir viajando en línea comercial, a riesgo de que en cualquier momento se produzca una agresión al Mandatario
Y es que, con el paso del tiempo y de manera inevitable, suben de tono los reclamos, los reproches y los insultos hacia el Presidente en casi todos los aeropuertos que visita.
Por eso, no pasará mucho tiempo para que luego de las explicaciones impensables –luego del fracaso de la bandera contra la corrupción–, veamos a López Obrador usando el mismo avión que Peña Nieto, a pesar de su promesa de austeridad y honestidad.
Y es que, como saben, el avión fue rechazado por el presidente Obrador, como parte de sus promesas de campaña. Decía el entonces candidato que usar dicho avión era un gasto pecaminoso y que el suyo no sería un Gobierno rico ante un pueblo pobre.
Pero como el avión presidencial no se vendió –y no se venderá–, está de vuelta en México.
Pero que nadie se preocupe ya que no fue mucho el dinero público gastado, por tenerlo en una bodega en Estados Unidos. Según la casa presidencial el capricho de no usar el avión habría costado poco más de 30 millones de pesos. Una bicoca.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. Y es que, como en casi todo lo que dice López Obrador, en el tema del avión el Mandatario volvió a mentir. ¿Por qué?
1.- Porque es una mentira monumental que el avión presidencial se pueda vender.

No se ha vendido y no se venderá porque no es propiedad del Gobierno de México. En realidad se trata de un contrato de renta, con opción a compra.
Es decir, el Gobierno de México paga una renta por el uso del avión, durante un tiempo determinado por un contrato. Al final de tal contrato, si al Gobierno le interesa, lo compra y si no, tiene la posibilidad de renovar el contrato de renta, con un avión nuevo.
2.- Es falso que el capricho de mantener el avión detenido haya costado solo 30 millones de pesos.

¿Por qué?

Porque si bien los 30 millones de pesos solo corresponden al pago del estacionamiento y del mantenimiento, también es cierto que a todo lo anterior se debe sumar el gasto que hace el Presidente todos los fines de semana, en aviones comerciales; por lo menos ha realizado 45 giras en el primer año de su Gobierno.

Como saben, el Presidente viaja sábados y domingos a distintas partes del país. Lo hace en línea comercial. Pero lo acompañan por lo menos 10 personas de su escolta y de la ayudantía, además de las avanzadas que preparan los eventos que encabeza López Obrador. Es decir, se pagan por lo menos 12 boletos de avión comercial cada fin de semana.
Además, por carretera se mueve a una veintena de camionetas blindadas que, de los aeropuertos comerciales trasladan al Presidente, a los escoltas y ayudantes, a todos los eventos organizados para la propaganda presidencial de fin de semana.
Es decir, el capricho de no usar el avión presidencial nos ha costado a todos los mexicanos mucho más dinero que el supuestamente ahorrado por tener el avión parado. Eso sin contar la demagogia de que el dinero producto de la venta del avión ya se había repartido. ¿Cuál fue el costo patrimonial de esa ocurrencia presidencial?

Otra derrota para López Obrador; la derrota de la bandera de la austeridad y la transparencia.
Al tiempo.


14 Enero 2020 04:07:00
¡Acaba AMLO con México y con los mexicanos!
Estará mintiendo aquel mexicano que hoy, ante el tamaño de la depredación, la destrucción y del fracaso del Gobierno de López Obrador, nos diga que contaba con una bola de cristal y que vio o adivinó lo que ocurriría en solo el primer año de Gobierno.

En efecto, muchos dijimos que AMLO era un peligro para México, otros tantos documentamos el tamaño de la ignorancia y el analfabetismo del hoy Presidente y hasta advertimos su pulsión por la mitomanía.

Sin embargo, nadie imaginó que en solo un año López Obrador causaría tanto daño a tantos mexicanos, en tan poco tiempo.

Luis Echeverría arruinó al país en los primeros cinco años, lo mismo que López Portillo, en tanto que Salinas debió usar los seis años para llegar al llamado “error de diciembre”.

En cambio, en solo un año, Obrador los rebasó a todos y fermentó la mayor crisis de violencia e inseguridad, la mayor crisis de la salud pública al grado de que será acusado por crímenes de lesa humanidad; la mayor crisis de desempleo en muchos años, la mayor crisis de corrupción, la mayor crisis educativa y ha provocado el mayor daño a la democracia mexicana, toda.

En suma, que en poco más de 365 días, el Gobierno de Obrador ha llevado a México y a los mexicanos al mayor nivel de inestabilidad política y a la mayor ingobernabilidad en décadas.


¿Por qué?

Porque el de López Obrador ha sido un Gobierno ineficaz en todas sus responsabilidades fundamentales. Y la eficacia de gestión, sea en seguridad, salud pública, generación de empleo, educación y combate a la corrupción, no solo mata a la democracia mexicana sino que deslegitiman al propio Gobierno en turno, en este caso, al de López Obrador.

¿Quién imaginó que apenas un año después de iniciado el Gobierno de AMLO se reportaría casi 40 mil muertes violentas –la mayor cifra en la historia– mientras que son incontenibles inseguridad, violencia, asaltos, robos, despojos, feminicidios y secuestros en todo el país?

¿Y qué dicen a esa realidad los que acusaban por “los muertos” de Calderón y de Peña?

¿Cuántos pensaron que la crisis de seguridad social; la destrucción de guarderías, el colapso del sistema de salud pública, del IMSS, el ISSSTE y el Seguro Popular llevarían a millones de ciudadanos a un paso del exterminio?

¿Qué dicen hoy los que cuestionaban la cobertura universal de salud lograda en los gobiernos de Calderón y Peña?

Cuando Peña Nieto se declaró el “Presidente del empleo”, el opositor López Obrador se burló e hicieron mofa los aplaudidores del eterno aspirante presidencial. Hoy, cuando AMLO es Presidente, lo superan en la creación de empleos los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

¿Qué dicen hoy aquellos que llamaban analfabeta a Peña Nieto; qué dicen de los 4 millones de puestos de trabajo creados en su sexenio y la pérdida de casi medio millón de empleos en el primer año de Obrador?

La corrupción, contra lo que pregona el Presidente, está en todas partes y campea sin freno. El 80% de los contratos del Gobierno federal se entregaron sin licitación, lo que no es más que la incitación a la corrupción del sector privado.

Todos los gobiernos de Morena muestran los mayores índices de violencia, corrupción e impunidad. El Alcalde de Macuspana, Tabasco, tiene en su contra casi 140 demandas por desvío de recursos.

En la Ciudad de México, por ejemplo, existe una epidemia de clausuras de negocios y empresas, que no son otra cosa que la transa al mejor postor, mientras que la capital está entre las cinco ciudades más inseguras.

Pero la joya de la corona apareció apenas hace horas, en el informativo de Ciro Gómez Leyva, en donde el gremio de camioneros denunció lo que todos sabían; que el Ejército está siendo empujado a la corruptela y la transa, como hicieron dictaduras como la venezolana y cubana.

Pero la mayor derrota de todas es a la democracia, en su conjunto.


¿Por qué?

No solo porque López Obrador acabó con la división de poderes y capturó los contrapesos democráticos sino porque algunos clásicos, como Bobbio, consideran que un sistema político democrático está estable sí y solo sí existe un Gobierno eficaz, cuando existe crecimiento económico y cuando la sociedad tiene seguridad y salud.

En pocas palabras, López Obrador está acabando con México y con los mexicanos. ¿Lo dudan?

Al tiempo
13 Enero 2020 04:07:00
Con la salud, AMLO comete crimen de ‘lesa humanidad’
De un momento a otro estallará en el rostro del Gobierno federal la mayor crisis de salud pública de la historia.

Y es que las protestas, los reclamos y el enojo popular que hasta hoy hemos visto y conocido en medios, digitales y redes, es apenas la punta de una tragedia de salud pública que ya alcanza dimensiones catastróficas.

Sí, de manera callada, día a día, en todo el país -pero en especial en las zonas más pobres-, se suman testimonios que recorren “las benditas redes sociales” y que exhiben que al cancelar el Seguro Popular -que curiosamente hoy sabemos sí era seguro y sí era popular-, y al reducir los recursos básicos al IMSS y a todo el sector salud, millones de mexicanos son condenados a la precariedad sanitaria y a la muerte.

Y no, no es una exageración y tampoco un exceso decir que a causa de las decisiones caprichosas del presidente López Obrador -el rencoroso de Palacio que decidió destruir el sistema de salud pública para vengarse de Calderón y para disponer de dinero que servirá para la compra de votos-, millones de personas verán deteriorada su salud y miles de ellas morirán de manera irremediable.

¿Por qué? Porque con la complicidad de sus legisladores federales -diputados y senadores de Morena que traicionan a sus votantes y solo obedecen cual borregos en el redil-, el Presidente mexicano destruyó una de las joyas de la corona de la democracia mexicana: el sistema de salud pública.

¿Por qué el Seguro Popular y el IMSS eran una de las joyas de la corona de la democracia mexicana? Porque sin salud pública eficiente no hay democracia que valga, sin salud pública no hay desarrollo, crecimiento económico y bienestar que valgan; sin salud pública funcional el Gobierno en turno, del partido que sea, habrá fracasado y no sirve para nada.

Hoy, la mala noticia es que son millones los mexicanos que empiezan a resentir la decisión criminal de retirar los recursos públicos al sistema de salud todo -a la Secretaría de Salud, a nivel federal; a los estados, al IMSS, al ISSSTE y, sobre todo al Seguro Popular-, lo que colocó en vulnerabilidad fatal a miles de mexicanos que padecen enfermedades graves.

Y no, no es una ocurrencia y tampoco se trata de “una campaña”, como lo quiere hacer creer el insensible presidente Obrador.

No, lo cierto es que existen decenas de testimonios de médicos, derechohabientes y familiares de enfermos que denuncian la muerte inminente de sus seres queridos porque se cancelaron los tratamientos, porque se les otorgan paliativos y porque a causa de una decisión presidencial criminal se les condena a la muerte inminente, sin posibilidades de recuperar la salud.

Y si lo dudan, aquí el testimonio de un valiente y reconocido oncólogo que, con pelos y señales, confirma que el Gobierno de López Obrador está dejando morir a miles de niños enfermos de cáncer.

Sí, miles de niños que morirán en una suerte de exterminio criminal.

Así lo dijo el doctor Carlos Leal, oncólogo pediatra del Instituto Nacional de Pediatría, en un video de su autoría: “Es evidente que en todos los centros de alta concentración de oncología infantil tenemos un desabasto desde pocas drogas, hasta el total desabasto de medicamentos en el sector público; estamos haciendo protocolos distintos a lo que dicta la oncología ortodoxa de este país; el intercambiar una droga por otra, lo único que estamos produciendo es menor capacidad de curación en un niño con cáncer”.

¿Qué decir a lo anterior? ¿Es o no un crimen de “lesa humanidad”?

Sí, un crimen del que es responsable el presidente López Obrador, los encargados del Sector Salud de su Gobierno y, sobre todo, del que son cómplices diputados y senadores de Morena, que han traicionado a quienes los llevaron al Congreso como sus representantes.

Por esa razón, porque nadie se atreve a ver y menos denunciar que el gobierno de López Obrador comete “un crimen de lesa humanidad”, distintas organizaciones civiles recaban testimonios, evidencias y pruebas, para preparar denuncias internacionales contra el Gobierno de López Obrador al que responsabilizarán de “crímenes de lesa humanidad” al destruir de manera deliberada el sistema mexicano de salud pública.

Un crimen colectivo, deliberado, que llevará a la muerte irremediable a miles de personas a causa de una rencorosa decisión de Estado; un crimen que atenta contra los derechos humanos de millones de mexicanos que verán deteriorada su salud y un crimen político que convierte al Gobierno de López Obrador en violador del derecho constitucional a la salud.

En julio de 1998 la Corte Penal Internacional definió el “crimen de lesa humanidad” como “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, y con conocimiento de dicho ataque”.

López Obrador ordenó destruir el sistema de salud pública, con la complicidad de los diputados de Morena, lo que violenta derechos básicos de millones de ciudadanos y provoca la muerte de miles; un “crimen de lesa humanidad”.

Al tiempo.
10 Enero 2020 04:07:00
¡Salinas y AMLO, gemelos combatidos por el EZLN!
Pocos quieren ver la paradoja. Sin embargo, es de tal magnitud que no solo está a la vista de todos sino que resulta de risa loca. ¿Por qué? Porque durante décadas -como todos saben-, López Obrador construyó un auténtico espantajo político y electoral con la figura de Carlos Salinas, al que acreditó el origen de todos los males del neoliberalismo.

Por eso, también durante años, López Obrador asumió como propias las facultades de Némesis -diosa de la venganza, la fortuna, la justicia y ejemplo de lucha contra la desmesura y el saqueo-, para convertir a Carlos Salinas en el villano favorito y causante de los peores excesos, abusos y corrupción.

Al final, sin embargo, ya Presidente, López Obrador es igual que Carlos Salinas y hace lo mismo que hizo el presidente Salinas. Peor aún, incluso AMLO entrega contratos a la familia de los Salinas.

Y si dudan, vale recordar que, contrario a sus convicciones contra el feo neoliberalismo -creencia que llevó a toda la izquierda mexicana y a Obrador a luchar contra el Tratado de Libre Comercio pactado por Salinas-, hoy la convicción de Obrador y de la dizque izquierda que lo apoya es a favor de un nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

¿No son iguales Salinas y López Obrador?

Durante años, la vieja izquierda mexicana cuestionó, por clientelar, el programa estelar de Carlos Salinas: Solidaridad. Entonces, Obrador, y no pocos de quienes hoy están a sus pies, pronosticaba que Salinas ya no se robaría las elecciones mediante “ratones locos” o “padrones amañados”, sino con la compra de voluntades, mediante la dádiva a través de Solidaridad.

Hoy, López Obrador ha convertido buena parte del dinero público en el mayor programa clientelar de la historia, al grado de destruir todo el sistema de salud, a cambio de regalar dinero para ganar votos.

¿No son iguales Salinas y López Obrador?

El final del sexenio de Salinas estuvo marcado por dos eventos que, por años, resultaron traumáticos para los mexicanos: los magnicidios de Colosio y Ruiz Massieu y el llamado “error de diciembre”, que colocaron al país al borde del colapso.

Durante décadas, muchos mexicanos exigieron que se investigaran a fondo los magnicidios; reclamaron justicia y castigar tanto a los autores materiales como a los intelectuales de los crímenes. Hasta hoy poco o nada se sabe de la muerte de Colosio y Ruiz Massieu.

Sin embargo, los magnicidios en el gobierno de López Obrador se produjeron apenas en el primer mes de su gestión. El 24 de diciembre de 2018, de manera sospechosa y hasta hoy inexplicable, cayó el helicóptero donde viajaban la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y su esposo, el senador del PAN, Rafael Moreno Valle. Nadie sobrevivió.

La pareja de políticos se había convertido en el centro de un poderoso grupo político que se propuso llegar al poder presidencial y que, por ello, había chocado de manera violenta con el naciente gobierno de Obrador.

La paradoja es que a un año de distancia nada se sabe del magnicidio de la pareja Alonso-Moreno Valle y que, según fuentes de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, el presidente Obrador habría ordenado no investigar lo que parece un crimen de Estado.

¿No son iguales Carlos Salinas y López Obrador?

También, paradójicamente, sobre el “error de diciembre” -que llevó a la quiebra a miles de mexicanos, desató una de las mayores crisis económicas, fuga de capitales, desempleo, estancamiento y recesión-, hoy López Obrador no solo tiene como su brazo derecho al mayor saqueador del Fobaproa, Alfonso Romo, sino que en el primer año de su gestión lleva al país a una crisis económica de naturaleza suicida. En un año AMLO hizo lo que a Salinas le llevó 6 años: destruir al país.

¿No son iguales Carlos Salinas y López Obrador?

Y es que, en efecto, si analizamos con cuidado el mensaje formulado por EZLN el pasado 1 de enero del 2020, llegaremos a la conclusión de que cuando el zapatismo chiapaneco relanzó su “guerra contra el Gobierno federal”, el mensaje más potente que mandó, a México y al mundo, es que los de Salinas y Obrador son gobiernos gemelos.

Salinas y Obrador parecen los gemelos perversos que llegaron al poder para destruir al país.

Al tiempo.


09 Enero 2020 04:08:00
De ‘¡primero los pobres!’ al ‘¡joder a los pobres!’
Para nadie es novedad que uno de los mensajes que más impactaron durante la campaña electoral permanente de López Obrador fue el estribillo de “¡primero los pobres!”. Hoy, sin embargo, todos saben que se trató de una de las mayores mentiras de Obrador ya que “los desposeídos” –como les llamaba otro López, Portillo–, son los más afectados por el Gobierno lopista.

¿Por qué los pobres son los primeros afectados y los que más sufrirán por los errores, las torpezas y los engaños presidenciales? La respuesta está a la vista de todos.

Porque los que menos tienen son quienes demandaban con mayor frecuencia el sistema de salud pública; el Seguro Popular y el IMSS; porque los desposeídos son los que padecen con mayor severidad los estragos de la escalada de precios; porque los pobres son los que más resienten el desempleo y los que más caro pagan el depredador sistema educativo que impuso AMLO.

Y, además, porque a los pobres es a quienes más golpea la violencia criminal, la inseguridad, asaltos a mano armada y robos en transporte público. Por ejemplo, para miles de mexicanos de escasos recursos, lo más preciado que poseen es el teléfono celular. Consiguen un teléfono con meses de esfuerzo y sacrificios. Y cuando les roban el celular en el transporte público, en la calle o en el Metro, les roban lo más valioso que poseen.

Pero acaso el mayor crimen de todos es la destrucción del sistema de salud pública; un sistema que fue construido para atender, precisamente, a los que menos tienen; a los pobres.

Todos saben que millones de mexicanos tenían en “el Seguro Social” –como de manera coloquial llaman al IMSS–, un respaldo seguro y de calidad para el cuidado de la salud. Sin embargo, hoy nadie tiene la certeza de que será atendido con la calidad y la urgencia requeridas; nadie sabe si en el segundo o tercer nivel le resolverán su emergencia de salud o si habrá medicinas, equipo, médicos y enfermeras para respaldar cualquier emergencia.

Otros tantos millones de mexicanos que no contaban con IMSS o ISSSTE tenían en el Seguro Popular el último recurso de atención médica. Eran, por lo general, los más pobres de los pobres. Sin embargo, el rencor criminal del presidente Obrador –por todo aquello que dejó como legado el presidente Calderón–, lo llevó a ordenar la destrucción del Seguro Popular, que era una alternativa real de atención sanitaria, y de bajo costo, para los mexicanos más pobres.

En su lugar, se creó un sistema sin pies ni cabeza, llamado Insabi, que nación sin recursos económicos, sin reglas de operación y sin objetivos claros. Por un lado, el Presidente dijo que sería un servicio gratuito y de calidad, pero la realidad es que se trata de un servicio más caro y más deficiente que el propio Seguro Popular. ¿Lo dudan?

Vale recordar que desde el arranque del Gobierno de AMLO, en diciembre de 2018 a la fecha, se han despedido a casi 3 mil trabajadores de base, de confianza y eventuales del sector salud; de un total de 30 hospitales y clínicas de especialidades. Contrario a lo anterior, el Insabi arrancó, como ya se dijo, sin reglas de operación y con un déficit de 250 mil enfermeras, 125 mil médicos y 80 mil especialistas.

A pesar de todas esas deficiencias, López Obrador aseguró que no debía preocuparse ninguno de los 80 millones de mexicanos que eran atendidos por el Seguro Popular, ya que el Insabi los atendería de manera gratuita. Al final todo fue mentira.

La atención a los enfermos que no cuentan con IMSS o ISSSTE y que eran atendidos por el Seguro Popular es más cara en el Insabi, en algunos casos hasta 500% más costosa; el Insabi no atenderá el llamado “tercer nivel” –cirugías y especialidades–, y las medicinas no serán gratuitas.

En pocas palabras, del rentable “¡primero los pobres!”, que dio muchos millones de votos a López Obrador, pasamos al “¡que se jodan los pobres!”.

Hasta cuando entenderán los ciudadanos que el de López Obrador es un Gobierno que le rompe las rodillas a los pobres para luego regalar becas, para ganar su gratitud.

Al tiempo.


08 Enero 2020 04:07:00
¡El perdón mañoso a Bartlett; las pruebas!
La anterior es la estrofa central de la canción popular venezolana Caballo Viejo, de la autoría de Simón Díaz.

Es la historia, metafórica, de un “caballo viejo” que “se desboca por una potra alazana”. Es decir, que sin fecha en el calendario y sin horario los amores se juntan, más allá de lo convencional.

Y viene a cuento porque apenas en los primeros días del naciente 2020, volvió a ser noticia la pareja de la empresaria Julia Elena Abdalá Lemus y Manuel Bartlett, el director de la Comisión Federal de Electricidad.

Y, como era de esperarse, regresó al debate el perdón mañoso que le otorgó a Bartlett la Secretaría de la Función Pública, cuya titular Irma Eréndira Sandoval concluyó que, al no existir una relación “de concubinato”, no había delito qué perseguir.

Vale recordar que Bartlett fue acusado en trabajos periodísticos de no declarar una fortuna inexplicable de 800 millones de dólares en inmuebles, lo que convertía al escándalo de la Casa Blanca en juego de niños.

En las nuevas imágenes a la pareja Abdalá Bartlett se le ve regresar de sus vacaciones de fin de año, en Huatulco, por un lado, y departiendo con amigos y familiares en un reconocido comedero político, por otro.

Queda claro que los Abdalá-Bartlett no solo son una pareja estable sino una familia feliz, más allá de que exista o no la figura de “concubinato”, aludida por la titular de la Función Pública para exonerar a Bartlett de los presuntos delitos imputados.

Y aquí es donde aparecen los detalles.

¿Por qué Irma Eréndira Sandoval centró la indagatoria contra Bartlett en la figura de “concubinato” y no en la figura de “prestanombres”?

Queda claro que se trató de un argumento mañoso, engañabobos, que solo buscó limpiar la imagen de uno de los más grandes corruptos del gobierno de López Obrador.

Lo simpático del tema es que a pesar de que Eréndira Sandoval siguió el atajo del “concubinato”, aun así violó la ley y engañó a los mexicanos.

¿Lo dudan? Van las pruebas.

En el concubinato, por su propia naturaleza jurídica, no existe ni sociedad conyugal, ni separación de bienes como en el matrimonio.

En caso de terminación del concubinato, no existe liquidación de bienes. Los inmuebles o empresas a nombre de Julia Abdalá son de su propiedad; en nada repercute el concubinato.

Lo mismo los inmuebles y empresas propiedad de los hijos de Bartlett, lo que no excluye su probable situación de prestanombres.

Ahora bien, conforme al Artículo 16 constitucional, toda autoridad está obligada a “fundar” y “motivar” sus actos. Fundar, en términos jurídicos significa citar los artículos y leyes aplicables al caso. Motivar significa exponer razonamientos jurídicos.

En el caso, la SFP invocó el artículo 291 Bis del Código Civil de la CDMX para apoyar su alegato a partir del “concubinato”. Sin embargo, en dicho Artículo 291 bis del Código Civil no se define el concubinato.

A pesar de esa violación legal resulta que en el Informe Técnico de la Investigación sobre el Director General de la Comisión Federal de Electricidad -documento que es público-, Irma Eréndira nunca “funda” ni “motiva” el porqué recurrió a esa ley.

En pocas palabras, la secretaria de la Función Pública viola el Artículo 16 constitucional al no “fundar” y menos “motivar” el “concubinato”, figura que explica en no más de 10 líneas, de las páginas 15 y 16 del citado informe.

Pero la torpeza es mayor cuando el mismo informe habla de “que se analizaron los domicilios” de los señores Abdalá y Bartlett y no se encontró el supuesto concubinato.

¿Por qué acudir a “un domicilio”, cuando el citado Artículo 291 del Código Civil no establece el concepto de “domicilio”? Nada de eso se explica y, por tanto, es ilegal que el informe diga que no encontró pruebas de “concubinato en los domicilios” de la pareja.

Cuál de las muchas casas propiedad de los Abdalá-Bartlett es su “domicilio”, ya que existen domicilios fiscales, procesales, comerciales.

La investigación debió establecer cuál es “la casa habitación” de los presuntos implicados; hablar con vecinos y configurar el modo de vida en pareja -vacaciones, por ejemplo-, para rechazar el supuesto “concubinato”.

Claro, además de que la figura delictiva aplicable era la de “prestanombres”.

Así o más claro que se trató de una simulación para encubrir al mayor corrupto del sexenio.

Al tiempo.
07 Enero 2020 04:03:00
¿Quitarle el sueño o la máscara a López?
Con un cinismo sin igual y una ignorancia sin freno, dice el presidente López Obrador que nada le quita el sueño.

No le quita el sueño la quiebra económica, el cero crecimiento, la violencia sin freno, la inseguridad, el de-sempleo, las 40 mil muertes violentas y tampoco le quita el sueño que sea visto en el mundo como un presidente fallido y fraudulento, que no merece México.

Pero no es todo. Con una arrogancia que ya no sorprende a nadie -porque el cinismo es el sello de la casa-, el Mandatario no solo presume que nada lo desvela sino que, al contrario, en su imaginario alardea con la sandez de que el 2020 será un buen año, mejor que el 2019.

Ignora López Obrador que, en tanto jefe de Estado, es el principal responsable de la conducción correcta de la Administración Pública y, por ello, del crecimiento económico, la creación de empleos, la seguridad de la vida y los bienes ciudadanos, la salud y la educación de los mexicanos.

Está claro que el Presidente mexicano parece ciego y sordo a sus responsabilidades constitucionales, además de que da señales de haber perdido todo contacto con la realidad. Pero también parece simular que mete la cabeza debajo de la tierra para ignorar, de manera deliberada, la realidad que viven los ciudadanos. Es decir, pudiera ser cierto que el Presidente cierra los ojos, se tapa los oídos y juega el papel de “bobo del pueblo”, para no ver que el primer año de su gobierno fue un total desastre y un fracaso rotundo.

Sin embargo, cualquiera que sea el caso, lo cierto es que el problema no solo está en el cinismo de López Obrador y tampoco en la ignorancia que irradia la figura presidencial. No, el problema de fondo se localiza en esa suerte de complicidad silenciosa que se ha producido entre el mentiroso e ignorante Presidente y toda su corte; complicidad de aquellos que por quedar bien, por sacar raja política o por ganar contratos engañan al “bobo del pueblo”, no se atreven a cuestionar, a desmentir, a aclarar o explicar las tonterías presidenciales.

El verdadero problema no es que México sea mal gobernado por un incapaz mental -como López Obrador-, sino que la verdadera tragedia está en la complicidad y el silencio de “los hombres del Presidente”, sean secretarios de Estado, senadores y diputados; sean los paleros mediáticos, intelectuales orgánicos y, sobre todo, los timoratos y temerosos empresarios que a todo le dicen “sí” al Presidente, a pesar de que en corto no lo bajan “de idiota”.

Y es que el problema no está en quitarle el sueño al Presidente con los grandes y graves problemas del país -problemas que crecen sin freno-, sino que la verdadera emergencia está en quitarle la máscara; esa careta de político aldeano, ingenuo y bonachón al que se le resbalan todas las culpas, todas las responsabilidades y las torpezas, porque es eso, pueblerino, que por mandato divino llegó al poder presidencial.

Por eso obliga la pregunta: ¿Quién pagará los platos rotos, una vez concluida la pesadilla llamada López Obrador?

Será el señor López el único responsable por la quiebra del país; por el crecimiento cero en la economía; por el año o los años más violentos de la historia; será el único culpable de las casi 40 mil muertes violentas en 2019; será Obrador el único responsable por desmantelar el sistema de guarderías, de reventar el sistema de salud, de mostrar la mayor sumisión ante el Gobierno de Estados Unidos…

En efecto, López Obrador es el jefe del Estado -y sus responsabilidades están perfectamente establecidas en la Constitución-, pero también es cierto que los encargados de despacho en el Gabinete son responsables directos del desempeño correcto de sus respectivas encomiendas; la hacienda, la salud, la seguridad…

Es cierto que, una vez concluida la pesadilla llamada Obrador, los senadores y diputados de Morena -y coordinadores como Ricardo Monreal, Martí Batres y Mario Delgado, entre otros-, serán señalados como traidores a la patria por avalar la destrucción democrática y por la locuaz destrucción de las instituciones.

Y también serán señalados por la historia y serán responsables los medios complacientes, los periodistas aplaudidores, los intelectuales deshonestos y los empresarios timoratos y temerosos.

Y es que hoy podrán decir misa y podrán argumentar que nadie podía saber cómo se comportaría AMLO en el poder, podrán llamarse a sorpresa, pero lo cierto es que no se requerían más que dos dedos de frente para entender cómo sería el gobierno de AMLO.

Y tampoco se requiere mucho para entender que aquellos que hoy aplauden y defienden a ultranza al locuaz Presidente mexicano, traicionan a la patria y que, en su momento, la nación se los demandará.

Y es que no se trata de quitarle el sueño a López Obrador, sino de quitarle la máscara.

Al tiempo.
16 Diciembre 2019 04:07:00
¡AMLO, Presidente, es todo lo que criticó de opositor!
Ya es lugar común, en tertulias y comederos políticos, que el López Obrador de hoy, Presidente, es todo aquello que cuestionó López Obrador, en sus tiempos de opositor. Incluso no pocos apuestan a que llevará a México a la mayor crisis de su historia; crisis económica, social y de gobernabilidad. Y, claro, también hay muchos que cierran los ojos a esa realidad.

Por eso el siguiente ejercicio memorioso.

1.- Por décadas, el líder opositor llamado López Obrador cuestionó el pobre crecimiento económico de los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña. En su primer año, el mediocre Gobierno de Obrador terminó con cero crecimiento y la mayor crisis de desempleo en décadas.

2.- Durante el Gobierno de Salinas, el naciente líder, López Obrador criticó severamente el TLC salinista dizque por neoliberal. En 2018, como candidato, incluso negó la utilidad del T-MEC. Pero ya Presidente, AMLO suplicó al Gobierno de Trump la firma del acuerdo comercial más neoliberal.

3.- Por años, el animal político –en estricto aristotélico–, llamado López Obrador, convirtió en valiosa rajas políticas el Fobaproa de Zedillo. Según López había sido el mayor saqueo al país.

Hoy, López presidente, provocó su Fobaproa al tirar el NAIM e invertir en “elefantes blancos” como Santa Lucía, Tren Maya y la refinería Dos Bocas, además de derribar la economía nacional. Así el mayor saqueo de la historia. Y peor, saqueadores como Alfonso Romo son los ojos y oídos de AMLO.

4.- En el Gobierno de Fox, el jefe de Gobierno del entonces DF, López, se quejó de una persecución política por el predio El Encino. Hoy, Obrador presidente persigue a los expresidentes Fox y Calderón y pacta con el Gobierno de Trump la persecución de expolicías como Genaro García Luna.

5.- En el Gobierno de Calderón, el líder Obrador y su pandilla criticaron la mortandad provocada por la violencia y culparon a Calderón por su fracaso ante el crimen, sin freno. Hoy, en el primer año del Gobierno de Obrador se triplicó el número de muertes violentas –comparado con Calderón– y reporta mas de 35 mil muertos. Y la respuesta de AMLO es de risa; dice que él se levanta temprano para conocer el parte de la violencia.

6.- En el Gobierno de Peña, Obrador y su pandilla criticaron la persecución política y encarcelamiento de Elba Esther Gordillo. Hoy, el presidente Obrador tiene presa a Rosario Robles, de manera ilegal y convirtió a su exaliada en la primera presa política de su Gobierno.

7.- Por décadas, López y su pandilla criticaron la “militarización” del país. Hoy, con López presidente, México vive la mayor militarización de su historia; los militares están hasta en la sopa.

8.- López Obrador y su pandilla colocaron en la picota a los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y Peña, por llevar a la Corte a amigos y aliados. Hoy, Obrador no solo tiene “ministros carnales” sino que el presidente de la Corte es su “carnal”.

9.- A lo largo de medio siglo, la izquierda mexicana, en general y, en particular el jefe de esa izquierda en la primera década del siglo XXI –López Obrador–, condenaron el uso clientelar del PRI. Hoy, con AMLO presidente, se creó el mayor programa clientelar de la historia, al grado de destruir el sector Salud para regalar dinero.

10.- También durante medio siglo, las izquierdas criticaron a diputados y senadores “borregos” y “levantadedos” del PRI. Hoy, AMLO presidente tiene al Congreso, todo, convertido en “borregos” y “levantadedos”.

11.- En el último medio siglo, de igual manera, las izquierdas criticaron a Televisa y a Azteca, además de buena parte de la prensa escrita, de estar cooptadas por el Gobierno en turno y de “ser soldados” del Presidente. Hoy, casi toda la prensa, radio y televisión son aliados a sueldo de AMLO.

12.- La libertad de expresión fue, también en el ultimo medio siglo, una exigencia permanente de las izquierdas. Periodistas mexicanos dieron luchas históricas luego del “golpe a Excélsior de Scherer” que ordenó Echeverría y del “no les pago para que me peguen” de López Portillo.

Hoy, López Obrador presidente, somete a medios a través del reparto publicitario, ordena el despido de periodistas críticos y lanza campañas de descrédito contra otros. La libertad de expresión en México vive uno de sus peores momentos y el hijo de Scherer es su brazo derecho.

13.- Por décadas, AMLO gritó “¡fraude!” en todas las elecciones que participó y gustoso usó el dinero publico. Hoy, como Presidente, AMLO destruye el andamiaje electoral con la intención de hacer fraude y pretende quitar el dinero público a los partidos.

14.- Por años, Obrador satanizó el Teletón. Hoy lo elogia y abraza. Son muchos los ejemplos que confirman –como escribió José Emilio Pacheco–, que el Gobierno de AMLO es todo lo que criticó como opositor.

Al tiempo.


En el Camino

Por vacaciones, el Itinerario Político de hoy es la última entrega de 2019 y regresará el lunes 6 de enero de 2020. ¡Felicidades a todos!
13 Diciembre 2019 04:07:00
¡Viciada legitimidad de la ministra Ríos-Farjat!
La siguiente historia –que fue atestiguada por no pocos juristas–, retrata, de cuerpo completo, el gusto del Gobierno de López Obrador por violentar la Constitución. Incluso, el de López Obrador es un Gobierno aún más autoritario y más despótico que el de López Portillo, que ya es decir mucho.

En la primera mitad de aquel Gobierno, por ahí de 1978, en un evento público coincidieron el presidente López Portillo y el mítico maestro de la Facultad de Derecho, Alfonso Noriega, motejado cariñosamente como “El Chato” Noriega.

Al momento de saludar al maestro Noriega, el presidente López Portillo intentó un elogio tentador.

–Maestro, usted debe estar en la Corte.

Ruborizado, “El Chato” Noriega atajó de inmediato.

–No, señor Presidente, por edad, la Ley me impide ser ministro.

El profesor universitario superaba la edad exigida para ser Ministro. Sin embargo, arrogante y con esa voz engolada que siempre lo caracterizó, el presidente López Portillo insistió.

–Maestro, ese no es problema para el Presidente.

Pero el maestro soltó a bocajarro, sin dar tiempo a más interpelaciones.

–Señor Presidente, no seré yo quien viole la Constitución.

Viene a cuento la historia porque ni el entonces presidente López Portillo –de probado talante autoritario–, violentó la Constitución para someter a la Corte, como lo hizo el presidente López Obrador.

Y es que el propio presidente Obrador y luego el Senado de la República, incumplieron el Artículo 108 constitucional que establece que un ministro de la Corte solo puede renunciar “por causas graves”.

Y en la renuncia del entonces ministro Eduardo Medina Mora nunca nadie dijo cuál había sido o habían sido esas causas graves.

Pero el manoseo legal y la violación constitucional siguieron con la designación de quien hoy sustituye a Medina Mora en la Corte.

Apenas en días pasados, el Senado de la República aprobó por mayoría la propuesta presidencial para designar a Margarita Ríos-Farjat como ministra de la Corte, en sustitución del defenestrado Medina Mora.

Como saben, la hoy ministra tenía pocos meses al frente del Sistema de Administración Tributaria (SAT), a donde llegó luego que fue necesario modificar la ley respectiva, la cual incumplía.

Resulta que en el Diario Oficial de la Federacióndel 5 de diciembre de 2018 –cinco días después de que AMLO tomó posesión–, se eliminó de la Ley del SAT el requisito de que su director o directora contaran con experiencia directiva en Administración, Aduanas y Recaudación.

Es decir, le hicieron un traje a la medida. Y la torpeza pronto quedó evidenciada. Pocos meses después, el SAT experimentó un desplome de la recaudación de 74 mil millones de pesos, respecto de lo programado.

Aún así, por presiones de Alfonso Romo –quien impuso a Margarita Ríos-Farjat en el SAT–, la extitular del Sistema de Administración Tributaria apareció en la terna de ministras de la Corte, enviada al Senado por el presidente Obrador.

Lo cuestionable, sin embargo, es que nadie en el Senado y menos entre los opositores se atrevió a ponderar el hecho de que Margarita Ríos-Farjat era una servidora pública “inferior jerárquica y subordinada del Ejecutivo” y que, por tanto, su propuesta en la terna de aspirantes a ministros de la Corte violentaba el principio de “división de poderes” y, por ello, era violatoria de la Constitución.

Vale recordar que, si bien es facultad presidencial proponer al Senado la terna de donde saldrán los ministros de la Corte, también es cierto que es consustancial “a la división de poderes” que una inferior jerárquica y subordinada al Ejecutivo, no puede aspirar al cargo de Ministra de la Corte.

Por tanto, los senadores que votaron a favor de que Margarita Ríos-Farjat ocupara una vacante en la Corte violaron la Constitución; la misma que juraron respetar y hacer respetar.

Y, claro, la legitimidad de la Ministra está viciada de origen.

Al tiempo.
12 Diciembre 2019 04:07:00
García Luna, la venganza de AMLO contra Calderón
Aquí hemos hablado del tema a lo largo de un año completo.

Y es que el Presidente mexicano, López Obrador, no solo es un político rencoroso sino vengativo.

Y, el rencor de López Obrador es visible, por ejemplo, en la vengantiva e ilegal persecución contra Rosario Robles, la primera presa política de su Gobierno.

Pero además, ese rencor se ha visto a lo largo de todo el primer año de Gobierno, en donde López Obrador mete a Felipe Calderón hasta en la sopa.

Y, en el fondo, detrás de la venganza y del rencor contra Calderón están, en ese orden, la derrota electoral de 2006 y la construcción del nuevo partido, México Libre, empujado por Margarita Zavala y el expresidente.

Y es que López Obrador sabe bien que –hoy por hoy– el único que puede derrotar a Morena en 2024, es el partido de los Calderón-Zavala.

Por eso, AMLO hace todo lo posible por desacreditar a la familia Calderón-Zavala, cuyo partido en construcción hoy aparece como una alternativa real frente al agotamiento del PRI, PAN y PRD.

Sin embargo, todos los intentos por desacreditar a los Calderón y a México Libre habían resultado contraproducentes. Es decir, en realidad habían posicionado al nuevo partido, en lugar de debilitarlo.

¿Qué pasará con la escandalosa detención de Genaro García Luna, por parte del Gobierno de Trump, quien acusa al extitular de Seguridad Pública del Gobierno de Calderón por delitos vinculados con los cárteles de la doga?

¿Se debilitará la confianza y la credibilidad de los Calderón, con la detención de García Luna?

¿O la detención de García Luna hará olvidar a los mexicanos el mayor fracaso de la historia en el número de muertes violentas –con más de 35 mil– olvidarán el fracaso en seguridad, en secuestros, feminicidios; olvidarán el fracaso en desempleo, en crecimiento cero, en la destrucción del sistema de salud; el fracaso en la venta del avión presidencial; fracaso en bajar los precios de las gasolinas…?

Aquí no sabemos si Genaro García Luna es culpable de los presuntos delitos por los que lo acusa un juez de Estados Unidos; tampoco conocemos una sola prueba que lo vincule con favores, nexos y/o alianzas con narcos.

Lo que sí sabemos es que los llamados testigos protegidos –criminales confesos que a cambio de beneficios son capaces de delatar hasta a su madre– son la mayor fábrica de culpables en el sistema de justicia de Estados Unidos.

Lo que sí sabemos es que la detención de García Luna es parte de los acuerdos –del 5 de diciembre en Palacio Nacional– entre el presidente López Obrador y el fiscal General de Estados Unidos, William Barr; lo que sí sabemos es que el presidente mexicano no dejará de perseguir a Felipe Calderón y a su partido México Libre, hasta destruirlos.

Lo que sí sabemos es que existe una alianza entre el cártel de “El Chapo” y el Gobierno de López Obrador; lo que sí sabemos es que esa alianza se confirmó cuando el Gobierno de AMLO dejó en libertad al “Chapito”; lo que sabemos es que la alianza se amplió cuando el Gobierno de México rescató a Evo Morales de la cárcel en su país, pese a que Evo y “El Chapo” son socios.

Lo que sí sabemos es que en el primer año de Gobierno de Calderón, el decomiso de drogas duras se duplicó respecto a las drogas decomisadas en el primer año del Gobierno de AMLO; lo que sí sabemos es que en el primer año del Gobierno de Calderón se detuvieron más criminales y capos de la droga, que en el primer año del Gobierno de Obrador.

Lo que sí sabemos es que Alfonso Durazo, hoy secretario de Seguridad Pública, fue investigado por presuntos nexos con narcotraficantes; sabemos que un hijo de Durazo estudió en la misma escuela y el mismo salón que el hijo de “El Chapo”, al que dejó escapar Durazo, en el fallido operativo Culiacán.

Está claro que los presidentes López Obrador y Trump son aliados y que en más de una ocasión se han regalado favores mutuos; favores como expulsar de México a Evo Morales; como negarse a nombrar a los cárteles criminales como terroristas y hoy, la repentina captura de García Luna y la firma de un agregado al T-MEC, que compromete la soberanía nacional.

Y es que hoy los perseguidos por AMLO no solo se enfrentan al Presidente mexicano sino al de Estados Unidos.

Al tiempo.
11 Diciembre 2019 04:07:00
¡Muere la CORTE y nace la dictadura de AMLO!
Los escándalos cotidianos en el nuevo Gobierno hicieron posible que “pasara de noche” una de las mayores atrocidades cometidas por el presidente López Obrador.

Nos referimos a la muerte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en particular y a la colonización del Poder Judicial, en general.

Y es una atrocidad porque con la designación de una nueva ministra de la Corte en realidad asistimos a la cooptación y colonización del máximo tribunal constitucional que, en México, está representado por el Poder Judicial y, sobre todo, por la Suprema Corte.

Pero sobre todo es un paso a la destrucción de la joven democracia mexicana; un paso que se dio el jueves 5 de diciembre, en el Senado de la República, cuando Morena y sus aliados eligieron –como integrante de la Corte– a una incondicional del presidente Obrador; Margarita Ríos-Farjat.

Y es que con la llegada de la extitular del SAT, al máximo tribunal federal, el presidente Obrador se apodera de 4 de los 11 puestos del pleno, lo que convierte a la Corte en un órgano totalmente plegado a la voluntad presidencial.

Pero la colonización de la Corte es solo una de las peores noticias que recibimos los mexicanos al arranque del segundo año del desastroso Gobierno de López Obrador.

En realidad, con la muerte de la Corte, también se confirma la muerte del Senado de la República, ya que a pesar de que en esa cámara del Congreso el partido oficial, Morena, no contaba con mayoría, la realidad es que todos los opositores han sido sometidos.

El 5 de diciembre fueron doblados los opositores del PRI, PAN, PRD y MC y ayer volvieron a ser doblados para aprobar un T-MEC que no fue conocido por los empresarios.

Y es que la suma de los votos de esos cuatro partidos en el Senado, pudo ser suficiente para impedir que Morena y el Presidente se apoderaran de la Corte.

La mala noticia, sin embargo, es que los opositores han sido sometidos, comprados o amenazados para avanzar junto con Morena en dirección a la destrucción de la joven democracia mexicana.

Pero vamos por partes. ¿Qué significa la colonización de la Corte y el sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial? La respuesta es elemental.

Resulta que cuando el Gobierno en turno, el de López Obrador, se adueña de los poderes Legislativo y Judicial, no solo rompe el pacto federal sino que acaba con uno de los equilibrios fundamentales de la democracia mexicana; la división de poderes.

Es decir, hoy en México ya no existen tres Poderes de la Unión –como lo consagra la Constitución– sino que solo existe el poder de un solo hombre, el poder omnímodo de López Obrador.

¿Y eso qué significa?

Poca cosa, que al desaparecer los contrapesos y los equilibrios que hacían viable la división de poderes, se rompe la esencia del presidencialismo mexicano y la democracia sufre un golpe mortal.

Lo cierto es que ya vivimos en un sistema sin equilibrios, en donde el poder está en manos de un solo hombre, sin reglas claras, en donde nadie respeta la Constitución y en donde los derechos humanos no existen más.

Dicho de otro modo, a partir del 5 de diciembre de 2019 murió la democracia mexicana y nació la dictadura de López Obrador.


¿Difícil de creer?

En efecto, pocos creen y muchos no quieren saber que, en los hechos, se vive la muerte de la democracia mexicana. Y precisamente esa es la tragedia que viven México y los mexicanos; que muchos se niegan a ver lo que está ocurriendo.

Y es que la muerte democrática se produce por goteo.

Poco a poco le arrebatan tajadas a la democracia. Primero se robaron la libertad de expresión, luego sometieron a los medios; más tarde el Ejecutivo se apodero de las cámaras del Congreso. Siguieron los más importantes órganos autónomos.

Luego le tocó el turno a la Corte y ahora amenazan con robarse el INE.

Y una vez que los ciudadanos reaccionen, será tarde, la democracia habrá muerto.

Al tiempo.
10 Diciembre 2019 04:07:00
¡Sí, va la guerra contra Marcelo!
Apenas el miércoles 4 de diciembre, en la entrega de Al Tiempo –columna que se publica en exclusiva para el diario digital @ContrapesoC– dijimos que a nadie debiera sorprender que, de un momento a otro, pudiera arrancar la guerra política contra Marcelo Ebrard, el puntero rumbo a la sucesión presidencial.

También señalamos la existencia de un grupo político interesado en hacer públicas las evidencias de que Marcelo Ebrard engaña al Presidente y que, dicho grupo, estaría dispuesto a hacer públicas las pruebas de tal engaño.

Hoy se cumplieron las dos hipótesis, una vez que la prensa Argentina reveló que el embajador de México en aquel país había protagonizado un penoso espectáculo cuando fue captado por las cámaras de la emblemática Librería Ateneo, en el momento de hurtar un libro de 200 pesos.

El robo, como saben, se produjo el 26 de octubre y se mantuvo ocultó no solo a los ojos de los mexicanos sino del Presidente, quien fue enterado una vez que su Gobierno había sido exhibido de nueva cuenta en el extranjero.

Sin embargo, el golpe mayor es contra el canciller, Marcelo Ebrard, a quien no pocos integrantes del Gabinete presidencial ven como el potencial sucesor de AMLO y, sobre todo, como el Córdoba Montoya del sexenio.

Es decir, que desde el momento en que se convirtió en el “milusos” del presidente Obrador, el canciller Ebrard es “el hombre a vencer”, en un Gabinete en donde todo se vale, con tal de ganar la sucesión.

Por eso, dijimos, Marcelo será apaleado desde muchos frentes; tantos como los que abrió el canciller al meter la mano en todo el Gabinete. Por lo pronto, hoy fue exhibido como “tapadera” de un “ladronzuelo” de poca monta, el embajador Ricardo Valero, quien se comportó tal a los ojos del mundo.

Pero vale recordar la manera en que advertimos que Marcelo Ebrard sería víctima de sus propios excesos protagónicos.

Así lo escribimos el 4 de diciembre.

“Entre los hombres del Presidente y entre legisladores de alto registro en Morena se dice que el “súper secretario” está jugando con fuego.

¿Por qué?

“Porque tanto secretarios de Estado como senadores de Morena aseguran que en algunos casos Marcelo Ebrard engaña al Presidente, otros oculta información valiosa para el Mandatario y en otros asuntos magnifica las cosas para sacar raja política.

“Y uno de los casos en los que el presidente López Obrador habría sido engañado es en la relación entre México y Estados Unidos. Es decir, que algunos secretarios de Estado presumen que Ebrard habría pactado una suerte de agenda personal, a espaldas del Presidente, aprovechando la ignorancia del tabasqueño.

“Más aún, en secreto empieza a fraguarse la creación de un grupo político de supuestos aspirantes presidenciales, quienes habrían acordado detener a Marcelo y filtrar los detalles de los casos en los que el Canciller engaña al Presidente.

“Y es que, a un año de Gobierno, no son pocos los colaboradores del Presidente que no están dispuestos ‘a pagar los platos rotos’ por el fracaso de la gestión de Obrador, cuando los conflictos son generados en otras dependencias y cuando las soluciones vienen de la oficina de Marcelo Ebrard.

“Está claro que ya se vive –a tambor batiente– el arranque de la lucha sucesoria al interior de Morena, dentro del Gabinete y en el Congreso.

“Es evidente, incluso, que todos aquellos llamados a buscar el puesto del Presidente –todos los suspirantes presidenciales– hacen su lucha, juegan su juego, mueven sus piezas y tratan de derribar a los adversarios.

“Y el negro de la feria, al que todos quieren tirar, se llama Marcelo y se apellida Ebrard; es el aspirante a vencer.

“Y no sería extraño que pronto empiece la guerra contra Marcelo, de quien no pocos dicen tener parque para quemar sus naves.

“Se los dije, AMLO duerme con el enemigo”. Hasta aquí la cita.

Sí, ya empezó la guerra contra Marcelo Ebrard; una guerra que, incluso, podría sacar al canciller de la diplomacia y lo podría llevar “al baile con la más fea” –como dice el viejo refranero popular– es decir, a responsabilizarse de la Seguridad Pública, que es el Talón de Aquiles del Gobierno de AMLO.

Por lo pronto, empezó la guerra contra Marcelo. ¡Y sí, es una guerra entre hermanos; de Morena, claro!

Al tiempo.
09 Diciembre 2019 04:07:00
AMLO, el juguete de Trump
Si existía alguna duda de que el Gobierno de México es el hazmerreír del mundo, la duda la disipó el propio Presidente norteamericano, Donald Trump, quien juega con México a su antojo ante su potencial reelección y frente al juicio político en su contra. ¿Juega Trump con México?

Si no lo creen, basta recordar que solo requirió un par de mensajes –a través de la red social de Twitter del presidente Trump–, para poner a temblar al Presidente mexicano, al que el Mandatario norteamericano obligó a lo impensable.

Luego de la amenaza de que el Gobierno de Estados Unidos clasificaría a las bandas criminales como “terroristas” –y que eso desataría una potencial intromisión a territorio mexicano–, el presidente Obrador aceptó todas las condiciones de Trump para no recurrir a la clasificación de “terrorismo” a las bandas criminales mexicanas. ¿Y cuáles fueron las condiciones de Trump?

1.- La primera condición del Presidente norteamericano a López Obrador fue que debía traicionar a su “hermano”, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, a quien México expulsó ya no en avión de la Fuerza Aérea, sino en línea comercial, rumbo a Cuba, de donde el dictador viajó a Argentina, su nuevo destino.

Vale recordar que en medio del aplauso de los fanáticos lopistas, Evo Morales fue sacado de Bolivia en un avión militar mexicano luego de maniobras imposibles que, incluso, ameritaron un reconocimiento al piloto mexicano. Evo Morales había sido depuesto de su dictadura por una sociedad cansada de su tiranía.

Al final, Evo Morales debió abandonar México en secreto, escondido, sin el aplauso y los reconocimientos que le brindaron los fanáticos lopistas a su llegada. Claro, queda pendiente el pago de los favores otorgados por el exdictador boliviano a las candidaturas presidenciales de AMLO. ¿Cuándo se saldará esa cuenta?

Y es que, a querer o no, la salida de Evo Morales de México fue producto de la clásica traición de Obrador; una traición más en una larga carrera de engaños y mentiras a todos los actores políticos mexicanos.

Hoy la traición es internacional, emparentada a la traición a los inversionistas locales y foráneos que apostaron su dinero al proyecto del NAIM de Texcoco, la mayor obra de infraestructura en medio siglo.

2.- La segunda condición del Gobierno de Trump al terco Presidente mexicano fue la modificación de su estrategia de combate al crimen y a las bandas del narcotráfico. Lo cuestionable del caso es que para cumplir esa segunda condición, en el círculo cercano de Palacio se habla del relevo de Alfonso Durazo, de la titularidad de la Secretaría de Seguridad.

Y es que para el Gobierno de Trump, el secretario Durazo no es el hombre indicado y menos el mejor calificado para el puesto, sobre todo luego de la fallida captura de “El Chapito” en Culiacán. ¿Y quién sería el indicado para el cargo, según el interés de los norteamericanos?

En el primer círculo del Gobierno de AMLO se especula –solo se especula–, del potencial relevo de Alfonso Durazo por Marcelo Ebrard, el “súper secretario” del Gobierno de Obrador y el señalado como prematuro sucesor presidencial.

Lo más preocupante del tema, sin embargo, es lo que no sabemos de todos los acuerdos que habrían alcanzados el Presidente mexicano y el fiscal norteamericano, Willian Barr –quienes se reunieron en privado el 5 de diciembre en Palacio Nacional–, y que pueden comprometer la Soberanía Nacional.

Y es que no es menor el tema de la incumplida firma del Tratado Trilateral de Libre Comercio –conocido como T-MEC–, y el juicio político que el Congreso norteamericano iniciará contra el presidente Trump.

Por eso obligan las preguntas. ¿A qué otros compromisos inconfesables llevó el presidente Obrador a México, frente al Gobierno de Trump? ¿Trabajarán México y su Gobierno en acciones para salvar a Trump del inminente juicio político? ¿Seguirá siendo el Gobierno de AMLO el juguete de Trump?

Al tiempo.

06 Diciembre 2019 04:03:00
¡Cárdenas quita la careta a Obrador!
Solo era cuestión de tiempo. Y es que entre simpatizantes de las distintas tendencias de la izquierda mexicana resulta cada vez más cuestionable, que el partido Morena y su dueño se presenten como un partido y un Gobierno de izquierda.

Por eso, no fue sorpresa para nadie que, apenas rebasado el primer año de la impostura de izquierda del partido Morena y de su Gobierno, el propio Cuauhtémoc Cárdenas decidiera lanzar el grito lapidario: “¡Fuera máscaras!”.

Y es que durante décadas, el más conservador líder social y político mexicano, López Obrador, pregonó por todo el país su pertenencia a una corriente ideológica y política emparentada con la izquierda cuando, en los hechos, AMLO solo tiene de izquierda una de las dos mitades del cuerpo.

Lo cierto es que López Obrador es en los hechos y según sus dichos, un político conservador y a veces hasta conservador extremo. Es decir, la careta de supuesto Gobierno de izquierda le fue arrebatada a Morena y a López Obrador por el propio fundador del más influyente partido de izquierda, el aún líder moral de esa izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas.

¿Y por qué es importante que Cárdenas le haya arrebatado a Morena y al Gobierno de AMLO la careta de izquierdistas?

La respuesta es fundamental para entender el tamaño de las mentiras, las confusiones e intrigas que por décadas esparció por todo le país el líder social, aspirante presidencial y hoy Presidente, López Obrador.

¿Y cuales son esas mentiras?

1.- El discurso populista de AMLO se apoyó, desde el inicio de su liderazgo social, en la preocupación por “los pobres” y desposeídos. De ahí nació el eslogan de “primero los pobres”.

2.- La preocupación paternalista de “los pobres” tenía espacio en el PRI, por un lado y en las tendencias y partidos de izquierda, por el otro. Por eso, cuando se produce la formación del PRD, por líderes salidos del PRI, AMLO abandona al partido tricolor y abraza la izquierda, no como pensamiento ideológico, sino como instrumento para acceder al poder.

3.- Un momento clave para entender la definición ideológica de Obrador se produjo cuando fue dirigente del PRD, entre 1996 y el año 2000 del siglo pasado. En esa gestión distintos grupos internos intentaron definir al PRD como partido de izquierda, con orientación socialista, pero AMLO se opuso de manera tajante.

4.- Como jefe de Gobierno del DF, Obrador convirtió en sus principales aliados al culto católico y a sus jerarcas. Luego, cuando años después creó Morena, desde el mismo nombre del partido pregonó una identidad simbiótica con la derecha mexicana. Y es que Obrador intentó identificar a su partido con la “virgen morenita de Guadalupe”.

5.- En los documentos básicos de Morena nunca se habla de un partido de izquierda y, en cambio, muchos de sus postulados son copia de la doctrina cristiana, en especial evangélica.

6.- El autoproclamado “humanismo” y “cristianismo” de López Obrador son parte de su discurso cotidiano, sin importar el postulado constitucional del Estado laico. Se trata, como muchos han documentado, de un pensamiento profundamente conservador, que produce aberraciones de la realidad como el “abrazos antes que balazos”

7.- Hoy, en el Gobierno de AMLO, el culto religioso de los evangélicos es uno de los pilares morales del Gobierno federal y del propio Presidente; de donde salieron ideas como la Cartilla Moral y libros como Hacia una Economía Moral.

8.- Pero acaso la mayor mentira y el espantajo más contradictorio sea el que todos los días lanza López Obrador contra sus críticos, sus adversarios y opositores. Y es que según AMLO, es “conservador” todo aquel que lo cuestiona, lo critica o se opone a sus dislates.

9.- El calificativo “conservador” es, en voz del presidente AMLO, lo mismo un insulto, que un estigma, una supuesta identidad de izquierda y hasta una ratificación de que Obrador, su partido y su movimiento aspiran a ser identificados con la izquierda mexicanas.

10.- Sin embargo, poco a poco le quitan a López Obrador la careta de Presidente de izquierda, Gobierno de izquierda y a Morena el mote de partido de izquierda. Y es que la realidad, terca cómo es, retrata todos los días al de López Obrador como un Gobierno profundamente de derecha.

Y no solo Cárdenas le quitó la careta izquierdista a Obrador, sino que el propio expresidente José Mujica, de Uruguay, y el Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, calificaron como Gobierno impostor de izquierda al de AMLO.

Y ahora el problema es mayor. ¿Por qué? Porque si AMLO y Morena son la derecha mexicana en el poder, ¿a quien acusará Obrador de estar a su derecha?

Al tiempo.
05 Diciembre 2019 04:00:00
¡Sí, fue ‘atole’ el de AMLO a los LeBarón!
Primero proponemos una hipótesis de trabajo.

Vamos a suponer, por un momento, que hoy, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) aún estuviera presidida por Luis Raúl González Pérez y no por Rosario Piedra.

Vamos a imaginar, por un momento, que los visitadores de esa CNDH se enteran de la detención de Luis Manuel N., Héctor Mario N., y Cipriano N., a quienes autoridades federales señalan como presuntos implicados en la masacre de la familia LeBarón, en la frontera entre Chihuahua y Sonora.

En la misma hipótesis, pensemos por un momento que el visitador encargado del caso conoce los videos que muestran a los presuntos detenidos, el día y la hora de los hechos, en su pueblo, no en el lugar donde se produjo la masacre, que costó la vida a mujeres y niños.

La hipótesis nos llevaría a un escándalo nacional e internacional por la presunta fabricación de culpables –“chivos expiatorios”– por parte del Gobierno federal, cuya fiscalía habría detenido a tres presuntos inocentes, les habría sembrado droga y los señaló como posibles culpables del delito que ha escandalizado a México y al mundo -la masacre de los LeBarón- en las últimas semanas. Hasta aquí la hipótesis.

Ya frente a los hechos, resulta que en este caso, como en casi todo el Gobierno de López Obrador, la realidad supera por mucho, a la imaginación y a toda hipótesis.

Y es que, en efecto, familiares de los detenidos consiguieron evidencias irrefutables de que los tres hombres son “chivos expiatorios” y que fueron trasladados a Ciudad de México -como presuntos implicados en el crimen de los LeBarón- solo para construir el montaje del presidente López Obrador con la familia de los LeBarón.

Como saben, el presidente López Obrador agendó un encuentro con la familia LeBarón para el lunes 2 de diciembre. Curiosamente, la tarde del domingo 1 de diciembre, cuando el Presidente encabezaba la “fiesta de la mentira y el fracaso”, autoridades federales detuvieron a Luis Manuel, Héctor Mario y Cipriano, a los que les habrían sembrado droga y los llevaron de inmediato a la capital del país.

Por pura casualidad, cuando se llevó a cabo el encuentro de la familia LeBarón con López Obrador, el Presidente ya tenía sobre su escritorio el informe de que tres presuntos culpables del crimen LeBarón habían sido detenidos y que existían evidencias que los incriminaban de manera directa.

Esa historia fue repetida por el propio Presidente a la familia LeBarón, cuyos voceros salieron a declarar a los medios que AMLO les dio resultados y que “no fue atole con el dedo”.

Sin embargo, el martes 3 de diciembre, familiares de los tres detenidos bloquearon un tramo de la carretera Janos-Casas Grandes, en Chihuahua, y denunciaron que los tres hombres habían sido privados de su libertad sin ninguna prueba, que les sembraron droga y que de inmediato se los llevaron a la capital del país.

Los familiares dijeron, además, contar con evidencias –videos– que muestran el momento y la hora en que los presuntos implicados en el crimen LeBarón se encontraban en su pueblo, a la hora y el día de la masacre. Por tanto, no podían estar en dos lugares al mismo tiempo.

Por sugerencia de sus abogados, se negaron a difundir a través de los medios las pruebas, ya que servirán precisamente para confirmar que ante la desesperación por el fracaso en las indagatorias, el Gobierno federal debió inventar “chivos expiatorios” en el caso LeBarón.

Pero la tragedia es mayor cuando la espuria Comisión Nacional de Derechos Humanos, encabezada por la impostora Rosario Piedra, no había abierto la boca hasta la tarde de ayer –hasta las 18:00 horas– a pesar de que son muchas las evidencias de que el Gobierno de Obrador fabrica “chivos expiatorios” y engaña a las familias de las víctimas, los LeBarón, en complicidad de la CNDH, para tratar de justificar sus incapacidades.
¿Ya entendieron por qué y para qué se robó el Gobierno de AMLO la CNDH? Sí, para fabricar “chivos expiatorios” de manera impune.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
04 Diciembre 2019 04:03:00
¡Mentira, odio y miedo, las armas de AMLO…!
No es nuevo que en la historia de la humanidad distintas civilizaciones se impusieron y extendieron a partir de la mentira, el odio y el miedo.

Muchos de los imperios del mundo deben su gloria al miedo, mientras que dictadores como Mussolini, Stalin, Hitler y Franco –entre otros– se impusieron a partir del odio y miedo entre sus pueblos.

Y vale la referencia memoriosa porque en pleno siglo 21, en medio de lo poco que queda de la democracia mexicana, el presidente López Obrador recurrió durante todo el primer año de Gobierno –y lo sigue haciendo– a la mentira flagrante, el engaño sin pudor, a la grosera siembra de odio entre hermanos y, sobre todo, al ilegal y vengativo método del terror y el miedo.

En el primer caso, distintos especialistas han documentado entre 16 mil y 20 mil mentiras del Presidente mexicano, solo en el primer año; mitomanía que convierte Obrador en uno de los mandatarios más mentirosos del mundo.

Y la proclividad de López Obrador a la mentira es un fenómeno mundial porque también es inédita la impostura de este en sus “conferencias de prensa simuladas”, que no son más que groseros actos de propaganda. Es decir, que a mayor propaganda, mayor exposición presidencial y mayor el número de mentiras del Mandatario.

Pero la institucionalización de la mentira vulgar –negar o falsear la realidad– no es la única forma de engaño del Presidente.

Resulta que los programas sociales preferidos de López Obrador se expresan regalando dinero; a jóvenes, viejos, estudiantes y desposeídos. Pero ese regalo de dinero no es otra cosa que la peor expresión de la corrupción.

¿Por qué?
Porque en la práctica el regalo de dinero a cambio de nada es la más vieja expresión de la corrupción. El Presidente corrompe a jóvenes y viejos, hombres y mujeres, a quienes luego encuesta y así obtiene los elevados niveles de aceptación que, luego, se traducen en votos.

Por otro lado, el odio ocupa un lugar especial entre las herramientas de control y sumisión presidencial. Todas las mañanas, de lunes a viernes, a lo largo de un año, el Presidente estigmatizó a críticos y adversarios con motes como “fifís”, “conservadores”, “enemigos del pueblo”, “prensa rastrera” y una decena más de adjetivos calificativos despectivos.

En las giras presidenciales de sábado y domingo por el país, López Obrador repite la dosis y es novedad cuanto no confronta a ricos contra pobres, a malos contra buenos, indígenas y criollos, poderosos y desposeídos, corruptos y honestos, “fifís” contra “chairos” y al “pueblo bueno” con mafias imaginarias.

Y, claro, del lado del Presidente están “el pueblo bueno”, los pobres, los indígenas, los desposeídos, los honestos y los “chairos”.

Y si López Obrador todos los días divide y polariza, también a diario consolida sus niveles de aceptación electoral; voto cautivo para futuras elecciones.

Pero acaso el miedo sea la peor herramienta utilizada por el presidente Obrador y por su Gobierno; miedo que somete y paraliza.

El miedo que ha sembrado entre políticos de todos los signos, entre gobernadores, alcaldes, legisladores y exfuncionarios públicos; miedo sembrado a hombres de empresa, dueños de medios, periodistas, intelectuales y críticos.

El ejemplo más denigrante se produjo hace días, cuando El Colegio de México canceló, sin previo aviso, una serie de conferencias sobre la dictadura de Evo Morales en Bolivia. Y es que una institución de excelencia como esa fue colonizada desde hace años por las pandillas lopistas. Hoy un grito basta para que académicos, intelectuales y estudiantes se plieguen por miedo.

Pero el miedo también colonizó a dueños de medios y la conciencia de muchos periodistas, articulistas y críticos, sin que nadie se atreva a decir nada. Y es que han sido echados de sus medios y perseguidos por babeantes jaurías de bots a sueldo, desde el autor de este espacio, hasta Carlos Loret, Brozo y el influencer Callo de Hacha, entre muchos otros.

A los dueños de medios se les piden cabezas a cambio de continuar con las pautas publicitarias. Y si no es suficiente, son perseguidos en sus negocios.

Pero el terrorismo más brutal –verdadero terrorismo de Estado– es contra políticos y empresarios. Han sido perseguidos desde Rosario Robles –a quien el presidente Obrador ordenó encarcelar sin una sola prueba de delito alguno– hasta poderosos hombres de empresa. Y en todos los casos se ha violado no solo la ley sino la Constitución.

Por eso la pregunta. ¿Hasta cuando “la nueva dictadura perfecta”?

Al tiempo.
03 Diciembre 2019 04:00:00
¡El tamaño del acarreo, del tamaño del fracaso!
Fue un acarreo vulgar, obsceno, grosero e inmoral, a la vista de todos.

Acarreo de Estado; circo que nos llevó de vuelta a los años 60 y 70 de los criminales gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, cuando la represión, el fracaso y los muertos de Estado eran callados con el acarreo y el culto al presidente en turno.

Cientos de miles de personas llevadas bajo presión, acarreadas de todo el país y que debieron pasar lista y aplaudir a cambio de mantener su empleo público y, todo, con solo un mísero lonche para mitigar el hambre y la sed.

Insultante cobertura mediática volcada al elogio del locuaz Gobierno federal y a la mitomanía presidenciales, que hizo recordar los boicots a la “prensa vendida”, organizados en los años 80 por las izquierdas y por la derecha. Nada han aprendido los medios sobre el fin de culto al poder y el respeto a la disidencia ciudadana.

Millones de pesos de dinero público al servicio del rey de Palacio, sólo para engordar el nada democrático y harto denigrante culto al poder; elogio sin freno, sin pudor y sin vergüenza a la estulticia presidencial.

Circo aderezado con una montaña de mentiras que compiten en el mundo y convierten a López Obrador en el Presidente más mitómano de todos los tiempos; mentiras que llevan a México a una realidad alterna, alejada de las calamidades que todos los días padecen los ciudadanos.

Y todo para cubrir, tapar, ocultar el fracaso estrepitoso de un Gobierno cuyas únicas estadísticas al alza son el número de mentiras presidenciales y el número de muertes violentas.

Gobierno que lo único que cumple son informes vacuos ya que a diario fracasa en sus responsabilidades para crear empleo, estimular el crecimiento; para fomentar el desarrollo y la estabilidad económica.

Gobierno fracasado en el combate a la violencia y el crimen, que terminó el primer año con 35 mil muertes violentas, con cifras récord en feminicidios, secuestros, asaltos, robos…

Gobierno que destruyó los contrapesos, que acabó con la división de poderes, que atenta contra la democracia toda y que dejó sin medicinas y sin atención médica de calidad a miles de ciudadanos pobres; Gobierno que viola la Constitución todos los días y que no respeta las leyes que de ella emanan.

Gobierno moralmente reprobado y derrotado, que abusa de la venganza y la persecución soez y obscena contra adversarios y críticos, que abusa del fanatismo y el adoctrinamiento al estilo de las peores dictaduras y que, por si faltara, compra conciencias y votos con dinero público; dinero que roba a programas de salud pensados para los más pobres, niños y mujeres.

¿Qué celebraron, el domingo pasado –la cuarta celebración en un año–, el Gobierno federal y el presidente Obrador en la fiesta del Zócalo?

¿De verdad había algo qué celebrar luego de un primer año de fracasos? ¿No será que en esa realidad alterna inventada por el Presidente mexicano, lo que pretende es ocultar lo inocultable; el mayor fracaso en la historia, en el primer año de gestión?

Por eso, frente al fracaso del Gobierno de López Obrador y ante lo denigrante del acarreo de Estado, obliga preguntar.

¿Dónde están las voces de los otrora severos críticos de las peores prácticas del viejo PRI? ¿No vieron los críticos, intelectuales, académicos y hombres de ciencia que, la del domingo último en el Zócalo, fue la verdadera sublimación de las peores prácticas del viejo partido tricolor?

¿Será que envejecieron los críticos, intelectuales, académicos y hombres de ciencia y que, ya de viejos, son y hacen todo aquello que criticaron a los 20 años? ¡Cuánta falta nos hace José Emilio Pacheco, el poeta que acuñó esa crítica al avejentado intelecto mexicano!

Lo cierto es que el tamaño del acarreo del pasado domingo fue del mismo tamaño del fracaso del Gobierno de López Obrador, un Gobierno que apenas en su primer año debió recurrir a las peores prácticas del viejo PRI; al acarreo de Estado, la compra del aplausos fácil, a cambio de pan y circo.

Sin embargo, el acarreo, el circo y el pan engañan a muchos por mucho tiempo, pero no engañarán a todos todo el tiempo.

Al tiempo
02 Diciembre 2019 04:07:00
¡Masacre imparable en el segundo año de AMLO!
Como lo pronosticamos aquí desde hace más de 365 días, el primer año del Gobierno de López Obrador es el más violento de la historia al arrojar la escalofriante cifra de 35 mil muertes violentas; mortandad de una guerra.

Masacre que no solo ha ensangrentado a todo el país, sino que sigue impune, ya que ni los gobiernos municipales, ni los estatales y menos el federal han investigado y castigado ni el 1% de esas muertes.

Es decir, que en el Gobierno de Obrador, durante su primer año, la única estadística a la alza ha sido la impunidad y el número de muertes violentas. Y frente a esa calamidad obliga preguntar.

¿Quién va a parar la masacre? ¿Existen incentivos o presión legales y social capaces de revertir esa cifra de escándalo? ¿Qué debe hacer el Gobierno de López Obrador para acabar con esa tendencia de terror?

La respuesta a esa y a decenas de preguntas similares es la misma; en el segundo año de Gobierno de López Obrador seguirá a la alza la tendencia de muertes violentas, mientras que fenómenos como la inseguridad y todas las formas delincuenciales seguirán creciendo. ¿Por qué?

1.- Porque no hay razón para que la violencia criminal retroceda si el Gobierno de López Obrador grita todos los días que no cambiará su estrategia contra ese flagelo.

2.- Porque en toda la cadena criminal –desde las grades bandas, pasando por ladrones y delincuentes de medio pelo, hasta los solitarios principiantes en el negocio ilícito– entienden el mensaje del Presidente mexicano; son “tiempos de jauja” para el negocio del crimen, nadie será perseguido y todos serán amnistiados.


3.- Frente al anterior mensaje –verdadero ensayo de la complicidad del Estado con las bandas del crimen– tanto los barones de la droga, la extorsión y la trata, como los ladronzuelos callejeros incrementarán sus negocios, sus correrías, sus ganancias y hasta seguirán saliendo del clóset; extorsionan, trafican, roban, asaltan y secuestran a toda hora, en cualquier lugar y a la vista de todos, sabedores de su impunidad.

¿Por qué debía ser distinto el segundo año de Gobierno de López Obrador, en materia de inseguridad, violencia y crimen, si todo seguirá peor? Lo cierto es que no pocos especialistas calculan que a finales de 2020 la cifra de muertes violentas rondará los 40 mil, mientras que todos los delitos considerados graves se elevarán de manera escandalosa.

Pero no es todo. Tampoco es secreto, para nadie, el fracaso de la Guardia Nacional; supuesto cuerpo de élite que –según el candidato López Obrador– sería la solución a los grandes problemas nacionales de violencia, inseguridad y crimen desbordado.

La realidad colocó a la Guardia Nacional en calidad de fracaso y su prometedora tarea terminó en la de una policía militarizada e inconstitucional al servicio del interés del Gobierno de Estados Unidos. ¿Por qué? Porque su encargo es, básicamente, la persecución y detención de migrantes.

Pero el problema de la violencia y la inseguridad que hemos visto en el primer año del Gobierno de López Obrador es apenas la punta de la madeja de un monstruo latente y que poco a poco será visible de cuerpo completo.

Y es que, sin que se trate de una casualidad –y tampoco un secreto– resulta que en los gobiernos estatales de Morena y en las alcaldías en manos de ese partido, de la Ciudad de México, es donde curiosamente la violencia y el crimen muestran sus mayores niveles.

Es decir, mientras que políticos y gobernantes de Morena saquean las arcas estatales y municipales; mientras que su principal preocupación es robarse todo lo que pueden, en esas entidades y en esas alcaldías las bandas criminales viven un verdadero “estado de jauja”.

No es casual, por ejemplo, que según reportes del portal especializado
http://www.letraroja.com las alcaldías capitalinas gobernadas por Morena y las entidades federativas en manos de ese partido sean las más violentas, las más inseguras y en donde se reportan picos estadísticos de homicidios, secuestro, feminicidio, extorsión y robo.

Además de que estados como Veracruz, Morelos, Tabasco, Puebla, Baja California y Ciudad de México, entre otros, tienen focos rojos en todos los indicadores de violencia y criminalidad. Y si lo dudan, dos ejemplos que muchos conocen.

Viajar por carretera, de Ciudad de México a Puebla y/o a Morelos –sea en auto particular o transporte público– es casi una odisea que pone en riesgo la vida. Y es que en los dos casos se ha disparado más de 100% el secuestro y el asalto.

Es decir, que el segundo año del Gobierno de López Obrador será peor que el primero; en muertes violentas, secuestros, robos y asaltos. Sin duda que AMLO hace historia.

Al tiempo.
29 Noviembre 2019 04:07:00
¡Lo que se robó AMLO en un año!
¿Qué hemos perdido, los ciudadanos mexicanos, a manos del Gobierno de López Obrador?

La pregunta obliga porque buena parte de la sociedad mexicana expresa, en el día a día, un creciente rechazo al Gobierno, que no solo ha sido el más votado en la historia sino que creó las más altas expectativas.

Por eso debemos hacer el recuento de los daños, de lo que perdimos los mexicanos, todos, en sólo 365 días.

1.- El Gobierno de AMLO nos robó la tranquilidad de salir de la casa sin miedo, sin la zozobra de ser asaltados en “la micro”, en el autobús; despojados en el atasco de autos; robados al caminar por la calle, al subir al metro, al viajar en una carretera; secuestrados a cualquier hora y en todo lugar. Hoy todos cargamos una porción de miedo heredado del Gobierno de AMLO.

2.- Nos robó la confianza en la autoridad, en el Ejército y la Marina, que eran la última contención contra el crimen organizado, al dejar en libertad al “Chapito” y al no perseguir a los jefes de las bandas criminales; al producir más de 35 mil muertes violentas, la cifra más alta en la historia.

3.- AMLO nos robó la confianza en la palabra presidencial, ya que el Mandatario es el jefe de Estado más mentiroso del orbe; distintos especialistas contabilizan más de 20 mil mentiras en un año.

4.- El presidente Obrador nos robó libertades fundamentales, como la libertad de expresión; en su Gobierno han sido despedidos por criticar al Gobierno de López una decena de periodistas, mientras que 18 de ellos han perdido la vida, sin que se investigue un solo caso.

5.- El Presidente mexicano nos robó la división de poderes, plasmada en la Constitución. Y es que hoy el presidente Obrador es dueño de la voluntad de todos o casi todos los diputados y senadores del Congreso y de todos y casi todos los ministros y jueces de la Corte y de la Judicatura.

6.- López Obrador nos robó el equilibrio entre poder y los contrapesos institucionales –los órganos autónomos que fueron cooptados por AMLO–, sino que la mexicana es la democracia de “los carnales”; un fiscal General “carnal”, ministros “carnales”, jueces “carnales”, gobernadores “carnales” y hasta medios de comunicación “carnales”.

7.- Y el mejor ejemplo del robo de contrapesos –por parte de AMLO–, es la cooptación ilegal, tramposa e inconstitucional de la CNDH; organismo que en manos del poder presidencial legaliza la violencia del Estado.

8.- López Obrador le robó a la sociedad mexicana no solo 2.5 millones de empleos sino un futuro prometedor para millones de ciudadanos que tendrían mejor fuente de empleo y mejor fruto con el NAIM, con la licitación de energías renovables y la apertura de Pemex, cancelada igual que Texcoco.

9.- El presidente Obrador le robó la salud a millones de mexicanos, a los que quitó el Seguro Popular, medicinas para el cáncer y presupuesto para todo el sector Salud; millones de padres a los que quitó guarderías y refugios para mujeres. Y es que resultó un engaño el eslogan de “primero los pobres”.

10.- Obrador privatizó, en los hechos, la educación pública oficial. Y es que al tirar la Reforma Educativa condenó a seguir en la miseria a millones de mexicanos pobres que no tendrán educación básica de calidad, no tendrán oportunidad de salir de la pobreza y menos competir por los mejores puestos.

11.- AMLO se robó la confianza en la Constitución y sus leyes, ya que a pesar de que protestó “cumplir y hacer cumplir la Carta Magna y sus leyes”, todos los días violenta el máximo ordenamiento.

12.- Y el mejor ejemplo de esa violación legal y constitucional es la persecución vengativa y tramposa de políticos opositores, como Rosario Robles y empresarios como Alonso Ancira, entre muchos otros.

13.- Al llevar al país a la recesión económica, López Obrador secuestra el futuro de millones de mexicanos de los estratos más pobres, ya que habrá más desempleo, menos bienestar, menos salud pública, menos inversión y serán más los pobres.

14.- López Obrador nos robó la tolerancia, el Estado laico y la capacidad de convivir como iguales, luego de sembrar feas e irresponsables campañas de odio entre los mexicanos; odio que sirve para perseguir a críticos y opositores.

15.- Y, por si fuera poco, Obrador pretende quitarnos al INE.

En suma, el Gobierno de Obrador nos robó la naciente democracia, atenta contra libertades básicas, canceló la división y equilibrio de poderes, sembró odio entre hermanos y rindió la plaza ante los grandes criminales.

Hoy todo parece de cabeza, incluso las víctimas, como los LeBarón, son perseguidos. ¿Ese es el Gobierno que queríamos?

Al tiempo.
28 Noviembre 2019 04:07:00
¡Es el fracaso de AMLO, no cortinas de humo!
Si parafraseamos al expresidente Clinton, el título de la presente entrega del Itinerario Político debía ser el siguiente.

¡Es el fracaso de Obrador, estúpidos!

Y es que hoy muchos analistas, estudiosos, opinadores y opositores parecen deleitar las sabrosas “cortinas de humo” –al cumplir un año del Gobierno de López Obrador– antes que centrar la atención en la montaña de mentiras y fracasos en solo 365 días.

Y es que desde Palacio “los genios” de la imagen presidencial hacen todo lo posible y hasta lo imposible por distraer la atención de los mexicanos frene al fracaso del primer año de Gobierno.

Incluso son groseros y grotescos los montajes para que los ciudadanos vean todo menos los fracasos presidenciales. Sin embargo cada vez son menos los ciudadanos que se tragan las cortinas de humo que –desde hace 365 días– aquí hemos documentado desde el inicio del Gobierno de López Obrador.

Por ejemplo, la primera de esas “cortinas de humo” y acaso la de mayor costo en vidas fue el cuento de la “guerra contra el huachicol” que provocó desabasto generalizado de gasolina y que, en el fondo, no fue más que un error propio de los estultos recién llegados.

Resulta que al llegar el nuevo Gobierno los primeros despedidos fueron empleados de alto nivel de Pemex, en una suerte de venganza contra los funcionarios “fifí”.

Lo que no entendieron en el Gobierno entrante es que esos despedidos eran precisamente los responsables de programar y procesar las compras de gasolina al extranjero.

Por eso, ya con la crisis de desabasto de combustible encima –y para tapar el escándalo por la torpeza de AMLO– el mismísimo Presidente inventó la lucha contra el huachicol, que no fue más que una mentira que costó la vida a más de 100 personas, de Tlahuelilpan; familias que, por cierto, hoy están abandonadas.

Pero debemos insistir en el tema porque resulta que el mentiroso de Palacio, el Presidente mexicano, también sigue con la construcción de nuevas mentiras; “cortinas de humo” para que los ciudadanos no vean el tamaño de su fracaso; fracaso de escándalo en solo 12 meses de Gobierno.

Por eso, López Obrador ahora inventó puntadas que contradicen sus propias mentiras, como que el crimen de “Los 43” no fue un crimen de Estado, cuando desde hace años la pandilla de AMLO se benefició políticamente de la mentira de que tal crimen fue promovido por el Gobierno de Peña Nieto.

Luego, el presidente López Obrador volvió a los “molinos de viento” para asegurar que la Ley de Revocación de Mandato fue una válvula de escape para evitar un golpe de Estado y, en el colmo de la desesperación de Morena, la presidenta de ese partido, la locuaz Yeidckol, festejó la creación del Partido Comunista Ruso, provocación a la que pocos se resistieron.

Pero tampoco fue todo. Por iniciativa de Palacio, un grupo de extrabajadores que prestaron sus servicios en la construcción de la Estela de Luz –construida en el Gobierno de Calderón– demandaron al expresidente panista. El montaje es de tal impostura que pocos se tragaron el sapo.

Sin embargo, al presidente Obrador le urge, de manera desesperada, desviar la atención de sus tres fracasos mayores; la inseguridad, la violencia y la crisis económica.

Por eso, frente a lo que debiera ser un escándalo de proporciones mayores –el fracaso total del Gobierno que debió ser el mejor Gobierno– el mentiroso de Palacio jaló los hilos de las emociones nacionalistas y, de golpe y porrazo, amanecimos con la presunta y chabacana amenaza de una potencial invasión norteamericana.

Está claro que se trata de una patraña más de dos presidentes que se prestan al juego discursivo que mueve a sus clientelas, para beneficio de sus respectivos intereses.

Lo simpático es que, de nueva cuenta, muchos opositores, opinantes y críticos del populista López Obrador volvieron a tragar el sapo.

Por eso, no podemos olvidar la lección de Clinton, cuando llamó la atención a sus analistas y les advirtió que el problema era la economía.

En México, el tema “es el fracaso de AMLO, estúpidos”. ¿O no?

Al tiempo.
27 Noviembre 2019 04:07:00
¡Gracias Presidente, siempre tuvimos razón!
En pocos días se cumple el primer año del Gobierno de López Obrador; un año que anuncia el mayor fracaso de la historia y que nos llevará a la mayor crisis de gobernabilidad y de gestión de la historia.

Pero lo cuestionable es que el de López Obrador tenía todo –al arranque de su gestión– para convertirse en el mejor Gobierno de la historia.

Sin embargo, la ignorancia presidencial, la ceguera de su grupo político y la nula capacidad autocrítica lo llevan no solo al despeñadero –en 12 meses– sino que llevan a la ruina económica y política a millones de mexicanos sin esperanza.

¿Y por qué pudo ser el mejor Gobierno de la historia?

Porque tanto Carlos Salinas, como Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña hicieron su parte para construir las bases de una potencia económica, que empezaba a dar resultados en el anterior Gobierno.

Y si bien nadie debe festinar el fracaso del Gobierno de López Obrador –porque es un fracaso que a todos daña– también es cierto que hoy, más que nunca, la crítica se debe intensificar porque es el único antídoto para impedir que, como sociedad, cometamos de nueva cuenta los mismos errores.

Por eso, no podemos más que decirle gracias al presidente López Obrador, ya que a un año de su Gobierno confirmó lo que siempre dijimos en este espacio: que como Presidente sería un peligro para México y los mexicanos.

Gracias, Presidente, porque confirmó lo que por años diagnosticamos en este espacio: que era un “sueño guajiro” que pudiera acabar con la violencia y el crimen solo con buenos deseos.

Gracias, Presidente, porque con 35 mil muertos en solo 12 meses de Gobierno, usted avaló que no tiene una estrategia real para combatir al crimen y que la Guardia Nacional no serviría para nada en la lucha contra el crimen, como aquí lo dijimos por años.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que en su Gobierno usted no regresaría a sus cuarteles a militares y marinos, porque esa no era la solución de la violencia sino parte del problema.

Gracias, Presidente, porque al negarse a perseguir a los jefes de las bandas criminales confirma que su campaña recibió presunto financiamiento de esas bandas, como aquí lo documentamos en más de una ocasión.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que su promesa de acabar con las masacres no era más que un buen deseo, pero alejado de la realidad, porque el origen del crimen no es moral sino económico y de impunidad.

Gracias, Presidente, porque ratificó que era imposible bajar el precio de los combustibles –gasolina, gas y energía eléctrica– como lo prometió por todo el país; otra mentira cumplida.

Gracias, Presidente, porque confirmó que mintió en esa y otras promesas de campaña y porque siempre dijimos que la mayoría de sus promesas eran no solo imposibles de cumplir sino mentiras a secas.

Gracias, Presidente, porque hoy estamos en recesión económica, como lo diagnosticamos hace más de un año, lo que confirma que también en eso mintió, ya que prometió un crecimiento de entre 4 y 6 por ciento.

Gracias Presidente, porque la crisis del sector salud confirmó que era otra mentira el eslogan y promesa de que “primero los pobres”; fue mentira la salud sueca, porque hoy los pobres son más pobres, tienen peor salud y no tienen guarderías, ni medicinas para el cáncer ni seguro popular…

Gracias, Presidente, porque confirmó que lo suyo no es el apego a la verdad y porque de las 100 universidades que prometió no se ha creado una sola y hoy la educación publica es peor que en los peores momentos de la historia. Es tan mala que muchos buscan educación privada.

Gracias, Presidente, porque hoy existen más desempleados que al inicio de su Gobierno, lo que es otra promesa incumplida, ya que han perdido su empleo por lo menos 2.5 millones de personas, sea en la iniciativa privada o sea en el sector público.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que su Gabinete era de incompetentes y hoy hicieron posible derribar industrias fundamentales como la de la construcción, el turismo, el automóvil y la energética, lo que nos lleva a la peor desgracia, un crecimiento de cero por ciento.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que lo suyo no era la democracia, sino el autoritarismo y la autocracia. Y siempre tuvimos razón. Hoy, Presidente, tiene fiscales carnales, diputados carnales, senadores carnales, directores de órganos autónomos carnales y gobernadores carnales.

Gracias, Presidente, porque confirma que vamos a una dictadura, como siempre lo dijimos aquí.
Gracias, Presidente, porque el tiempo confirmó que siempre tuvimos la razón.

Al tiempo.


26 Noviembre 2019 04:07:00
Los 43 de Iguala: ¡Fue engaño, no crimen de Estado!
Durante el Gobierno de Peña Nieto aquí documentamos, en más de 20 entregas, que escándalos como la casa blanca y los 43 no eran más que parte de un montaje discursivo y mediático, de López Obrador y su pandilla, para conseguir renta político electoral.

Y es que detrás de los escándalos y montajes no había otra cosa que el interés por desacreditar a un Gobierno que lograba resultados impensables; el mayor número de empleos creados y la mayor inversión, por citar dos casos.

Hoy, a un año de Gobierno, el de López Obrador es el Gobierno del fracaso y, como parte de sus estrategias “engañabobos”, el Presidente reconoce que el de los 43 no fue crimen de Estado.

Y tiene razón, sin embargo, el hoy Presidente es el principal culpable de tal crimen, ya que a cambio de financiar su partido, Morena, entregó candidaturas a criminales y narcotraficantes, como los Abarca de Iguala.

Pero implacable, el tiempo nos volvió a dar la razón.


A continuación las pruebas.

En los últimos días de agosto de 2016, en el informativo Despierta con Loret –en Televisa–, documentamos que el presidente Peña llegaría al Cuarto Informe con la peor popularidad de su gestión a causa de una campaña de desprestigio montada por los mismos que pretendieron demoler los gobiernos de Fox y Calderón.

Probamos que escándalos como la casa blanca y los 43 no eran más que un engaño mediáticos para desacreditar a Peña y a su Gobierno. Y la respuesta fue un linchamiento en redes; calumnias, difamación y mentiras.

Luego, en la entrega del Itinerario Político del 2 de septiembre del mismo 2016, titulada Madrear a Peña Nieto, Deporte Nacional, ofrecimos documentos de que la pandilla de Obrador diseñó una estratagema que funcionaba a la perfeccion: demoler la imagen del Presidente y de su Gobierno.

Pero la hipótesis de la satanizacion contra Peña arrancó desde el jueves 25 de abril de 2013, en el Itinerario Político titulado: ¡Quieren un muerto!
En esa fecha dijimos que con el pretexto de la defensa educativa la CNTE y filiales como la Ceteg habían iniciado una campaña desestabilizadora en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán y Ciudad de México, mediante vandalismo, saqueo, toma de casetas y secuestro de camiones.

Así lo explicamos: “Las manos perversas detrás de ese intento de desestabilización buscan un muerto que se convierta en estandarte contra ‘la represión del Gobierno de Peña Nieto’, y que dé sentido a un movimiento social político y electoral, capaz de sobrevivir hasta julio de 2018.

“¿Y para qué un muerto? Porque un muerto sería la mejor bandera para ‘legitimar’ una lucha social, política y electoral, capaz de competir contra el hasta hoy exitoso gobierno de Peña Nieto”.

Meses después, en el Itinerario Político del 29 de abril de 2014, probamos que detrás de la CNTE y del vandalismo desestabilizador contra el Gobierno de Peña estaban AMLO y su partido en construcción, Morena.

Cuando empezamos a seguir la pista de la campaña contra Peña, aún no se producía el crimen de los 43 de Ayotzinapa –que ocurrió entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014–, y tampoco aparecía el escándalo de la casa blanca, detonado el 9 de noviembre de 2014.

Es decir, cuando denunciamos la campaña contra Peña, el Presidente mexicano estaba en los cuernos de la luna. Pero ya estaban a la vista las evidencias de que su Gobierno era demolido y el Presidente difamado.

Y es que luego de la tragedia de los 43 de Iguala, toda la pandilla lopista engañó a muchos ingenuos a los que hizo creer que se trató de un crimen de Estado y hasta endilgaron a Peña la responsabilidad, a pesar de que se produjo en un municipio y un estado gobernados por el PRD.

Meses después, en el Itinerario Político del 28 de octubre de 2014, con documentos, audios y videos probamos que AMLO impuso a José Luis Abarca como candidato a la alcaldía de Iguala, a cambio de dinero negro para construir Morena y que el crimen lo cometieron integrantes del grupo criminal de los Guerreros Unidos.

Luego apareció el escándalo de la casa blanca, con su cauda de mentira y difamacion. En el Itinerario Político del 23 de agosto de 2015 –La Casa Blanca, la Ley les Vale Madre–, demostramos que legalmente no había responsabilidad del Presidente y menos conflicto de interés. ¿Por qué?

Por una razón elemental: la citada casa no era propiedad del Presidente y el estatus legal era “un contrato de promesa de compra-venta” a nombre de la entonces esposa del Presidente y firmado antes de que fuera Presidente.

Pero las mentiras siguieron. En el Itinerario Político del 12 de noviembre de 2014, titulado Tlatlaya, la Injusticia–, también probamos que un montaje periodístico pagado, inventó una supuesta ejecución extrajudicial, de militares contra criminales.

El objetivo era seguir desacreditando al Gobierno de Peña. Y la mejor prueba de que se trató de un montaje es que jueces civiles –no militares–, tiraron la mentira y exoneraron a militares presuntos culpables de ejecutar a criminales en Tlatlaya.

Tampoco fue todo. El 26 de agosto de 2016, en un texto memorable de la revista Etcétera –El Plagio de Jenaro Villamil–, el periodista Marco Levario demostró la patraña y engaño que por años sostuvieron AMLO y su claque, con el cuento de que Televisa impuso a Peña en Los Pinos.

Mas adelante, en tres entregas del Itinerario Político –12, 15 y 16 de agosto de 2016– desmentimos las mentiras del diario británico The Guardian –que se difundieron el 9 de agosto de ese año–, sobre la supuesta ilegalidad de un departamento de la esposa del Presidente en Miami.

Hoy, el tiempo y el propio López Obrador confirman que existió todo un montaje contra el Gobierno de Peña Nieto para desacreditar sus resultados y para engañar a millones de mexicanos; montaje que se apoyó, sobre todo, en el cuento del crimen de Estado de los 43 de Ayotzinapa.

Desde entonces, la sociedad mexicana ha sido víctima de las mentiras y patrañas de una pandilla política que sigue mintiendo y engañando y que lleva a México a la ruina.

¿Hasta cuándo?


Al tiempo.
25 Noviembre 2019 04:07:00
¡El poder total de AMLO, igual al fracaso total!
La pregunta es reiterada, insistente y hasta morbosa.

¿Cómo es posible que un presidente, como López Obrador, que llegó al poder como el más votado, con el poder absoluto, la legitimidad total y una simpatía sin igual, al final del primer año solo arroje resultados que no son más que un fracaso de escándalo.

¿Qué pasó con el poderoso bono democrático, con el respaldo sinigual de 8 de cada 10 mexicanos; con la elevada esperanza ciudadana y las promesas impensables?

Toda esa expectativa histórica se vino abajo en solo 12 meses y hoy no están con López Obrador más que 5 de cada 10 ciudadanos y 2 de cada 3 de sus votantes. Todo ello sin contar con la terca realidad que confirma que la popularidad presidencial sigue cayendo.

¿Qué no entendió el Presidente más votado? ¿Qué no aprendió el candidato eterno en los 18 años de campaña? ¿De qué está hecho el Presidente mexicano que es incapaz de un solo acierto?

Y es que podrán decir misa los propagandistas ciegos y sordos del Presidente, pero lo cierto es que por lo menos en el primer año de Gobierno nada de lo que ha hecho López Obrador ha resultado positivo.

Peor aún, todos los pronósticos apuntan a que el segundo año será peor que el primero y el tercero peor que el segundo.

Acaso por eso el enojo social y el repudio creciente. Y es que por más que se maquillen los datos duros y por más que el Presidente diga que “tiene otros datos”, el día con día de millones de mexicanos es demoledor.

El desempleo no parece tener freno y, contrario a las promesas del candidato López Obrador, los datos oficiales del primer año del Presidente apuntan a la pérdida de 2.5 millones de puestos de trabajo, entre plazas privadas y puestos públicos.

El candidato ofreció convincente que en su Gobierno la economía tendría un crecimiento de entre 4 y 6 por ciento. Sin embargo, el Producto Interno Bruto –el crecimiento de la economía–, será de cero, lo que significa que seguirá el desempleo, que continuará la incertidumbre y que la confianza en México para traer inversión directa no se recuperará en muchos años.

Pero los anteriores no son los resultados más preocupantes. No, el mayor escándalo en el primer año del Gobierno de AMLO es el fracaso en la seguridad y la violencia; fracaso que supone una fea alianza con el crimen.

Y el Presidente y sus aplaudidores pueden decir misa y pueden voltear para otro lado, pero lo cierto es que son muchos los indicios de que el nuevo Gobierno no está dispuesto a combatir a las bandas del crimen organizado y, sobre todo, que solapa a los cárteles de la droga.

Todo ello en medio de la violencia sin freno que aterroriza a lo largo y ancho del país, al grado que gobernadores ya hablan de narcoterrorismo. Incluso a su llegada a México, el propio embajador de Estados Unidos, Christopher Landau, reconoció que en México regiones completas están en manos del crimen organizado.

“Ya hemos visto en varias partes de México, hay hasta como (un) gobierno paralelo de los narcos en ciertas partes de la República, donde parece que todo va normal, ¿verdad? La gente va a la escuela, al cine, pero no se meten con los narcos, ellos realmente tienen ese poder. Esto no puede ser. El territorio donde (los narcos) tienen ese poder continúa expandiéndose a través de la República. Es tan importante el futuro de México que si no lo combatimos ahora, esto se va a volver mucho peor”, declaró en un foro organizado por el Tec de Monterrey a pocos meses de llegar a México.

A lo anterior se debe agregar la creciente inconformidad por el fracaso en todos los frentes de la Administración pública, en especial en sectores como los de la salud y la educación, que en cualquier momento harán crisis.

¿Qué pasó? ¿Por qué el fracaso estrepitoso de un Gobierno que creó una de las mas altas expectativa en décadas? ¿Por qué la voz popular moteja a los secretarios de Estado como “floreros”, mientras que el Presidente parece dar palos de ciego en todos los frentes?

Lo cierto es que la respuesta al fracaso la conocen todos, pero no todos la quieren ver y menos aceptar.

El fracaso del Gobierno de López Obrador es resultado de la escasa o nula preparación del Presidente y de su Gabinete; producto de la ignorancia y hasta el analfabetismo sobre el ejercicio del poder.

Claro, además de la tara autoritaria de un Gobierno que hace todo por regresar al pasado. Por eso la pregunta obligada que, curiosamente, tampoco quiere ser escuchada.

¿Hasta cuando tolerará la sociedad mexicana a un Gobierno de ineptos?

Al tiempo.
22 Noviembre 2019 04:06:00
¡Nada salvará al INE, pronto será de AMLO!
Siguen cayendo, una a una, las piezas del andamiaje que hizo posible la democracia mexicana, el sistema de contrapesos, la división de poderes y las elecciones limpias y creíbles.

Hasta hoy han caído en manos del Presidente los poderes Legislativo y Judicial; casi todos los órganos autónomos fundamentales –como la CNDH y la CRE– los partidos opositores, la Judicatura Federal, los gobiernos estatales, a través de los “superdelegados”, y hasta cayeron bajo control presidencial no pocos medios y espacios digitales.

Solo falta que el presidente Obrador consiga capturar al INE, para regresar a los tiempos de un solo hombre, del partido hegemónico y, sobre todo, para regresar a la llamada dictadura perfecta, de los presidentes todo poderosos, intocables, represores y hasta criminales.

Y para lograr ese objetivo, el Presidente debió destruir casi todo el andamiaje democrático que, paradójicamente, hizo posible que López Obrador llegara al poder.
Pero para entender la perversa destrucción de la democracia, que lleva a cabo López Obrador, debemos acudir a la siguiente metáfora.

Resulta que por décadas, los mexicanos construimos una escalera que permitiría subir a la alternancia en el poder mediante reglas claras, confiables, equitativas y, sobre todo, sin la intromisión del poder presidencial.

Gracias a esa escalera, en 1997 Cuauhtémoc Cárdenas llegó al poder en el entonces Distrito Federal. Gracias a esas reglas, Vicente Fox echó del poder al PRI en el año 2000. Gracias a esos peldaños, Felipe Calderón se alzó con la victoria presidencial en el 2006 y gracias a ese andamiaje el PRI regresó al poder en el año 2012.

Pero lo más importante es que gracias a esa escalera democrática, en julio de 2018, subió a la presidencia el eterno candidato, López Obrador, en medio de una elección ejemplar que le dio una impensable legitimidad.

Lo trágico, la paradoja, es que una vez que López Obrador llegó al poder; una vez que logró la cúspide presidencial –a través de la escalera de la alternancia, las reglas claras, confiables, equitativas y sin la intromisión presidencial– resulta que López Obrador se ha propuesto destruir la escalera que él mismo utilizó para que, de ahora en adelante, nadie más pueda subir al poder, si no es bajo su control absoluto.
¿No es eso una traición democrática; un golpe de Estado?

En pocas palabras, López Obrador utilizó la escalera que todos los mexicanos construimos para garantizar elecciones limpias y creíbles y, una vez en la cúspide, pretende destruir esa escalera y regresar a los tiempos de la incivilidad política, la barbarie y el control vertical y autoritario.

¿Y por qué decimos que ya nada salvará al INE de caer en las garras de la destrucción democrática llamada López Obrador?

La respuesta es elemental: porque antes de avanzar contra el INE, López Obrador y su Gobierno diseñaron y operaron la capturaron buena parte del control del Estado.
Por ejemplo, todos saben que Obrador es, además de dueño del Poder Ejecutivo, propietario de los poderes Legislativo y Judicial.

Es decir, el Presidente ya colonizó y sometió al Congreso Federal y a las cámaras, de diputados y senadores, además de que tiene el control total de por lo menos una veintena de congresos locales. Con ese control puede modificar la Constitución a su antojo, sin oposición alguna.

Si un mexicano busca la protección del Poder Judicial ante la eventual destrucción del INE, López Obrador también tiene controlada la Judicatura Federal y la Suprema Corte, por lo que nada prosperaría.

Si otro mexicano, por ejemplo, acusa de violación a los derechos humanos de los ciudadanos, por la destrucción del INE, nada hará la CNDH, ya que fue colonizada por una espuria e incondicional como Rosario Piedra.

¿Qué recursos le quedan a los mexicanos para salvar al INE?

Ningún recurso legal y menos institucional. ¿Por qué?

Porque, como ya se dijo, López Obrador se adueñó de todas las instituciones del Estado; porque han muerto todos los contrapesos; porque la oposición partidista fue domesticada en su totalidad y porque 130 millones de mexicanos estamos en manos de las decisiones, las ocurrencias, las venganzas y rencores de un solo hombre.


Y ese poder absoluto enloquece absolutamente y lleva a la dictadura, aquí y/o en China. ¿Lo dudan?

Al tiempo.
21 Noviembre 2019 04:02:00
¡La ruina moral de AMLO y su pandilla!
Todos los días, el Presidente mexicano pregona una presunta superioridad moral que, en su opinión, lo coloca por encima de todos los mortales, no se diga de los políticos y los viejos partidos mexicanos.

Sin embargo, también todos los días la realidad lo desmiente durante las dos horas de sus mensajes mañaneros en los que, en promedio, miente hasta en 50 ocasiones, además de que engaña, difama y calumnia a sus adversarios.

En esa lógica –la de la superioridad moral– López Obrador dijo haber escrito un libro que, en sí mismo, es la confirmación de que la presunta superioridad moral no es más que otra mentira engañabobos.

Nos referimos al libro titulado Hacia una Economía Moral, que igual que casi todos los libros de AMLO, en realidad son de autoría a sueldo.

Peor, el Presidente se aventó la puntada –en el reciente libro– de hablar de temas de los que, a cada paso, confirma su total ignorancia; habla de moral y economía.

Y una de las más recientes joyas de la ignorancia económica de AMLO la exhibió cuando pretendió desmentir al Inegi, en su más reciente reporte sobre la caída en el consumo.

López Obrador dijo que era falso y, como ejemplo, aseguró que el consumo va al alza, porque en los ranchos, “en lugar de matar una vaca, matan dos”.

Pero si hablamos de moral, no solo resulta reprobado el Presidente sino toda su pandilla. ¿Por qué?

Porque sean secretarios de Estado, sean gobernadores de Morena, sean políticos, legisladores y líderes de ese partido, todos han caído o han sido empujados a la más cuestionable ruina moral para agradar al dictador Obrador.

Y los ejemplos están a la vista de todos.

1.- El Presidente miente, como se dijo, entre 30 y 50 ocasiones por cada conferencia mañanera. ¿Cuál es la respuesta, ante tal inmoralidad, de amigos, colaboradores o cómplices del Presidente? ¡El silencio y la ruina moral!

2.- El Presidente insulta, difama y calumnia todos los días a periodistas y adversarios. Pero cuando le exigen no insultar a medios y periodistas, dice que él no insulta. ¿Y qué dicen su pandilla y sus socios? ¡Silencio total!

3.- La ruina moral llegó a la sublimación cuando por orden presidencial, senadores de Morena y de otros partidos violaron la Constitución y sus leyes, para imponer a Rosario Piedra al frente de la CNDH. ¿Quién de la pandilla presidencial cuestionó esa inmoral ilegalidad? ¡Otra vez silencio inmoral!

4.- La ruina moral también apareció entre los jefes del Senado; hombres que mandaron a mujeres a hacer el triste papel de golpeadoras de opositores a la imposición de la señora Piedra. El senador Gustavo Madero fue golpeado por senadoras de Morena, mientras aplaudían el feo espectáculo los senadores Ricardo Monreal, Germán Martínez y Cristóbal Arias. ¡La ruina moral!

5.- Durante décadas, la pandilla mediática de López Obrador calificó como capitanes de “la mafia del poder” a empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas y otros, a los que además motejaban como los campeones del neoliberalismo. Hoy esa pandilla mediática de AMLO nada dice cuando la fea “mafia del poder” es aliada del López Obrador y cuando entregan medallas al hombre más acaudalado del mundo ¡La ruina moral!

6.- Peor aún, la pandilla mediática de AMLO encumbró el legítimo reclamo de Javier Sicilia a favor de parar la matazón de ciudadanos a causa de la violencia criminal. Hoy, esa misma pandilla de López Obrador. Él lincha al poeta Sicilia porque cometió “el pecado capital” de tener un mínimo de congruencia; porque dijo que el Presidente mexicano es peor que Peña y Calderón. ¡Ruina moral!

7.- El cinismo es otra de las expresiones de la ruina moral de López Obrador, de su pandilla y su claque. Y mentido en el fango del cinismo, el senador Ricardo Monreal gritó que era ilegal “mandar al diablo a las instituciones”, cuando el PAN exigió reponer el procedimiento de selección de la presidenta de la CNDH. ¿Quién mando al diablo las instituciones?

8.- La joya de la inmoralidad de AMLO está en las 35 mil muertes violentas con las que terminará el Gobierno de López Obrador. Recuerdan el escándalo que la pandilla mediática de AMLO hizo por los 10 mil muertos anuales de Calderón y los 20 mil en el Gobierno de Peña. Nada dicen hoy esos pandilleros mediáticos de AMLO, ante los 35 mil muertos. ¡Ruina moral!

9.- Pero la ruina moral no solo llama la atención en México. En la prensa extranjera cada día son más los medios que detectan esa doble moral del Gobierno de AMLO. En un artículo publicado por el prestigiado diario inglés Financial Times –firmado por Jude Webber– se compara la doble moral del Mandatario mexicano, ya que mientras su Gobierno persiguió al exministro Medina Mora por transacciones en el extranjero, encubre a su aliado Manuel Bartlett. ¿Qué dice de ese escándalo la pandilla de AMLO? ¡Silencio!

Doble moral, ruina moral, derrota moral; como quieran llamarla. Lo cierto es que el Presidente mexicano es el campeón en la inmoralidad.

Al tiempo
20 Noviembre 2019 04:03:00
¡AMLO derrotado por AMLO!
A lo largo de 25 años –desde su campaña como jefe nacional del PRD, en 1996– López Obrador construyó un sólido prestigio como incansable líder social, duro político opositor y como eterno aspirante presidencial.

Sin embargo, en solo 12 meses –que se cumplirán el 1 de diciembre próximo– el propio López Obrador se encargó de destruir no solo buena parte de la democracia y la economía del país sino de dilapidar un capital político impensable, único en la historia que lo convirtió en el Presidente más votado en la historia reciente.

Por eso, al momento de la toma de posesión –el 1 de diciembre de 2018– López Obrador llegó a tener hasta 80% de aceptación ciudadana, según casi todas las encuestas. Sin embargo, ese valioso capital político y de respaldo social se derrumbó de manera estrepitosa al extremo de que al 1 de diciembre de 2019 se estima que tendrá solo 55% de esas simpatías.

Es decir, que a 365 días habría perdido 25 puntos porcentuales de la simpatía y el apoyo popular, lo que significa casi un tercio del total de quienes lo veían como la mejor alternativa electoral, en su momento.

Como queda claro, el desplome de la popularidad y la aceptación de la Presidencia de AMLO marcan el fin de la “luna de miel” con los electores, además de que colocan a López Obrador muy por debajo de las simpatías que, al primer año de Gobierno, tenían presidentes como Fox y Calderón?

¿Dónde quedó, entonces, el histórico fenómeno López Obrador? ¿Qué significa la rápida caída en las preferencias del Mandatario mexicano? Las lecturas que se hacen para responder las dudas anteriores son muchas y –como es natural– todas tienen un origen interesado.

Por ejemplo, para muchos malquerientes del Gobierno de AMLO, la caída en la popularidad del Presidente es la mejor noticia. ¿Por qué? Porque esa noticia supone que asistimos al fin de un Gobierno que, si bien apenas empieza, muchos quieran que terminara lo más rápido posible y sin grandes daños para la democracia y la economía.

Otros creen –y nos incluimos en ese grupo– que más que una buena noticia, la pérdida de 25 puntos porcentuales de popularidad de Obrador es una noticia muy mala y muy peligrosa, cuya gravedad pone en riesgo a toda la democracia, a la seguridad y a la economía. ¿Por qué?

Porque si López Obrador se siente como un Presidente acorralado, al que abandonan sus seguidores y cuyo primer año de gestión resultó todo un fracaso, lo que veremos en un mayor endurecimiento de las ambiciones sin límite del Presidente y será aún mayor la tentación de robarse las elecciones federales de 2021 y 2024.

Y para apoyar nuestra hipótesis vale recordar que en los previos de la presidencial de julio de 2018, eran muchas las voces que no creían que López Obrador sería un peligro para México; muchos aseguraban que ya en el poder se produciría una suerte de autocontención y que no sería capaz de dar marcha atrás a los avances democráticos.

Hoy, muchos de quienes sostenían los argumentos anteriores debieron tragar sapos y serpientes y no saben cómo explicar verdaderas locuras como tirar de manera ilegal el NAIM; como la ilegal y locuaz construcción de Santa Lucía, del Tren Maya y de la refinería de Dos Bocas.

Bueno, no pocos expertos están con la boca abierta de la manera grosera y violatoria de las normas constitucionales básicas como el Presidente se apoderó de la Suprema Corte y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, además de otras instituciones autónomas.

Y tienen toda la razón. Resulta que si López Obrador tiene el control total de los Tres Poderes de la Unión; Ejecutivo, Legislativo y Judicial; si tiene colonizado el Congreso, los tres órdenes de Gobierno y hasta a los medios, con la mano en la cintura colonizará el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Federal Electoral.

Y con ese control, que sería el control total del Estado, López Obrador se podría robar sin problema las elecciones federales de 2021 y del 2024. Lo curioso –y peligroso en extremo– es que la destrucción de López Obrador ha sido producto del propio López Obrador.

El Presidente mexicano terminará el primer año de gestión sin un solo éxito; sin un solo resultado positivo y en medio de escándalos de corrupción, destrucción de sistemas como los de salud y educación, con la economía en quiebra, con un desempleo de espanto y, sobre todo, como un Presidente incapaz de cumplir una sola de sus promesas.

En el primer año de AMLO el número de muertes violentas es el de una guerra; 35 mil vidas perdidas en solo 365 días. Y ese solo dato es indicativo del fracaso. Y solo por ese fracaso AMLO debe irse.

Al tiempo.
19 Noviembre 2019 04:02:00
AMLO, Evo y ‘El Chapo’: la alianza narca
En política, dice el viejo refranero popular, “no hay casualidades”. En todo caso, existen causalidades. Es decir, causas y efectos.

Y no es casual, por ejemplo, que el mismo Presidente mexicano que tramitó las visas para la familia de “El Chapo”, que liberó al hijo menor de “El Chapo”, que prometió recuperar la fortuna de “El Chapo”… haya ofrecido un presuroso asilo político a Evo Morales, el expresidente de Bolivia, a quien la DEA tiene catalogado como uno de los principales socios de “El Chapo”.

Más aún, no son pocos los videos y audios que circulan en redes y en digitales –y que nadie ha desmentido– que hacen referencia a una presunta alianza entre el entonces candidato, López Obrador y los hijos de “El Chapo”.

Resulta que los audios y videos en cuestión revelan que familiares de Joaquín Loera –alguno de sus hijos– habrían entregado en propia mano de alguno de los hijos de López Obrador miles de millones de pesos para financiar el proselitismo político electoral –rumbo a la candidatura presidencial– del tabasqueño.

Tampoco es casual que el candidato y luego presidente López Obrador se haya encargado, de manera personal, de promover la amnistía a los barones de la droga en México y que, ya como Presidente, haya ordenado terminar con las políticas destinadas a confiscar drogas duras; que haya ordenado el fin de la destrucción de plantíos de mariguana y amapola.

No es una casualidad que López Obrador haya ordenado el fin de la detención de los jefes de las bandas del narcotráfico, con el cuento de que la violencia no se resuelve con violencia y que no exista una política clara, real, efectiva, confiable, para el combate de la violencia y para acabar con los grupos criminales, muchos de ellos metidos al negocio de la droga.

No es casual que a nadie en el Gobierno de López Obrador le interese seguir “la pista del dinero” en el caso de los grandes cárteles criminales y que, en los hechos, sean precisamente los cárteles de la droga quienes tienen el control de casi todo el territorio nacional, mientras que la Guardia Nacional se encarga de repatriar indocumentados.

No es casual que, a días de cumplir un año del Gobierno de López Obrador, el número de víctimas mortales por violencia sea histórica; propio de una guerra. Se estima que al 1 de diciembre de 2019 sean 35 mil las víctimas mortales.

¿Por qué nada dice López Obrador? ¿Será que esconde una alianza narca, inconfesable con “El Chapo” y con los gobiernos de Bolivia y Venezuela?

Lo cierto es que la punta de la madeja de esa presunta alianza empieza a aparecer y analistas como Mary Anastasia O´Grady –del prestigiado Wall Street Journal– no solo cuestionó severamente que el Presidente haya dado asilo político a Evo Morales, sino que confirmó que el expresidente boliviano convirtió a su país en un narcoestado, al estimular hasta niveles impensables la producción de hoja de coca.

Era tal la intervención de Evo Morales en la producción de cocaína que, al tiempo que era Presidente, también presidía la Federación de Productores de Coca, una de las organizaciones asociadas con el cártel de “El Chapo”, que se encargaba de distribuir la droga a todo el mundo.

Es decir, la Federación de Productores de Coca es una de las organizaciones que más droga fabrica en el mundo y su aliado, “El Chapo”, se encargaba de la distribución en todo el orbe.

¿Es casual que “El Chapo”, Evo Morales y el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, estén metidos en el negocio de las drogas?

¿Es casual que “El Chapo”, Evo Morales y Nicolás Maduro sean, al mismo tiempo, aliados del Gobierno de López Obrador?

¿Es casual que todos los días se descubran nuevas evidencias que apuntan a que la campaña presidencial de López Obrador habría sido financiada por los gobiernos de Evo Morales, Nicolás Maduro y por el cártel de “El Chapo”?

Ya son muchas las casualidades y parece que no le importan a nadie; casualidades que en una democracia sana ya habrían provocado una investigación a fondo.

Pero en el México de López Obrador no solo abundan las casualidades sino las
complicidades.

Al tiempo.
18 Noviembre 2019 04:03:00
¡Un año y Obrador es el Presidente del fracaso!
A 12 días de que se cumpla el primer año del Gobierno de López Obrador, en México no queda más que una estela de destrucción democrática, ingobernabilidad, violencia, crimen y fracaso económico.

No se ha cumplido una sola de las promesas del candidato más votado y tampoco ha funcionado ninguno de sus proyectos, programas y acciones de Gobierno contra la violencia, el crimen y el desempleo. No ha bajado el precio de la gasolina y menos han mejorado los niveles de vida de la población.

En cambio, la economía es arrastrada a la recesión, el desempleo es de espanto y el número de víctimas mortales es igual al de una guerra. Además, el grupo en el poder es víctima de una escandalosa derrota moral que lo lleva a defender, como victoria, la violación a la Constitución y sus leyes.

¿Qué pasó con los mexicanos; por qué votaron por el peor candidato? ¿Por qué hoy, 5 de cada 10 mexicanos aún creen en el Presidente del fracaso?
Vamos a los fracasos, las derrotas y los escándalos.

1.- El mayor fracaso –porque fue la mayor promesa–, es la violencia y el crimen. El primer año de AMLO terminará con 35 mil víctimas; cifra peor a la de una guerra. Apenas el viernes pasado Tamaulipas fue escenario de esa guerra y en Michoacán se reportó una nueva masacre.

2.- Al fracaso de la lucha contra la violencia criminal sigue el fracaso económico. México terminará con cero crecimiento del PIB, lo que arrastra otros fracasos paralelos como el empobrecimiento y una mayor violencia.

3.- Según el Inegi, en 11 meses del Gobierno de AMLO se perdieron más de 2.1 millones de empleos, de 4 millones prometidos por el candidato Obrador. En solo 11 meses se perdió 50% de los empleos creados por Peña.

4.- La violencia criminal y la estulticia mostrada al derribar el NAIM, provocaron que se perdiera por completo la confianza para invertir en México.

5.- Luego de la miopía al tirar el NAIM, se promovieron tres fracasos potenciales; Santa Lucía, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas. Esos fueron los últimos clavos en el ataúd de la economía.

6.- Las venganzas personales llevaron a López Obrador a destruir el sistema de Salud pública, hoy colapsado. En cuestión de meses expertos pronostican un colapso total con miles de muertos, entre los más pobres.

7.- Igual revancha llevó a Obrador a colapsar el sistema educativo, lo que privatiza la educación. ¿Por qué? Porque todo padre, con dos dedos de frente, buscan llevar a sus hijos a las mejores escuelas, que son privadas.

8.- La depredación presupuestal y la caída de la calidad educativa también alcanza a las universidades públicas, condenadas a la miseria económica que, a querer o no, se traducirá en miseria educativa.

9.- En materia económica apenas empieza a verse la devastación; la inversión pública cayó 14%; la inversión privada poco más de 13%, en tanto que la inversión extranjera directa se desplomó 34 por ciento. Fracaso total; pobreza, desempleo, hambre, enfermedades y más violencia.

10.- El consumo retrocedió, según el Inegi, por primera ver en la última década, otro signo del desempleo y empobrecimiento social.

11.- Pero no es todo. Las tres ramas industriales que jalan el desarrollo económico se desplomaron; la industria automotriz cayó 8%, el turismo 2%, la industria de la construcción casi 30%. Solo por citar tres casos.

12.- El Gobierno de AMLO no solo fracasó en contener la violencia y el crimen; no solo destruyó la economía, la salud y la educación sino que, sobre todo, destruye la democracia. Acabó con la división de poderes y hoy tiene en un puño los tres Poderes de la Unión; Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

13.- Además, de manera ilegal, colonizó organismos autónomos como la CRE y la CNDH y va por el control total del INE y el Tribunal Electoral.

14.- En solo un año, López Obrador ha destruido más instituciones que ningún Presidente; desmontó partes fundamentales de la democracia mexicana y avanza, con pasos agigantados, a instaurar el poder de un solo hombre.

15.- Eso sin contar con la derrota moral de AMLO y su Gobierno. Y es que sin pudor, desde Obrador, sus secretarios de Estado y legisladores, violan todos los días la Constitución y sus leyes sin contrapeso alguno.

16.- Pero López Obrador tampoco cumplió una sola de sus promesas de campaña; no bajó el precio de los combustibles, sí usa guaruras, no vende el avión presidencial, no crear 100 universidades, no crear 4 millones de empleos y no crece el PIB en 6 por ciento. Y, a causa del desempleo las afores pierden más de 10 mil millones de pesos en solo 11 meses.

A un año de Gobierno, que se cumple en 12 días, ya no hay duda que el de López Obrador es el Gobierno del fracaso; el peor Gobierno de la historia y que no solo nos lleva a la ruina económica, sino a la barbarie de la violencia y, sobre todo a la ruina moral y al Gobierno autoritario de un solo hombre.

Y eso, aquí y en China, se llama dictadura.

Al tiempo.
15 Noviembre 2019 04:07:00
¡Rosario Piedra cometió igual delito que Robles!
Durante años, Rosario Ibarra de Piedra encabezó una cruzada a favor de la legalidad, de los derechos humanos y contra la simulación y el abuso de poder de las instituciones del Estado, además de exigir respeto irrestricto a la ley y la localización de su hijo.

A su vez, por casi dos décadas, el líder social y hoy presidente, López Obrador, luchó a favor de la legalidad, de las libertades básicas, cuestionó la simulación oficial y pregonó por todo el país que nadie al margen de la justicia y que nada por encima de la ley.

El tiempo, sin embargo, colocó a la señora Ibarra de Piedra y al líder social, López Obrador, en el mismo lugar que ocupaban aquellos gobiernos y gobernantes sátrapas a los que por décadas cuestionaron.

Y la impostura, la simulación y la traición a los ideales quedó exhibida cuando de manera ilegal la señora Rosario Piedra fue impuesta al frente de la CNDH y cuando el presidente Obrador obliga a los senadores de su partido a llevar adelante una grosera simulación que viola todas las leyes, con tal de apoderarse de la CNDH.

Es decir, el señor López Obrador y la familia Ibarra-Piedra no solo son iguales a los gobernantes que por décadas cuestionaron sino que se comportan exactamente igual a aquellos políticos del viejo PRI; cínicos, sin pudor y sin vergüenza, que violentaban todas las leyes para permanecer en el poder, sin importar los derechos humanos, el respeto a la legalidad y a libertades básicas.

Pero la impostura y la violación a la legalidad durante la imposición de la señora Rosario Piedra –al frente de la CNDH–, no solo preocupa a los críticos y opositores al Gobierno de AMLO. No, el escándalo ya alcanzó nivel internacional.

En efecto, la reputada organización global de derechos humanos, Amnistía Internacional, censuró el cochinero durante la impostura de la señora Piedra, en tanto que en México muchas ONG también han rechazado la forma ilegal en la que fue impuesta.

A su vez, el Partido Acción Nacional acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la ONU, para denunciar el abuso de autoridad del Gobierno de AMLO y la imposición ilegal de la señora Piedra.

Es decir, que opositores al Gobierno de AMLO denuncian a Rosario Piedra ante las instancias que siempre apoyaron a a su madre, Rosario Ibarra. Pero tampoco ahí termina la escandalera. Resulta que en protesta por las prácticas ilegales utilizadas para lleva a Rosario Piedra al frente de la CNDH, en las últimas horas renunciaron a su cargo del Consejo Consultivo de la CNDH, los cinco consejeros ciudadanos.

En carta pública, Alberto Athié, María Ampudia, Maricleare Acosta, Angélica Cuéllar y María Olga Noriega renunciaron a sus cargos en repudio al desaseo y a la ilegalidad que acompañan a la señora Piedra y porque carecerá de legitimidad una institución ilegal que, en los hechos, vive y se debe, sobre todo, a la legalidad y la legitimidad.

Pero además del penoso espectáculo que protagonizaron los senadores golpeadores de Morena y de otros partidos –quienes quedaron exhibidos como vulgares lacayos al servicio del Presidente–, el propio Obrador abonó al descrédito al satanizar al exsacerdote Alberto Athié, primero en renunciar al Consejo Consultivo y a quien AMLO insultó sin siquiera conocer.

Pero además del desaseo en el procedimiento legislativo para imponer a Rosario Piedra, al frente de la CNDH, la espuria presidenta cometió un delito federal grave. ¿Por qué?

Porque la Ley de derechos humanos establece, en el Artículo 9º, que para su elección los aspirantes a la CNDH deberán reunir los siguientes requisitos: “IV. No desempeñar ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido político en el año anterior a su designación…”

Y resulta que la señora Piedra renunció al cargo de consejera nacional de Morena, después de haber tomado posesión como presidenta de la CNDH.

En pocas palabras, la señora Rosario Piedra cometió un delito federal. ¿Cuál delito? El mismo delito por el que está en prisión Rosario Robles.

El Artículo 214 del Código Penal Federal dice: “Comete el delito de ejercicio indebido de servicio público, el servidor publico que ejerza las funciones de un empleo, cargo o comisión, sin haber tomado posesión legítima o sin satisfacer todos los requisitos legales”

Y la pena corporal por ese delito es la siguiente: “… de uno a ocho años de prisión; de 50 hasta 300 días de multa, destitución e inhabilitación de uno a ocho años para desempeñar otro empleo, cargo o comisión públicos”.

Curiosamente es el mismo delito por el que está en prisión Rosario Robles, lo que confirma la persecución facciosa de AMLO.Renuncie, señora Piedra, antes de visitar la cárcel.

Al tiempo
14 Noviembre 2019 04:07:00
¡Democracia selectiva; fraudes de AMLO y Evo!
Igual que la mayoría de los dictadores modernos, el mexicano López Obrador y el boliviano Evo Morales, son “demócratas de contentillo”, de temporal, que practican la democracia selectiva y hasta facciosa, propia de su naturaleza autoritaria.

¿Por qué?

Porque cuando conviene a su ambición de poder –al personalísimo interés de cada uno– tanto Obrador como Evo denuncian fraude electoral y, en sentido contrario, cuando la realidad los ha rebasado entonces denuncian un golpe de Estado.

Lo curioso, sin embargo, es que los dos dictadores –Obrador y Evo– en su momento han defraudado la voluntad popular y –también en los dos casos– han recurrido al sambenito del golpe de Estado. ¿Lo dudan?

Como saben, Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia de manera legítima, bajo las reglas democráticas.

Como también están enterados, la Constitución de Bolivia establecía que el Presidente solo podía permanecer en el cargo dos periodos consecutivos. Para reelegirse, Evo Morales modificó la Constitución de su país y, de esa manera, consiguió un tercer mandato.

Luego, transformado ya en un dictador, intentó mantener el poder y, para ello, convocó a un plebiscito, el cual le negó un cuarto mandato.

Entonces Evo volvió a modificar la Constitución y recurrió a trampas políticas y legales como el “chabacano” argumento de que sería violatorio de sus derechos humanos no permitirle buscar un cuarto candidato presidencial.

De manera ilegal, Morales se metió a la boleta electoral y, la noche del 22 de octubre de 2019, Evo tiró el sistema electoral cuando iba abajo en las preferencias electorales y, luego de 23 horas, restableció el sistema y se hizo el milagro. ¡Ya estaba en primer lugar!

Los opositores bolivianos denunciaron fraude y recurrieron a la OEA, que mandó una misión de expertos electorales que, sin problema, decretaron que era fraudulenta la elección que hizo presidente a Evo Morales.

¿Y qué dijeron del fraude electoral los gobiernos de México y de otros países amigos del dictador Morales? El Gobierno de López Obrador se quedó callado ante el grosero fraude de Morales, a pesar de que AMLO siempre combatió a los gobiernos fraudulentos.

En respuesta, el espurio presidente de Bolivia ordenó su propia investigación; indagatoria que también reveló que su intento por ser Presiente, por cuarta ocasión, fue un grosero fraude
electoral.

Ante la contundencia de las dos investigaciones, la OEA decretó que el Gobierno de Bolivia debía proponer una nueva elección, lo que en un primer momento fue aceptado por Evo Morales.

Sin embargo, ya era tarde para una rectificación. ¿Por qué?

Porque el fraude cometido por Evo Morales –en realidad un verdadero golpe de Estado– ya había sacado a la calle a dos millones de bolivianos que se dijeron engañados.

Y la historia llegó a su fin cuando militares y policías nacionales de Bolivia se negaron a reprimir al pueblo y le pidieron la renuncia a Morales.

Como queda claro, los fraudes y los verdaderos golpes de Estado fueron cometidos por el Gobierno de Evo Morales, el mismo que ahora se dice víctima de un golpe de Estado

Y también queda claro que, para el Gobierno mexicano, en realidad existe una democracia selectiva; ya que cuando le conviene al presidente Obrador, ve horrendos fraudes electorales pero, en sentido contrario, cuando no conviene a su interés entonces ve un golpe de Estado.

Pero el mexicano López Obrador también ha sido promotor de golpes de Estado que le han permitido colonizar todo el aparato de Estado.

Fue un golpe de Estado todo el andamiaje que utilizó el Gobierno de Obrador, a través de sus “fiscales carnales”, para tirar de la Corte al ministro Eduardo Medina Mora.

Fue un golpe de Estado la imposición como gobernador por cinco años del sátrapa Jaime Bonilla, quien había sido electo solo por dos años.

Y fue un golpe de Estado la imposición de la espuria presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, quien no cumplía con los requisitos de ley para ocupar el cargo. Aún así, por orden del presidente Obrador, el Congreso la impuso en medio de un grotesco espectáculo de barbarie política y física.

López Obrador ha dado tres golpes de Estado y, con una gran dosis de cinismo, en días pasados habló de un posible golpe de Estado contra su Gobierno.

Lo cierto es que las tiranías de AMLO y de Evo parecen cortadas por la misma tijera: la tijera de la democracia selectiva.

Al tiempo.
13 Noviembre 2019 04:08:00
¡Todos los ‘carnales’ de AMLO…!
La pregunta se generalizó con el asilo que otorgó el Gobierno de México al depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales. ¿Cómo es posible que dictaduras como la colombiana, la venezolana y la nicaragüense, entre otras, se construyeron a partir de la democracia?

La respuesta la conocemos en México a la perfección. Sí, esas dictaduras se gestaron una vez que el Presidente en turno decidió colonizar todas las instituciones del Estado, hasta convertir tales instituciones en lo que conocemos como “los carnales del Presidente”.

Y si lo dudan vale recordar que en los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto apareció la expresión “carnal”, alusiva a la tentación presidencial por colocar a amigos e incondicionales en puestos clave de otros poderes y/o al frente de los novedosos órganos autónomos.

Con Peña Nieto cobró carta de naturalización la figura del “carnal” -que no es otro que el hermano, amigo, cuate o el incondicional-, en un puesto relevante de un poder alterno o paralelo.

Así, por ejemplo, Peña Nieto fue perseguido por los fanáticos lopistas porque designó procurador a Eduardo Medina Mora, a quien luego llevó a la Suprema Corte. Le endilgaron a Peña que tenía un procurador “carnal” y otro “carnal” como ministro de la Corte.

Lo simpático y hasta ridículo del caso es que hoy, con López Obrador como Presidente, “los carnales” del tabasqueño están en los tres poderes, en todos los estados -con el nombre de superdelegados del Presidente-, y en los principales organismo autónomos.

Bueno, los “carnales” de AMLO están hasta en los medios, públicos y privados, en donde son escuderos de la propaganda oficial; de la cultura del engaño y la mentira.

Pero el mayor escándalo de los afanes totalitarios de López Obrador es el que protagonizaron senadores de Morena; legisladores tramposos que fraguaron un descomunal fraude para imponer como presidenta de la CNDH a la señora Rosario Piedra Ibarra, militante de Morena y fanática de AMLO.

¿Qué pasó ahí? ¿Ya no enoja a los lopistas y a las izquierdas que la presidenta de la CNDH sea militante de Morena, que haya sido candidata a un puesto de elección popular por Morena y que haya defendido de manera fanática a AMLO? El proceso será repuesto, pero con las mismas trampas.

Pero esa es apenas la punta de la madeja de la incongruencia de los fanáticos lopistas y de la dizque izquierda. Vale recordar que el presidente Obrador tiene un “fiscal carnal” en Alejandro Gertz Manero, el fiscal general de la República.

Sin importar que la Fiscalía General de la República debe ser autónoma, por mandato constitucional, Gertz Manero es mucho más que un “carnal” del Presidente; en realidad es el “mastín” que se encarga de perseguir y llevar a prisión a los enemigos, adversarios y críticos del Presidente.

Y si lo dudan basta revisar el caso de Rosario Robles, presa de manera ilegal por órdenes del Presidente. Pero no es todo. López Obrador tiene un puñado de carnales en la Comisión Reguladora de Energía; tiene cientos de “carnales” en la Cámara de Diputados y decenas de “carnales” en la de Senadores.

Pero acaso el mayor escándalo es el del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, Santiago Nieto, que se ha convertido en el más eficiente “sabueso” para llevar a cabo la persecución de los enemigos y adversarios del Presidente.

En cambio, “la joya” de la corona de los “carnales” de AMLO es el control total que tiene sobre la Suprema Corte y la Judicatura Federal. Resulta que en la Corte el Presidente no tiene un “ministro carnal”, ni dos ni tres… tiene cuatro “ministros carnales”, entre ellos al presidente del máximo tribunal.

Es decir, Obrador tiene el control total de los tres poderes de la Unión -Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, además de que controla a todos los gobernadores a través de los “superdelegados”, que no son otra cosa que mandatarios estatales alternos y espías que le reportan al Presidente el comportamiento de los gobernadores.

Pero no termina ahí el control dictatorial de Obrador. Resulta que a través de las conferencias “mañaneras”, el Presidente mexicano tiene el control absoluto de la agenda mediática y de todo su Gabinete.

En realidad las mañaneras de AMLO son copia del “Aló Presidente” del chavismo, son el equivalente a los discursos maratónicos de Castro y el escenario ideal del culto a la personalidad que ensaya Nicolás Maduro.

Esos cientos de “carnales” son los que en Bolivia y Venezuela gestaron la dictadura. Y son los que hoy gestan la dictadura de AMLO.

Al tiempo.
11 Noviembre 2019 04:07:00
¡La credibilidad de AMLO se derrumba!
A causa de los tumbos de su Gobierno, la credibilidad del presidente López Obrador se derrumba a pasos agigantados. Pero no solo desaparece el respaldo ciudadano, sino que crece la falta de respeto a la figura presidencial, la cual es cuestionada, burlada, ofendida e insultada en lugares públicos.

El más reciente escándalo y el más severo escarnio se produjo en un concierto de la legendaria banda “El Tri”, donde el mítico Alex Lora invitó a sus seguidores a mandar un saludo al presidente Obrador.

La multitud festiva repitió hasta en tres ocasiones la hoy censurada expresión homofóbica de cuatro palabras.

El “¡heeee pu...!” saludó al Presidente, llegó al Zócalo y se metió hasta Palacio Nacional, según lo festejo el roquero. Horas antes, en el aeropuerto capitalino, el piloto del avión comercial que llevaría al Presidente a la capital yucateca le recomendó al Mandatario reconsiderar la construcción de NAIM de Texcoco.

El atrevimiento, expresado por el sonido de la aeronave, provocó un estallido de júbilo de muchos de los compañeros de viaje de López Obrador, quienes prodigaron aplausos y vivas al piloto, mientras el Presidente no pudo ocultar su enojo, sobre todo porque otros viajeros lanzaron soterrados “¡fuera, fuera!”, ahogados por la escandalera.

Cuentan testigos de la escena que el Presidente se veía contrariado y furioso, que no atendió algunas solicitudes de fotografías y que, al salir del avión, le espetó al piloto un tajante: “¡Es Santa Lucía…!”.

Sin inmutarse, el piloto respondió también con firmeza: “¡En lo personal prefiero Texcoco!”, y volvieron los aplausos y los vivas.

Ya en Mérida, y antes de salir del aeropuerto, el Presidente fue interceptado por la maestra Luisa Salgado, quien con un gesto valiente increpó al Presidente y le pidió una explicación sobre el estancamiento económico.

“Nos podría responder, ¿como está eso del cero crecimiento Presidente? ¡La economía no está creciendo, haga su trabajo…!”, gritó la mujer. Y de nueva cuenta se escucharon aplausos y vivas a la mujer, al tiempo que regresaron los “¡fuera, fuera!”.

Los anteriores eventos confirman no solo el enojo social contra los escasos resultados del Presidente –en sus primeros 11 meses de Gobierno–, sino que el descontento va de la mano con el resultado de no pocas encuestas que muestran que la preferencia ciudadana de López Obrador cayó debajo del mítico 60 por ciento.

Es decir, que casi la mitad de los encuestados hoy rechaza el desempeño presidencial y algunos incluso se dicen arrepentidos del otorgar el voto a López Obrador. A lo anterior se debe agregar el enojo también creciente entre la comunidad cultural y artística mexicana. Todos los días se suman al descontento actores como Joaquín Cosío, quien se dijo engañado por AMLO, luego de haber promovido el voto a favor del tabasqueño. Bueno, hasta Gael García estalló contra el Presidente luego de la masacre que mató a nueve integrantes de la familia LeBarón.

Pero tampoco ahí termina el desencanto. En un reciente juego de la Selección Mexicana de futbol, de la gradería del estadio salió otra expresión de repudio popular a López Obrador al que a través de cánticos le mentaron la madre.

Todo eso sin contar con el nulo respeto a la figura presidencial que prolifera en redes digitales, en donde no bajan al Presidente de mentiroso sin pudor, por decirlo de manera suave. Pero tampoco es todo. Ya se han producido espectáculos vergonzosos en algunos de los espacios informativos en los que se abren los micrófonos para que los defensores a sueldo de la gestión de AMLO cumplan el objetivo de justificar lo injustificable.

El mayor lopista mediático, Federico Arreola, debió escapar corriendo de una emisión de radio donde era apaleado, luego de hacer el ridículo. Luego, Arreola inventó una encuesta que le recomendaba no regresar al programa de debate.

Apenas lleva 11 meses de Gobierno y el presidente Obrador ha perdido casi 30% de popularidad, en tanto que en medio de la irritación creciente, la figura presidencial vive uno de sus peores momentos de la historia. Por la pregunta, sobre todo ante el desenlace de Bolivia: ¿No hay nadie capaz de explicarle al Presidente que ya es visto como el peor mandatario de la historia?

Al tiempo.


08 Noviembre 2019 04:03:00
¡AMLO, único promotor de la violencia y el crimen!
Todos los días -a pesar del enojo social-, el Presidente mexicano reitera que no cambiará su estrategia de seguridad y combate al crimen organizado.

Pero también todos los días crece el número de hechos violentos, crece el nivel de la violencia y la cantidad de víctimas mortales. Hoy suman más de 32 mil los muertos por violencia y se calcula que durante el primer año del nuevo Gobierno la cifra llegue a 35 mil víctimas; una cifra de guerra.

Sin embargo, parece que el presidente Obrador no entiende que al reiterar a diario que no cambiará de estrategia y que no perseguirá a los poderosos grupos criminales, en realidad lo que hace es promover que se disparen los niveles de violencia y crimen.

¿Por qué? Porque el mensaje que envía el mismísimo Presidente a los grupos criminales -sea a las poderosas bandas organizadas, sea al ladronzuelo de barrio-, es que en el Gobierno de López Obrador se promueve “el negocio del crimen”, en todas sus formas.

Por eso, desde el primer día del Gobierno de Obrador se dispararon no solo las cifras de muertes violentas -que en promedio rebasará las 35 mil muertes en el primer año-, sino todos aquellos delitos considerados graves.

Y es que desde los tiempos de campaña, el entonces candidato López Obrador avisó a los grupos criminales y a las bandas organizadas que el suyo -de ganar la presidencia-, sería un sexenio de Jauja para el crimen.

Y el aviso llegó no solo a los votantes sino a los barones del crimen, sobre todo cuando López Obrador recorría el país con la promesa de amnistía a los grandes jefes del crimen.
Ya con López Obrador convertido en Presidente, vino la etapa de prueba de los grupos criminales.

¿Una etapa de prueba? En efecto, en México y el mundo, los criminales organizados siempre ponen a prueba a los gobiernos que llegan. Se trata de un periodo en el que los verdaderos jefes de las bandas miden, calculan y deciden a partir de la fuerza del nuevo Gobierno; sean gobiernos municipales, estatales o el propio Gobierno federal.

Se trata de una suerte de aplicación de la Tercera Ley de Newton. Es decir, que a toda acción del Gobierno de López Obrador, corresponde una reacción de los grupos criminales, pero en sentido contrario.

Vamos a los ejemplos. Si el Gobierno entrante se fortifica, si impone nuevas estrategias de combate al crimen y si fortalece el fin de la impunidad y muestra acciones ejemplares de castigo a criminales de renombre, las bandas se repliegan, se reagrupan, diseñan nuevas estratagemas para seguir con sus negocios, pero escapando de la fuerza del Estado.

Es decir, si el Gobierno encarece el negocio del crimen, en todas sus formas, el resultado es que desestimula la proliferación criminal.

Además, si combate la impunidad y eleva los castigos a los criminales, cierra aún más la brecha. Pero si el Estado ataca los centros financieros de los grupos criminales, incluso puede desaparecerlos.

Pero en el Gobierno de López Obrador es todo lo contrario. ¿Lo dudan?

1.- El primer mensaje de impunidad lo mandó desde la promesa de amnistía, la cual se otorgó, en la práctica, en el “caso Culiacán”.

2.- Apenas iniciado el Gobierno, dijo que la estrategia eran “los abrazos, antes que los balazos”. El mensaje era que el Gobierno tendía la mano a los criminales.

3.- El presidente Obrador se encargó de darle propaganda al trato amigable con la familia de “El Chapo”.

4.- Por orden presidencial se canceló la política de incautación de drogas duras. Hoy nadie incauta nada.

5.- En Ciudad de México se dio un ejemplo del perdón oficial a los grandes cárteles, al liberar a una veintena de detenidos de la Unión Tepito.

6.- El mayor ejemplo se produjo, sin embargo, en el Operativo Culiacán, en donde se dejó en libertad al menor de los hijos de “El Chapo”.

7.- El Presidente prometió que no habría más matanzas, luego de cada matanza. Hoy las masacres son cotidianas; la más cuestionable la ocurrida en la frontera entre Sonora y Chihuahua, contra la familia LeBarón.

Los mensajes son claros: el Gobierno de López Obrador parece aliado de los grupos criminales.

Pero el mayor riesgo que ven no pocos especialistas es que ese nuevo aliado del Presidente tome en sus manos el exterminio de adversarios y críticos del poder.

Entonces asistiríamos al fin del Estado y a la muerte de la democracia.

Al tiempo.
06 Noviembre 2019 04:03:00
¡Con AMLO estamos más solos que nunca!
Luego de la noticia trágica y de ver las imágenes de la masacre contra la familia LeBarón –incluso mujeres y niños quemados vivos--, la indignación crece a tal nivel que se puede probar que, a pesar de todo, siguen intactos los anticuerpos sociales.

En efecto, siguen vivas las capacidades de asombro, indignación, reclamo y protesta contra un gobierno no sólo insensible sino incapaz de entender el tamaño del enemigo al que solapa; el crimen que, en todas sus formas, roba, mata, secuestra y violenta a los ciudadanos indefensos.

Y es que con López Obrador como presidente, en Palacio Nacional, los ciudadanos estamos más solos que nunca.

Sí, un sentimiento de orfandad, de abandono, inseguridad recorre todos los rincones del país sin que una autoridad o institución del Estado sea capaz de cumplir con su obligación, su razón de ser; que es propiciar la seguridad de los bienes y la vida de los ciudadanos.

Crímenes van y masacres vienen –en medio de la indignación creciente--, y el gobierno de Obrador ratifica el abandono de los ciudadanos; confirma que los agraviados, asaltados, asesinados, robados y secuestrados poco o nada pueden esperar de las instituciones del Estado.

¿Por qué muchos ciudadanos no esperan nada del gobierno de AMLO?

Porque el jefe de las instituciones, el presidente Obrador, parece negado a cumplir lo que mandata la Constitución.

Más aún, la respuesta presidencial a las masacres y matanzas parece obedecer a un pacto de impunidad a favor de las bandas criminales, a cambio de que los matarifes aterroricen a la sociedad; a cambio de sacrificar derechos básicos de los ciudadanos; como los derechos a la seguridad y la justicia.

Y es que ante cada masacre y cada crimen colectivo, el presidente Obrador responde con la misma insensibilidad; responsabiliza al pasado y dice que no perseguirá a los criminales y matarifes porque el suyo no es un gobierno violento; porque asegura que la violencia no se combate con más violencia.

Por eso crece la duda sobre el apego presidencial a lo que obliga la Constitución; mandato que prometió respetar y hacer respetar.

Y es que el Presidente no entiende que el Estado y sus instituciones –como el monopolio de la fuerza y la violencia--, se crearon para garantizar el imperio de la ley y la justicia o, de plano, el presidente Obrador solapa a las bandas criminales, mientras que esas bandas siembran el terror y el miedo.

Y aquí aparecen preguntas esenciales: ¿A quién beneficia una sociedad aterrorizada, que está indefensa y a merced de todas las formas del crimen?

¿Será que el gobierno de López Obrador apuesta al miedo, al terror y la violencia, como formas de gobierno?

Si no es esa su apuesta, parece serlo.

Es decir, que desde todos los medios, en todos los escenarios y en todos los casos, el Presidente mexicano se empeña en no iniciar una batida contra el crimen –en todas sus formas--, a pesar de que se trata del mayor reclamo ciudadano, desde los tiempos de candidato y en los primeros 11 meses de su gobierno.

¿Dónde están las instituciones del Estado, dónde están los Poderes de la Unión y dónde los tres Órdenes de Gobierno, cuando el presidente se niega a perseguir a los criminales, a cumplir la Constitución?

¿Dónde están los responsables de velar por el respeto a la Constitución por parte del Presidente? ¿De verdad López Obrador puede gritar a los cuatro vientos, en todos los rincones del país y al mundo entero, que no va iniciar una batida contra los responsables del crimen contra la familia LeBarón?

¿De verdad el Presidente no va contra los grandes cárteles, contra las mafias que controlan el fentanilo; contra los hijos de “El Chapo”…?

Está claro que una cosa es una política pública de rechazo a la violencia y, otra muy distinta, es tolerar, solapar y hasta dar impunidad a las bandas criminales.

Y lo que perciben los mexicanos es que el gobierno de López Obrador está otorgando impunidad al crimen, mientras que los ciudadanos están más solos que nunca.

¿Qué hicimos, como sociedad, para llevar al poder a un presidente que deja solos a los ciudadanos, ante el crimen y la violencia?

¿Hasta cuándo tolerará la sociedad a un presidente que deja a los ciudadanos en el abandono total?

Al tiempo.
05 Noviembre 2019 04:01:00
¡Golpe de Estado, engaño de AMLO desde Zedillo…!
El cuento del golpe de Estado es un recurso viejo y mentiroso que desde hace 23 años utilizó López Obrador para negociar con el Gobierno de Ernesto Zedillo. En efecto, se equivocan quienes creen que es novedoso el espantajo del golpe de Estado que inventó Obrador el pasado fin de semana.

Lo nuevo, en todo caso, es que hoy sabemos que López usó el supuesto golpe de Estado en repetidas ocasiones y con destinatarios diversos, según sea el caso, pero siempre con el mismo objetivo; engañar idiotas y conseguir una renta político-electoral.

Incluso, la primera ocasión en que López Obrador se valió del sambenito del golpe de Estado, fue para establecer una alianza –entonces inconfesable–, con el Gobierno de Ernesto Zedillo, lo que al mismo tiempo significó la primera gran traición a sus padres políticos: Cuauhtémoc Cárdenas y Heberto Castillo.

Era junio de 1996 y en el poder presidencial estaba Ernesto Zedillo, a cuyo Gobierno fustigaban con severidad los líderes más visibles de la llamada izquierda mexicana: Cárdenas, Castillo y Obrador, quienes habían exigido la renuncia de Zedillo y crear “un Gobierno de salvación nacional”.

Se aproximaba el relevo en la presidencia del PRD y, al mismo tiempo, estaban en puerta las elecciones intermedias, las de 1997, que renovarían la Cámara de Diputados y, por primera ocasión, el Gobierno del Distrito Federal.

En ese clima de confrontación entre el Gobierno priísta de Zedillo y los líderes de las llamadas izquierdas, llamó la atención que en un mitin celebrado en Misantla, Veracruz, el entonces líder social y aspirante a la dirigencia del PRD, López Obrador, reveló un supuesto golpe de Estado que, según él, se preparaba contra el Gobierno de Zedillo.

Así lo dijo el domingo 2 de junio, en la plaza pública de Misantla: “Está en marcha un proyecto para deponer al presidente Ernesto Zedillo, inspirado y promovido desde el extranjero y vinculado a grupos políticos y económicos que traicionan al régimen para apoderarse de las riquezas del país, esencialmente los yacimientos petroleros”.

La revelación era parte de un documento titulado “La defensa de las instituciones y rechazo a la renuncia presidencial”, en el que además Obrador decía que “existen elementos para pensar que grupos políticos y económicos están fraguando un golpe de Estado contra el Gobierno de Zedillo”.

El llamado de AMLO no mereció más que notas menores en la prensa nacional del lunes 3 de junio de ese 1996. Sin embargo, el diario La Jornada lo llevó a su titular, como nota principal. Y es que, en el fondo, con el cuento del golpe de Estado contra Zedillo, López Obrador inició una alianza que lo hizo jefe nacional del PRD y luego candidato al Gobierno del entonces DF. Claro, en abierta traición a Cuauhtémoc Cárdenas y a Heberto Castillo.

El enojo fue tal que, incluso, en su colaboración para el semanario Proceso, del domingo 10 de junio de 2016, titulado “Lombardismo en el PRD”, Heberto Castillo escribió una severa crítica a Obrador: “Sorprenden los bandazos del candidato a la presidencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador. De una posición intransigente que demandaba la creación de un Gobierno de salvación nacional, mediante la renuncia de Zedillo, se ha pasado a la posición “lombardista” de apoyar al Gobierno si éste orienta su rumbo, según las indicaciones del partido opositor”.

Pero no fue todo. Heberto fue más allá: Dijo que Obrador “no propone una salida constitucional a la crisis, sino una rectificación de Zedillo a su política neoliberal; no entiende que Zedillo aplica la política neoliberal porque cree en ella”.

En la práctica AMLO se alió con el presidente más neoliberal de los neoliberales del PRI; Ernesto Zedillo, quien lo hizo jefe del PRD y luego jefe de Gobierno del DF, de manera ilegal.

Y todo, claro, mediante el cuento del “golpe de Estado”.

¿Qué busca hoy López Obrador con la reedición del espantajo del golpe de Estado?
Si no se han dado cuenta, Obrador de nuevo está construyendo un “chivo expiatorio”; un factótum al que culpará de todos los males y de todos los fracasos de su Gobierno.

Así, en las redes aliadas de AMLO pronto veremos la retórica de que los fracasos en economía, empleo, inseguridad, en la violencia sin freno y, sobre todo, el fracaso en Culiacán, se deben a quienes pretenden un golpe de Estado.

Lo cierto es que el único “golpe de Estado” es el que propina López Obrador a su Administración; ahogada por la ingobernabilidad y la ineficacia de sus colaboradores; gestión fallida que quedará como la peor de la historia.

Al tiempo.
04 Noviembre 2019 04:02:00
¡Del Día de Muertos al Gobierno de muertos!
No, no es solo un juego de palabras. Está claro que la celebración del Día de Muertos es la mayor tradición que México aportó al mundo; celebración única que conecta a los vivos con el inframundo de los muertos, concepción fundamental en culturas prehispánicas.

Sin embargo, la violencia criminal que hoy impera en México convirtió a nuestro país en uno de los más violentos del orbe, con poco más de 32 mil ciudadanos asesinados en solo los primeros 337 días del nuevo Gobierno; 11 meses de una gestión caótica que aterroriza a la sociedad con el libertinaje con el que operan las bandas del crimen organizado.

Lo sorprendente, sin embargo, es que la sociedad mexicana que antaño se escandalizaba por los elevados niveles de violencia y muerte en gobiernos como los de Felipe Calderón y de Peña Nieto, hogaño calla e ignora las cifras inmorales e intolerables de muertes, en el Gobierno de López Obrador.

Hoy mueren en promedio 96 mexicanos diarios en hechos violentos; el conteo está cerca de 3 mil muertes al mes; supera las 32 mil muertes en solo 11 meses y coloca al de López Obrador como el sexenio de la muerte, el más violento de toda la historia.

En el primer año de gestión, López Obrador habrá superado las 35 mil muertes violentas, cifra que rebasa 33% el promedio de muertos registrados por año en el gobierno de Peña Nieto –estimados en 25 mil fallecidos anuales–, y que significa 300% más muertes violentas que en el Gobierno de Calderón, en donde el promedio anual fue de 10 mil.

Queda claro el fracaso escandaloso del mayor compromiso asumido por el candidato y luego presidente López Obrador, quien supera por mucho la incapacidad para contener el crimen de presidentes como Felipe Calderón y Peña Nieto.

¿Qué significan las escandalosas cifras anteriores? ¿Cómo entender que el grupo político que hoy gobierna fue el mismo que pretendía lleva a Felipe Calderón ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque era intolerable que con Calderón perdieran la vida 10 mil personas al año, cuando hoy mueren 35 mil en ese mismo periodo de tiempo?

¿Qué pasó con los anticuerpos sociales, con las capacidades de asombro, indignación y exigencia de resultados para contener el crimen, frente al fracasado Gobierno de López Obrador, cuando los muertos de hoy son 33% más que los muertos de Peña Nieto y se multiplica por tres veces en el Gobierno de Calderón?

Por eso, los ciudadanos todos debemos seguir preguntando, exigiendo respuestas frente al “valemadrismo” y la cobardía de instituciones clave del Estado como los poderes Legislativo y Judicial, y como los partidos opositores que nada hacen y menos dicen frente a la violencia fuera de control.

¿Ya no es de escándalo la mayor cifra de muertos de la historia; los muertos de Obrador? ¿Ya no acudirán ante la CIDH y menos ante la ONU para denunciar la incompetencia presidencial? ¿Ya no servirá el eslogan de “No más sangre”? ¿Ya no les parece inadmisible y digno de la renuncia presidencial y del Gabinete de Seguridad, la impensable cifra de 35 mil muertes en el primer año del Gobierno de López Obrador?

Lo cierto es que hoy poco importa la festividad del Día de Muertos frente a las 96 personas que todos los días pierden la vida en México y que permite y hasta promueve el Gobierno de Obrador; ante miles de mexicanos que en los próximos años perderán la vida por la violencia sin freno en el país.

Lo ridículo del tema es que, por años, López Obrador y sus partido –primero PRD y luego Morena– utilizaron la violencia criminal y las cifras inaceptables como instrumento político, como gancho para ganar votos y como arma para desacreditar a los gobiernos de Calderón y Peña.

Hoy la realidad confirma que a López Obrador nunca le importó parar la violencia y menos la seguridad de los ciudadanos; nunca le importó la democracia y tampoco se preocupa por mejorar las condiciones de vida de los mexicanos; solo le importó y le sigue importando el poder por el poder.

Por lo pronto, el de López Obrador ya es el peor Gobierno de la historia y el suyo avanza, a pasos agigantados, a ser el sexenio de los muertos; el verdadero desfile de muertos, ante el silencio y la complicidad de 30 millones de fanáticos que, ciegos y sordos, siguen defendiendo a López Obrador.

Al tiempo.
01 Noviembre 2019 04:07:00
¡Cayó el teatro, se enojó AMLO y ganó la estulticia!
La del jueves 31 de octubre no fue solo la “mañanera” más larga del Gobierno de López Obrador sino que, como lo dijo el propio Presidente, marcó un antes y un después.

Marcó la caída del “teatro engañabobos” montado luego del fracaso del “operativo Culiacán”, en donde el Gobierno de López Obrador claudicó a una de sus responsabilidades fundamentales, la de hacer valer la Constitución.

Marcó la rebelión de un grupo de periodistas de las mañaneras quienes, por fin, asumieron su papel e interrogaron sin miedo al Presidente, al que rebatieron y hasta llamaron mentiroso.

Marcó las limitaciones y debilidades del Presidente, ya que Obrador perdió la cordura, se enojó ante las preguntas serias e informadas que buscan la verdad sobre el fallido “Operativo Culiacán”, además de que exhibió otro de sus cambios de personalidad; ya no se comparó con Jesucristo sino con Madero y hasta llamó “perros” a los periodistas.

Marcó la sublimación de la estulticia del Gobierno, del Presidente y de su Gabinete, cuando López Obrador obligó al titular de la Sedena a revelar el nombre del jefe de las operaciones en Culiacán, lo que además de ilegal, coloca al militar y a su familia en una peligrosa zona de muerte.

Marcó con claridad la pauta de que poco o nada importa el tiempo al nuevo Gobierno. ¿Por qué? Porque durante los más de 150 minutos que duró la mañanera –tiempo que los miembros del Gabinete de Seguridad estuvieron sentados sin hacer nada–, habrían perdido la vida 10 mexicanos a causa de hechos violentos, según la estadística oficial de muerte.

En efecto, la “mañanera” de ayer marcó un antes y un después; dejó claro que el de López Obrador es un Gobierno sin rumbo, sin brújula y sin profesionales del ejercicio del poder; un Gobierno que en solo 11 meses no ha cosechado un solo éxito y es visto ya como un Gobierno fallido.

Pero también quedó claro –luego de la primera hora de la mañanera de ayer–, que no hay verdades ocultas cuando los periodistas son auténticos.

Y es que bastaron cuatro periodistas para poner en jaque al mentiroso Gobierno de López Obrador, cuya narrativa del fallido “Operativo Culiacán” no convence a nadie porque la construyeron sobre una montaña de mentiras.

Y a cada paso, la mentira previa genera una nueva mentira y una nueva, hasta que todo el “teatro” se viene abajo, como ocurrió el jueves 31 de octubre en donde ni el Presidente ni el Gabinete saben explicar el fracaso de Culiacán.

¿Qué es lo que debe explicar, con información precisa el Presidente y sus secretarios de Estado?

1.- Se debe exhibir el documento enviado a la Cancillería mexicana, en donde EU solicita la detención, para la extradición, de Ovidio Guzmán.

2.- Debe exhibir el documento en el que la Cancillería valora la petición, la acepta y explica las razones por las que solicita a la FGR que ponga en marcha el operativo para la captura.

3.- La Fiscalía General debe exhibir el documento en el que concluye la viabilidad de la aprehensión de Ovidio Guzmán y las razones que expone a la Judicatura Federal, para solicitar la orden de aprehensión.

4.- La Judicatura debe exhibir el documento del juez de Distrito en el que obsequia a la Fiscalía la orden de aprehensión contra Ovidio Guzmán.

5.- La Fiscalía debe exhibir el documento en donde asigna la captura a un Ministerio Público federal, que encabezará la detención, acompañado por la fuerza pública; militares, marinos, policías federales o guardias nacionales.

6.- Se debe informar sobre la institución que diseñó el operativo de captura del “Chapito”; si fue Sedena, Marina o la Guardia Nacional.

7.- Se debe informar quién aportó la inteligencia para localizar la casa de Ovidio Guzmán; si fue la DEA o fue el Gobierno federal.

8.- Se debe explicar por qué se decidió actuar a plena luz del día, en día laborable, sin elementos suficientes, cuando los manuales dicen otra cosa.

9.- ¿Cuál fue la institución jerárquica que tomó la decisión? ¿Se mandan solos los titulares de la Sedena, Marina, Guardia Nacional…?

10.- ¿Quiénes estaban enterados; el presidente Obrador, el Gabinete de Seguridad, la titular de Gobernación…?

11.- ¿Quién ordenó “¡adelante!” con el operativo.

12.- ¿Qué dependencia y jerarquía del Gobierno federal negoció con la banda de “El Chapo” y quién llevó la voz cantante en el bando criminal?

13.- ¿Quién ordenó parar el operativo, cuál fue la razón y cuál fue la orden a los mandos que lo encabezaron?

14.- ¿Qué se negoció con la banda de “El Chapo”?

15.- ¿Por qué no aparece por ningún lado el Ministerio Público federal?

16.- Por qué guarda silencio el fiscal, Alejandro Gertz Manero?

17.- ¿A qué hora se retiró la fuerza pública de la casa del “Chapito” y que garantías mutuas se dieron? ¿Por qué ocultan los videos de la retirada?

18.- ¿Quién le informó a Durazo que fue una captura casual?

19.- ¿Por qué la estulticia de revelar el nombre del jefe del operativo?

20.- ¿Quién engaña al presidente LópezObrador?

Las dudas son muchas, porque las mentiras son muchas más.

Al tiempo.


31 Octubre 2019 04:07:00
¡El doble montaje en Culiacán; nadie les cree!
Luego del montaje del miércoles 30 octubre –en donde el Presidente y su Gabinete de Seguridad exhibieron, en cadena nacional un desempeño gris–, queda claro que fue un juego de niños el circo de Florence Cassez, montado por Genaro García Luna, en el Gobierno de Felipe Calderón.

¿Un segundo montaje?

En efecto, resulta que en la “mañanera” del miércoles 30 de octubre no solo se confirmó la montaña de mentiras e inconsistencias sobre las que el Gobierno de López Obrador construyó la narrativa oficial del fallido “Operativo Culiacán”, sino que se incrementaron las dudas.

Es decir, que al existir más información, más videos y más revelaciones, por razón natural también aparecen más dudas. Aquí algunas de ellas.

Primero, lo que deben saber los ciudadanos es que la narrativa revelada en la mañanera del miércoles 30 de octubre no fue otra cosa que una maniquea recopilación de videos y dichos, seleccionados por el Gabinete de Seguridad, para justificar los dichos del propio Gabinete de Seguridad desde el mismo “jueves negro”.

Es decir, que los responsables del fracaso buscaron hacer coherente la narración con los hechos, lo cual tampoco consiguieron en el segundo montaje

Segundo, lo cierto es que para llegar a la “verdad verdadera” se deben conocer todos los videos y todas las bitácoras para confrontar toda esa información con testigos y encontrar una línea del tiempo coherente.

Tercero, se confirma que Alfonso Durazo mintió cuando el “jueves negro” había dicho que efectivos militares localizaron a Ovidio Guzmán por casualidad, en un operativo de rutina.

Cuarto, y es que queda claro, tanto en los videos como en las versiones del Gabinete de Seguridad, que se trató de un operativo de diseño, que no se lleva a cabo de un día para otro.

Quinto, a pesar de su papel preponderante en la captura de Ovidio Guzmán, nunca aparece el Ministerio Público Federal –y tampoco se revela su identidad–, pese a que se trata del funcionario al que la Fiscalía General de la República, le encomienda hacer cumplir el mandato judicial de la orden de aprehensión, además de que es el servidor público que encabeza el operativo.

Sexto, nunca aparece como obstáculo la inexistencia de la orden de cateo, además de que los militares entran al domicilio como si nada y de que el propio Alfonso Durazo reconoce que los efectivos se metieron sin dicha orden de cateo, lo que desmiente la versión de que el operativo falló porque no llegó la orden de un juez para entrar a la propiedad del hijo de “El Chapo”.

Séptimo, queda claro que al momento de la detención de “El Chapito”, ya había una importante reacción de los sicarios del cártel de su padre, lo que confirma una filtración de información en el Gobierno federal.

Octavo, en el video del momento de la captura de Ovidio Guzmán, es evidente que los efectivos militares no entraron a la casa, sino que el propio detenido sale a la cochera.

Noveno, y aquí está una de las claves de las mentiras oficiales, en el mismo video se ve a Ovidio de rodillas, con las manos en la pared. ¿Para qué querían los uniformados una orden de casteo, si el presunto criminal ya estaba sometido fuera de la casa?

Décimo, si ya estaba sometido el objetivo –“El Chapito”–, ¿dónde estaba el agente del Ministerio Público federal para darle a conocer las razones de la captura y para trasladarlo, de inmediato, a un vehículo oficial que lo llevara a la frontera con Estados Unidos?

Queda claro que ayer asistimos a un segundo montaje que más que convencer a los ciudadanos ratifica que el Gobierno federal miente y oculta dudas que serían clave para confirmar un pacto con grupos criminales.


¿Cuáles dudas?

Por ejemplo, ¿quién fue el responsable de dar la orden de retiro; la claudicación a una de sus mayores responsabilidades; la de la seguridad de los ciudadanos?

Por ejemplo, ¿dónde están los videos de la liberación? ¿A cambio de qué fue liberado el hijo de “El Chapo”…?

Al final, resulta urgente que el Congreso llame a crear una Comisión de la Verdad que sancione a quienes violaron la Constitución y sus leyes.

Al tiempo.
30 Octubre 2019 04:07:00
¡No es traición a Duarte, sino simulación de AMLO!
Aquí no sabemos si la supuesta detención de Karime Macías es parte de una traición del presidente López Obrador –traición de su Gobierno–, a su aliado Javier Duarte.

Tampoco sabemos si el proceso en libertad de la señora Karime Macías es una simulación para declararla inocente, junto con su esposo, el exgobernador de Veracruz.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el presidente López Obrador no suele traicionar a sus aliados sino que, al contrario, paga con creces a todos aquellos que lo ayudaron a llegar al poder presidencial.

En algunos casos, incluso, a políticos y empresarios les ha pagado con jugosos negocios, todos sin licitación; a otros pagó con importantes puestos, como regalar a sus esposas un lugar en la Suprema Corte o con una secretaría de Estado para la pareja y, en el extremo, el presidente Obrador llegó a pagar con impunidad, como es el caso de Manuel Bartlett.

Por eso resulta no solo sorpresivo sino desconcertante que –a petición de la leal Fiscalía General–, el Gobierno de México haya solicitado la detención de la esposa de Duarte, con fines de extradición, como si se tratara de una peligrosa criminal.

Pero no, que nadie se alarme, la detención de Karime Macías en Londres no necesariamente es una noticia negativa para el aliado del Presidente, el exgobernador de Veracruz.

En realidad se tratar de un procedimiento que busca cerrar el caso para que, muy pronto, los aliados veracruzanos del presidente López Obrador puedan gozar de su fortuna sin ningún remordimiento y sin la molesta persecución de la justicia.

¿Cerrar el caso para dejar en libertad a Duarte y a su esposa? En efecto, son muchos los indicios de que la Fiscalía General, de Alejandro Gertz Manero, se prepara para cerrar el “caso Duarte”, como se lo pidió su jefe, el presidente Obrador, una vez que el exgobernador de Veracruz cumplió a cabalidad los compromisos contraídos.

En efecto, como lo dijimos aquí desde el 2 de febrero de 2016, el entonces Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se comprometió a financiar no solo el nacimiento de Morena en esa entidad sino pagar su participación en la campaña morenista al Gobierno estatal de ese año.

Sin embargo, como todos saben, los cálculos políticos de Duarte fallaron y la elección estatal de ese año la ganó el expriista vestido de panista, Miguel Ángel Yunes, quien llevó a prisión a no pocos excolaboradores de Duarte, luego que el propio Duarte fue enviado a prisión por órdenes del Gobierno de Peña Nieto.

Como también lo documentamos aquí a lo largo de los años, desde 2016 el entonces candidato presidencial y luego el presidente López Obrador se convirtió en defensor a ultranza de Javier Duarte, a quien el hoy Presidente le dio calidad de “chivo expiatorio” del Gobierno de Peña.

Y fue tal el compromiso de López Obrador hacia Duarte que luego de la victoria de Morena en Veracruz, en la elección de 2018, el nuevo Gobernador, Cuitláhuac García ordenó a su llegada la liberación inmediata de todos los colaboradores de Duarte; aquellos que Yunes llevó a prisión acusados de saquear las arcas estatales para financiar a Morena.

¿Por qué la pronta liberación de los cercanos al exgobernador Duarte?

La respuesta es elemental: porque esos exfuncionarios públicos habrían operado la transferencia de recursos públicos a Morena y porque esos apoyos llevaron al poder a Cuitláhuac García y aportaron millones de votos a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Pero el verdadero trasfondo de la detención de Karime Macías parece ser una simulación para recuperar la escandalosa caída en los niveles de popularidad y aceptación de López Obrador.

Y es que luego del fracasado operativo de Culiacán, los niveles de aceptación de AMLO cayeron a su nivel más bajo en los primeros 11 meses del Gobierno. Según distintas encuestas, la popularidad ya cayó abajo del 60%, mostrando variaciones entre 55% y 59 por ciento.

Es decir, con la detención de Karime Macías no asistimos a una traición del Gobierno de López Obrador a su aliado Javier Duarte, sino a la simulación presidencial para detener la caída de la imagen y la popularidad presidencial.

Es decir, se trata de una detención “engañabobos”.

Al tiempo.

29 Octubre 2019 04:07:00
¡AMLO sigue puntual el manual del dictador!
El Manual del Dictador es una recopilación de táctica y estrategias que por décadas siguieron los jefes y sátrapas de las dictaduras más sanguinarias en el mundo.

Criminales como Mussolini –padre del fascismo–, pasando por Hitler, en Alemania y Franco, en España, hasta gobiernos golpistas latinoamericanos de Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela, Cuba y Bolivia, han sido dictaduras que siguieron un patrón para someter, adoctrinar y perpetuarse en el poder.

Lo reprobable es que las tácticas que llevaron al poder a los peores dictadores de la historia hoy son usadas en el Gobierno de López Obrador.

¿Lo dudan? Aquí el decálogo del Manual de Dictador de AMLO

1.- Un objetivo prioritario del dictador es controlar medios e imponer la censura; perseguir a los críticos y sancionar de manera ejemplar a periodistas. Hoy, tanto medios privados como públicos mexicanos –televisión, digitales, prensa y radio--, están sometidos al poder presidencial y reina la sumisión, en tanto los críticos son perseguidos, difamados y despedidos por orden oficial.

El accidente sufrido por reporteros de la cobertura presidencial y el “valemadrismo” de AMLO lo prueban; además de 18 informadores muertos.

2.- Un paso clave del dictador es el mito del enemigo común; el “chivo expiatorio”, además de confrontar a ricos contra pobres. Para eso, López creó la “mafia del poder”, a “los fifís”, los “conservadores” y “neoliberales”, que son culpables de todos los males y enemigos del “pueblo bueno”.

3.- El dictador usa la prisión y el castigo ejemplar como mensaje de advertencia. Por eso AMLO apresó, de manera ilegal, a Rosario Robles y a Alonso Ancira; entre otros; mientras que persigue a críticos y adversarios políticos –como los alcaldes–, a los que lanzó gas pimienta. El mensaje es claro; eso les pasará a los que se interpongan en el camino.

4.- El dictador requiere del poder total. Si no gana el Congreso en las urnas, lo asalta; si no controla el Poder Judicial lo disuelve. AMLO persiguió, difamó y calumnio al ministro Eduardo Medina Mora, con la complicidad de todos los opositores y tiene el control de la Suprema Corte. Pero quiere más y, por eso, hoy va contra un magistrado electoral. 5.- El culto a la personalidad es esencial para el dictador. Y “Las mañaneras” son el teatro del endiosamiento de AMLO, quien además se asume como el enviado divino para salvar la patria. Y fanáticos como Mario Delgado y Lily Téllez pregonan la infalibilidad de AMLO y su parentesco con la bondad y el humanismo papal. De risa loca.

6.- La propaganda y el adoctrinamiento son clave para perpetuar al dictador. Para eso, AMLO convirtió los programas sociales en descomunal acto de propaganda y compra de conciencias; para eso la Cartilla Moral, el adoctrinamiento en Medios del Estado, la Escuela de Cuadros en Morena; para ello el nuevo libro titulado Economía Moral. Para ello el adoctrinamiento de niños en todo el país.

7.- El terrorismo y la violencia son las armas más letales del dictador. Obrador no sólo se niega a combatir la violencia y el crimen –que como nunca están desatados--, sino que convirtió a las bandas del crimen organizado en sus aliados para sembrar terror en la población.

Hoy supera los 30 mil el numero de muertes violentas en todo el país; está sin control el robo, secuestro, extorsión y los feminicidios. Además, todos los días aparecen los poderosos ejércitos de “El Chapo”, “El Mencho”, “El Marro”… para aterrorizar a la población civil; criminales intocables porque hacen el trabajo sucio de sembrar terror, que requiere el dictador.

8.- El pago de favores a las élites es el mejor control del dictador sobre los empresarios. En 10 meses, Obrador ha entregado 90% de las obras y contratos públicos sin licitación, mientras que 400 mil millones de pesos destinados a programas sociales se entregan sin ningún control. Ese es el mayor saqueo de la historia y es el pago a la lealtad empresarial y política.

9.- El control de los poderes fácticos –cultos religiosos, sindicatos y ONGs--, es obligado para el dictador. Por eso AMLO empoderó al culto evangélico, a quienes paga por repartir la Cartilla Moral; sometió a católicos con la amenaza de sacar escándalos de corrupción y apaleó a las ONGs y los grandes sindicatos, como el de Pemex, el del SNTE y la CNTE, entre otros, a cuyos líderes persigue si no se someten.

10.- La mentira y el engaño son la joya de la corona para todo dictador. Y el Presidente mexicano es uno de los más aventajados en la creación de una realidad alterna, mentirosa y engañosa, con más de 15 mil mentiras detectadas en sólo 10 meses de Gobierno. Ayer se burló de sus críticos al mostrar los supuestos avances de la “Central Avionera de Santa Lucía” –como la motejan los vecinos de la zona–, cuando lo cierto es que AMLO exhibió su ignorancia. ¿Por qué? porque lo que se ve es sólo el “desplante” de la obra. Es decir, nada.

¿Así o más claro que Obrador sigue puntual “El Manual del Dictador”?

Al tiempo.
28 Octubre 2019 04:08:00
¿Quién y por qué mienten en el ‘caso Culiacán’?
Al margen de que tarde o temprano se conocerá el “minuto a minuto” del fallido operativo para detener y extraditar a “Los Chapitos”, en Culiacán, lo cierto es que, a partir de la información disponible, hoy se puede concluir que todos los servidores públicos participantes violaron la Constitución.

Y es que hoy ninguna de las partes involucradas ha sido capaz de aceptar su responsabilidad en la cadena de errores y horrores cometidos durante la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”.

Por ejemplo, nada ha dicho la cancillería mexicana sobre el caso, cuando debió ser la primera instancia en conocer y evaluar la pertinencia diplomática y legal de la detención y extradición del menor de los hijos de “El Chapo”

Es decir, que el Gobierno de Estados Unidos solicita al de México ejecutar una orden de aprehensión con fines de extradición. Para ello acompaña la solicitud con la información sobre los delitos por los que sería llevado a juicio en aquel país el presunto inculpado.

Además, a través de la DEA, se establece un puente con todos los candados de seguridad, para la entrega de información sobre el presunto inculpado; los delitos y el daño causado al país vecino y, sobre todo, las coordenadas sobre el desplazamiento del presunto responsable.

Si hacemos memoria, sin duda recordaremos que al día siguiente del operativo fallido –la mañana del viernes 18 de octubre–, el propio presidente López reconoció que, en efecto, el intento de detención de Ovidio Guzmán se debió a una orden de aprehensión con fines de extradición.

Es decir, que sabían del caso no solo el “súpersecretario” Marcelo Ebrard, sino el mismo jefe del Ejecutivo, López Obrador, y el presidente de la Corte y de la Judicatura Federal, Arturo Saldívar.

¿Y por qué todas esas dependencias conocían del caso?

Elemental, porque una vez que la Secretaría de Relaciones Exteriores conoció la solicitud de aprehensión con fines de extradición y una vez que evaluó su legalidad y pertinencia diplomática, la cancillería turna la solicitud de extradición a la Fiscalía General de la República –la antigua PGR–, la que una vez analizada su procedencia legal debe turnarla de inmediato al Poder Judicial para que un juez de Distrito “obsequie” la orden de aprehensión con fines de extradición, la cual debe ser ejecutada por la Fiscalía General.

A su vez, el Poder Judicial no puede o no debe obsequiar la orden de aprehensión sin contar con todos los elementos aleatorios, como una orden de cateo. Al mismo tiempo la Fiscalía General es la encargada de cumplir tal orden de aprehensión, con la colaboración de la fuerza pública, pero encabezada por un agente del Ministerio Público Federal.

Entendido lo anterior –que la solicitud de captura con fines de extradición de Ovidio Guzmán se debió hacer a la Secretaría de Relaciones Exteriores, la cual la turna a la Fiscalía General para que, a su vez, le pida a un juez de distrito quien la concede para que sea la Fiscalía General la encargada de ejecutarla–, entonces vienen las preguntas.

¿A partir de qué fecha fue solicitada a la Secretaría de Relaciones exteriores la aprehensión de Ovidio Guzmán, con fines de Extradición? ¿Por qué hasta hoy no ha dicho nada el canciller Marcelo Ebrard?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General de la República recibió el expediente de tal solicitud, por parte de la SRE, para luego turnarla a la Judicatura?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General turnó la solicitud de aprehensión a la Judicatura Federal y quién fue el juez de Distrito que la obsequió?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General de la República contaba con la orden de aprehensión, con fines de extradición, de Ovidio Guzmán? ¿Cuál fue el Ministerio Público Federal responsable de llevar adelante la captura?

¿Por qué nada ha dicho hasta hoy la Fiscalía General, encabezada por Alejandro Gertz Manero?

¿Qué hacían decidiendo en el operativo de captura de Ovidio Guzmán, desde el presidente López Obrador, pasando por el titular de Seguridad, Alfonso Durazo, si no son autoridad ejecutora de un mandato judicial y tampoco son competente para decidir si dejaban en libertad al hijo de “El Chapo”?

Por ese solo hecho, el presidente López Obrador y Alfonso Durazo violaron la Constitución. Pero hay más. ¿Por qué no ha dicho nada el fiscal general? ¿Fue suplantado en sus funciones Alejandro Gertz Manero? También violó la Constitución? ¿No es autónoma la Fiscalía General?

Y la cereza del pastel es el Párrafo IV del Artículo 16 constitucional que dice a la letra: “La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensión deberá poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad. La contravención a lo anterior será sancionada por la ley penal”.

¿No violaron la Constitución desde el Presidente Obrador, pasando por el Gabinete de Seguridad y el propio Fiscal General?

¿Quién y por qué mienten?

Al tiempo.
25 Octubre 2019 04:03:00
¡Comisión de la verdad para AMLO y Culiacán!
El tema no es menor. Por eso, algunas voces empiezan a proponer que, con urgencia, el Congreso llame a crear una Comisión de la Verdad en el “caso Culiacán”.

¿Por qué y para qué una Comisión de la Verdad?
Porque el tamaño de la crisis de inseguridad vivida en la capital de Sinaloa –el 17-10-19–, supone que tanto el Presidente, como algunos secretarios de Estado, habrían incurrido en graves violaciones constitucionales y, por tanto, debieran ser sometidos a juicio político.

Por eso, incluso, los asesores del presidente Obrador le recomendaron declarar que no estuvo enterado del operativo en Culiacán y que, como saben, concluyó con la liberación de “los chapitos” –Archivaldo y Ovidio Guzmán–, lo que supone un delito grave, que amerita el juicio político contra servidores públicos involucrados, en especial el Presidente
mexicano.

Pero el problema es mayor si se toma en cuenta que al paso de los días aparecen nuevos datos del origen de la crisis de Culiacán, sobre los errores y horrores cometidos; sobre la indolencia oficial y, en especial, que aparecen indicios de que autoridades federales ocultan el número real de muertos, entre presuntos criminales, policías y civiles.

La verdad es que hoy nadie sabe, a ciencia cierta, qué fue lo que pasó; nadie sabe si se actuó a partir de una solicitud de la DEA, nadie sabe si el Presidente ordenó el operativo, si fue una decisión del titular de Seguridad, Alfonso Durazo; nadie sabe por qué la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, no intervino; nadie sabe si Obrador es sólo un “presidente florero” y nadie sabe si también fue capturado y luego liberado Archivaldo, hijo mayor de “El Chapo”…. Nadie sabe.

Todas esas y muchas otras dudas deberán ser aclaradas por una Comisión de la Verdad que, de manera urgente, debe ser convocada por el Congreso de la Unión. Y es que el apego a la legalidad y el respeto a la Carta Magna, son fundamentales para legitimar a un Gobierno que, como el de Obrador, gusta de violar la ley.

Sin embargo, en el otro extremo del “conflicto Culiacán” aparece una pregunta clave que tiene respuestas poco o nada gratas.

¿Qué es lo que sí sabemos de la crisis de Culiacán?

1.- Sabemos que la DEA informó al Gobierno mexicano las coordenadas para localizar a “los Chapitos”, Archivaldo y Ovidio.

2.- Sabemos que, por eso, el Gobierno de Estados Unidos solicitó una orden de detención con fines de extradición.

3.- Sabemos que el operativo de captura de los hermanos Archivaldo y Ovidio se llevó a cabo de la peor manera.

4.- Sabemos que el Presidente estaba informado, como lo dijo la tarde del jueves 17 de octubre, cuando llegó al aeropuerto capitalino para viajar a Oaxaca, en donde fue entrevistado por los reporteros.

5.- Pero también sabemos que el Presidente mintió de forma flagrante en tres momentos consecutivos; en las mañaneras del 21, 22 y 24 de octubre.

El lunes 21, por ejemplo, rechazó ser un “Presidente florero” y presumió estar “informado de todo” y que en su Gobierno nadie se manda solo. Así lo dijo; “no es de que hacen las cosas y no me entero o que yo delego funciones y usted haga lo que quiera… no, el Presidente de México tiene información y sabe muy bien todo lo que está sucediendo y toma las decisiones”.

Al día siguiente, el martes 22, dijo todo lo contrario; que delega y que el Gabinete de Seguridad se manda solo y saben qué hacer. Así lo expuso: “ya saben en automático (en el Gabinete de Seguridad) como deben de proceder, entonces esto se venía haciendo… yo no estaba informado, no me informan en estos casos y yo le tengo mucha confianza al secretario de la Defensa”.

Volvió a cambiar la versión el jueves 24, y sostuvo que sí estaba informado del “caso Culiacán”. Así lo dijo: “en este caso yo pude comunicarme, me informaron, antes de salir tenía yo la información, tenía comunicación, cuando llego a Oaxaca, ya nomás se confirma que se había tomado ya la decisión”.

¿Cual de los tres presidentes dice la verdad: el del 21 de octubre, el del 22 de octubre o el del 24 de octubre?

Por eso, para conocer lo ocurrido paso a paso y para deslindar las responsabilidades respectivas en la decisión de dejar en libertad a “Los Chapitos”, es urgente que el Congreso convoque a la creación de una Comisión de la Verdad.

Y es que el Presidente mexicano pudo incurrir en las causales previstas en el Artículo 108 constitucional, que a la letra dice: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Ordenar la liberación de “Los Chapitos” ¿es delito grave o traición a la patria?
Al tiempo.
24 Octubre 2019 04:09:00
¡El presidente AMLO habría gaseado al activista AMLO!
Con el paso de los días se confirma que el Gobierno de López Obrador se parece –cada vez más– al negativo de una fotografía. Es decir, que en su Gobierno todas las imágenes de la realidad se percibe invertidas.

Por eso vemos todos los días a un Presidente y un Gobierno que son de derecha pero que, en los hechos, se ven a sí mismos como de izquierda; a un Presidente que pacta con el crimen organizado pero dispersa con gas lacrimógeno la protesta de alcaldes de todos los partidos; a un Gobierno que premia a secuestradores de camiones y de personas, con plazas de maestros.

Y en ese México, al revés también vemos que todos los días el propio López Obrador se niega a sí mismo –niega su historia–, y una vez convertido en Presidente protagoniza una peligrosa dualidad que contradice y niega todo lo que prometió el candidato presidencial.

De esa manera resulta que el candidato López Obrador –que durante décadas se manifestó en plazas y pueblos de todo el país– hoy sería el crítico más severo de los primeros 10 meses del Gobierno fallido del presidente López Obrador.

Pero tampoco hay duda que hoy, el presidente López Obrador habría lanzado gas pimienta a los ojos del activista López Obrador. ¿Y qué significa ese desfase de la realidad?

Precisamente eso, que el nuevo Gobierno mexicano vive hoy su propia realidad, alejada de la realidad del país, de los mexicanos y de la democracia.

Y si aún no se han enterado algunos ciudadanos de la doble realidad que derrumba a la democracia mexicana, basta ver el cotidiano de los 10 meses del Gobierno de López Obrador, para entenderlo.

1.- El López Obrador opositor fue el más severo crítico del Gobierno de Enrique Peña Nieto por deficiencias como la fuga de “El Chapo”. Hoy, el presidente López Obrador deja escapar a los hijos de “El Chapo”, cuyo cártel habría financiado su candidatura presidencial.

2.- Por décadas, el López Obrador opositor asaltó de manera violenta pozos petroleros, plazas como el Zócalo, se apoderó de la capital del país de manera violenta al decretar el plantón Reforma-Zócalo y sus protestas nunca fueron dispersadas con gas pimienta. Hoy, el presidente López Obrador ordenó lanzar gas pimienta a un puñado de alcaldes que exigían diálogo.

3.- Por años, durante los gobiernos de Felipe Calderón y de Peña Nieto, el López Obrador opositor hizo de la violencia una causa de incalculable renta política. Propuso llevar a Calderón a juicio ante la ONU, dizque por militarizar al país, en tanto que a Peña le exigió renunciar por no poder contener la violencia.

Hoy, el presidente López Obrador militarizó más al país, no cumplió la promesa de regresar a los militares y marinos a sus cuarteles y contabiliza más de 31 mil muertes violentas –la cifra más alta de muertos en toda la historia del país– mientras que en 10 meses de gestión se han disparado el secuestro, robo con violencia, feminicidios y homicidios dolosos.

4.- A los pocos meses de iniciado el Gobierno de Peña Nieto, el opositor López Obrador exigió la renuncia del Gabinete económico porque en ese año el crecimiento del PIB era apenas de 1 por ciento. Hoy, con el Gobierno del presidente Obrador el PIB previsto para 2019 es de cero y la economía mexicana está al borde de la recesión, y al opositor ya se le olvidó.

5.- El lema juarista preferido del López Obrador opositor es el que propone “nada por encima de la ley y nadie fuera de la ley”. Hoy, el presidente López Obrador ordenó una ilegal y vengativa persecución contra Rosario Robles, en tanto solapa pillerías de amigos y socios, como Manuel Bartlett.

6.- Pero la perla mayor se localiza en los libros “escritos” por López Obrador. Y es que el hoy Presidente no cumple todo aquello que, como opositor, recomendó.

Por ejemplo, en Fobaproa, Expediente Abierto, el López Obrador opositor denuncia a Alfonso Romo, como uno de los defraudadores de la banca. Hoy Romo es el jefe de Gabinete del presidente Obrador. En distintos libros acusa a Bartlett de malas mañas, a “La Mafia del Poder” y hasta al presidente Trump. Hoy, el presidente Obrador es aliado de todos ellos.

En los hechos, existen dos personalidades de un mismo político. Una es la del severo crítico del poder, encarnada en el líder social López Obrador, y la otra es la personalidad del peor Presidente de México, evaluación que es posible hacer en solo 10 meses, en los que casi destruye la democracia mexicana.

Lo cierto es que hoy el mejor contrapeso a los excesos del presidente López Obrador, sería el líder opositor, López Obrador.

Al tiempo.
23 Octubre 2019 04:01:00
¡AMLO impune; no pagará los platos rotos de Culiacán!
El “fiscal carnal” de López Obrador –el señor Alejandro Gertz Manero– ya advirtió a los mexicanos que el Presidente es intocable; que nada tiene que ver con los bochornosos sucesos de Culiacán.

Es decir, que según el fiscal general, el Presidente habría estado ajeno a lo ocurrido en Culiacán, en donde secretarios de Estado, mandos militares, marinos y políticos habrían actuado sin cabeza, sin control y, sobre todo, que se mandan solos, sin órdenes superiores.

Nos confirmó Manero lo que suponían los mexicanos todos, que para eso fue llevado al frente de la Fiscalía General de la República, “para ser la tapadera” de los tropiezos, las torpezas y violaciones constitucionales del Presidente mexicano.

Y el señor Fiscal hasta se aventó la puntada de prometer que “el caso Culiacán” no será igual que “el caso Ayotzinapa”; como si existiera una línea paralela entre los dos acontecimientos.

Sin embargo, lo que no nos dice el titular de la FGR, es la manera en que la instancia a su cargo llevará a cabo las indagatorias del caso, para deslindar responsabilidades, sin tomar en cuenta la línea de mando del “Jefe Máximo” de las fuerzas castrenses.

Dicho de otro modo, si el señor Gertz Manero insiste en exonerar a su Jefe y ser “tapadera” del presidente López Obrador, entonces deberá concluir que el resto de “la película” –de los hechos en Culiacán– son un filme dedicado a la ausencia de Gobierno; en donde tanto secretarios de Estado como mandos militares, marinos y hasta guardianes obedecían órdenes de extraterrestres.

Acaso por eso, el presidente Obrador dijo el martes, en la mañanera respectiva, que ni enterado estaba de lo ocurrido en Culiacán.

¿Existe alguien, en México y el mundo, capaz de creer que el presidente Obrador no se enteró del ridículo de Culiacán?

Vamos por partes
1.- Lo primero que deberá indagar el fiscal general es el papel ausente y decorativo de la Secretaría de Gobernación, cuya titular, Olga Sánchez Cordero, es nada más y nada menos que responsable de la gobernabilidad.

¿Cómo es posible que el brazo derecho del Presidente, la encargada de procurar la gobernabilidad del país, haya estado en el otro extremo del territorio –en Chiapas– al tiempo que Culiacán estaba en llamas? ¿No es la titular de Gobernación la primera que debe ser despedida por inexistente?

2.- Ahora bien, si creemos la versión presidencial de que el Ejecutivo nada sabía del caso Culiacán y el Gabinete de Seguridad persiguió a los hijos de “El Chapo” para cumplir una orden de aprehensión con fines de extradición, entonces obliga preguntar. ¿Quién dio la orden de ir por “los chapitos” y, sobre todo, quién sabía dónde estaban escondidos?

3.- Y si no fue la DEA la que les dio las coordenadas de la captura de “los chapitos”, entonces las cosas se complican aún más para el Fiscal. ¿Quién en el Gobierno mexicano sabía dónde buscar a los hijos de “El Chapo”? Peor aún. ¿Si alguien del Gobierno de López Obrador ya sabía dónde estaban “los chapitos”, por qué nadie los atrapó antes? ¿Existen traidores en el Gobierno de AMLO?

4.- Pero si avanzamos la película de horror y tropiezos, resulta que las cosas se complican aún más. ¿Por qué?
Porque si el secretario de Seguridad, el señor Durazo, fue quien asumió la batuta del Gabinete de Seguridad, entonces nos encontramos con un grave problema constitucional.
Y la razón es elemental. Resulta que ni los militares, ni los marinos y menos los guardias nacionales deben recibir órdenes de un civil que, por jerarquía, no manda a nadie.
Por eso obliga preguntar. ¿Quién ordenó llevar adelante el operativo contra “los chapitos”, si como dice el señor fiscal, el presidente Obrador salió corriendo a Oaxaca y nada sabía y todo lo ignoraba?

5.- En este punto nos encontramos con lo que parece el problema de fondo. ¿Quién o quiénes en el Gabinete de Obrador, ordenó u ordenaron el operativo para la captura de “los chapitos”, sin cumplir básicos de seguridad a la población, ante el tamaño de una potencial reacción criminal?

6.- ¿Por qué militares, marinos y guardias nacionales hicieron caso a esa voz inexperta, que puso en riesgo a militares, marinos y guardias nacionales?

Lo cierto es que el esclarecimiento del caso Culiacán parece fácil, solo de rutina para la Fiscalía General de la República. ¿Por qué?

Porque todos, en la Administración de Obrador, saben que no hay Gobierno; que México vive una espiral de ingobernabilidad que se exhibió, de cuerpo completo, en el caso Culiacán.
Ingobernabilidad que empieza por el Presidente, que ahora dice que no sabía nada. Por eso nadie pagará los platos rotos.

Al tiempo
22 Octubre 2019 04:08:00
¡En Culiacán, empezó la amnistía de AMLO al crimen!
Como muchos saben, el secuestro, crimen y posterior incineración de “los 43 de Iguala”, se llevó a cabo por instrucción de un alcalde impuesto por AMLO, en un municipio y un estado gobernados por el entonces partido de López Obrador.

Aún así –y a pesar de que en toda la ruta del crimen nunca participó ninguna autoridad vinculada al PRI y menos al Gobierno federal– lo cierto es que el maniqueísmo de la claque lopista, la distorsión dolosa y el gusto de Obrador por la mentira y el engaño terminaron por responsabilizar de la masacre al Gobierno de Peña Nieto.

Dicho de otro modo, resulta que “los magos del engaño y la mentira” se salieron con la suya; convirtieron una derrota política de grandes proporciones –como el crimen de los 43 de Ayotzinapa– en una victoria que incluso los empujó al poder presidencial.

Hoy, luego del escandaloso ridículo y del grosero montaje que vimos en Culiacán por parte del Gobierno de López –luego de la detención y posterior liberación de “El Chapito”– regresaron no solo el cinismo de Obrador sino el maniqueísmo, la distorsión dolosa y el gusto por la mentira y el engaño.

Y es que “los magos del engaño y la mentira” parecen dispuestos a intentar la misma apuesta “engañabobos” y convertir una derrota en victoria.

La diferencia es que López Obrador y su Gobierno pueden engañar a muchos durante mucho tiempo pero, al final, no engañarán a todos todo el tiempo.

¿Por qué?
Porque hoy el presidente López Obrador podrá decir misa y pontificar contra imaginarios “molinos de viento” de la derecha y el conservadurismo; podrá acusar al pasado de sus fracasos y hasta podrá sublimar su cinismo pero, al final, no podrá ocultar que su Gobierno enlutó a todo el país y que en solo 10 meses convirtió al territorio mexicano en el mayor cementerio de la historia y terminará calificado como el peor Gobierno de todos los tiempos.

Y es que la realidad, demoledora por su peso específico, resultará aún más terca que el terco Presidente mexicano.

Como saben, en una suerte de control de daños, dicen el Presidente, la propaganda oficial y los corifeos de su fallido Gobierno que “el supuesto fracaso de Culiacán” en realidad fue un acierto y una respuesta humanitaria que evitó “una matazón de ciudadanos indefensos”.

Lo que no dicen, por ejemplo, es que solo en Tlahuelilpan la irresponsabilidad oficial provocó más de la mitad de las 200 vidas que se habrían salvado en Culiacán; no dicen que la irresponsabilidad de AMLO ha cobrado más de 100 vidas a causa de la falta de vacunas para el dengue; que son decenas de muertos por la carencia de medicamentos contra el cáncer y por el servicio deficiente en el sector salud.

Lo que no dicen el Presidente, su Gabinete, sus aliados e incondicionales, es que en 10 meses de Gobierno, el número de policías asesinados en todo el país casi alcanza los 400 y que, como nunca, el crimen organizado ha dado muerte a presidentes municipales, síndicos y legisladores locales.

Pero “la joya de la corona” del mal Gobierno y del fracaso en la contención de la violencia, en todo el país, son las 31 mil muertes violentas, en solo los primeros 10 meses del Gobierno de Obrador.

Esa cifra de 31 mil muertos en 10 meses es la más alta de todos los tiempos en México; es una muestra del fracaso en la estrategia contra la violencia y es la confirmación de que el de López Obrador es un Gobierno que no solo rindió la plaza ante el narcotráfico y el crimen organizado, sino que pactó con los distintos cárteles criminales.

Pero existe un mensaje aún más preocupante.

¿Cuál es ese mensaje?
Que la rendición de la plaza en Culiacán y el pacto con bandas como la de “El Chapo” explican la razón por la que el entonces candidato y hoy Presidente prometió por todo el país una amnistía a los grupos criminales.

En los hechos y violando la Constitución, el Presidente mexicano ya perdonó a los jefes de bandas como la de “El Chapo”.

Pero el mensaje resultaría aún más escalofriante sí se confirma que todos los barones de la droga serán perdonados.

¿Y, a cambio de qué sería el perdón?

En su columna de ayer, el periodista Pablo Hiriart desliza una escalofriante hipótesis; los matarifes del crimen organizado se podrían encargar de los enemigos y críticos del régimen.

Es decir, un narcoestado, el mayor riesgo para la democracia.

Al tiempo.
21 Octubre 2019 04:07:00
¡Fue un montaje el del ‘Chapito’ en Culiacán!
Al mejor estilo de Genaro García Luna –en la peliculesca captura de Florence Cassez–, el Gobierno de López Obrador montó un teatro con la supuesta captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán.

¿Y por qué decir que fue un montaje dicha captura y liberación?

Porque solo de esa manera, con una supuesta rebelión del cártel de “El Chapo” –producto de supuestos fallos del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional–, se podía justificar que el Gobierno de López Obrador no entregara al Gobierno de Trump al hijo de “El Chapo”.

Es decir, que el Gobierno mexicano montó un teatro espectacular para no traicionar a su aliado, Joaquín “El Chapo” Guzman –y a toda su familia–, a quienes el presidente Obrador ha dado protección.

Y si dudan, basta recordar que utilizando el sello de la casa –mentiras, engaños y contradicciones–, abundan las evidencias de que asistimos a un montaje de Estado para justificar que el Gobierno federal no pudiera entregar al de EU, en extradición, a los hijos de “El Chapo”.

Pero vamos por partes.

1.- Lo primero que llama la atención es que, hasta ahora, nadie en el Gobierno de López Obrador haya reconocido la punta de la madeja del tema; que la DEA entregó al Gobierno de México toda las coordenadas de la localización de los hijos de “El Chapo”.

2.- En la primera versión de los hechos, el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, habló de una confrontación entre militares y la banda de “El Chapo” en un patrullaje de rutina.

3.- Dicha versión la desmintió el propio presidente Obrador, quien confirmó la existencia de una orden de aprehensión con fines de extradición.

4.- ¿Por qué mintió Alfonso Durazo? ¿A poco el titular de Seguridad Pública no sabía nada de la orden de aprehensión con fines de extradición?

5.- El propio Durazo también negó la existencia de una negociación con la familia de “El Chapo”, lo cual fue desmentido por los propios familiares y el abogado del Joaquín Loera, quien dijo que se negoció la entrega de Ovidio Guzmán, a cambio de acabar con los enfrentamientos.

6.- Cuando le preguntaron al presidente Obrador si él había ordenado liberar al hijo de “El Chapo”, el Mandatario dijo que el Gabinete de Seguridad había acordado tal liberación y que él, el Presidente, solo la avaló.

7.- Esa es una mentira presidencial, ya que si algo tiene el Gobierno de Obrador es un ególatra sentido de autoridad. El Presidente ha dicho a todos y cada uno de sus colaboradores que el único que manda es él, y punto.

8.- Pero existe una pregunta fundamental que no ha sido planteada y menos respondida. ¿Por qué montar “el circo” de la captura y posterior liberación del hijo de “El Chapo?

9.- Esa es la pregunta clave. Y es que resulta inexplicable que Obrador haya lanzado una batida para capturar a los hijos de “El Chapo”, cuando el propio Presidente siempre dijo que no habría más detenciones y más enfrentamientos; cuando López Obrador llevó a familiares de “El Chapo” a visitar al criminal en EU; cuando Obrador dijo que su Gobierno pelearía la fortuna del criminal para regresarla a México.

10.- Lo que pocos saben es que la captura de los hijos de “El Chapo” fue una exigencia del Gobierno de Trump y que México no podía negarse a dicha entrega, sobre todo porque la DEA entregó todos los detalles de la ubicación de los hijos del criminal más buscado.

11.- ¿Qué hacer ante esa situación, si “El Chapo” y sus hijos son aliados y amigos del Gobierno de Obrador; son amigos de Alfonso Durazo?

12.- Pues nada, que los genios del Gabinete lopista concluyeron que, ante grandes problemas, grandes soluciones.

13.- Y es que el Gobierno de López Obrador no podía traicionar a su aliado, “El Chapo”, pero tampoco traicionar al Gobierno de Trump. ¿Y entonces?

14.- La gran solución fue un montaje espectacular, operado de la peor manera, negociado con los hijos de “El Chapo”, para hacer creer a la sociedad mexicana y Trump que la liberación de Ovidio Guzmán López fue razón de Estado, para salvar vidas.

15.- Y si aún lo dudan, basta ver la campaña mediática, política y en redes para justificar la liberación de Ovidio; el cierre de filas de gobernadores y las absurdas maromas del Presidente, de su Gabinete y de sus fanáticos.

16.- Y aquí aparece otra pregunta fundamental. ¿De verdad en el Gobierno de AMLO existe tal nivel de estupidez, como para llevar adelante un operativo como el de la captura de Ovidio Guzmán, sin los básicos de inteligencia y logística? ¿No fue un montaje para engañar a los mexicanos y a Trump?

17.- Y es curioso que en el Gobierno de López Obrador estén vinculados a la captura y liberación de Ovidio Guzmán dos viejos amigos de “El Chapo”; Alfonso Durazo y Alejandro Gertz Manero, los mismos que habrían dejado escapar a “El Chapo” en el Gobierno de Fox.

¿Se confirma la complicidad de Obrador con “El Chapo”?

Al tiempo.
17 Octubre 2019 04:09:00
¡Despide y perdona AMLO a Deschamps!
Palabras más palabras menos, el propio presidente Obrador lo dijo en la mañanera del miércoles 16 de octubre: “a los aliados y amigos perdón y olvido, a los enemigos y adversarios persecución y prisión”.

Y Carlos Romero Deschamps no solo ha sido un aliado desde hace muchos años del hoy presidente López Obrador, sino que el dinero del sindicato petrolero financió el nacimiento y el crecimiento del partido Morena y, sobre todo, la candidatura del hoy Presidente.

Por eso, es una ingenuidad suponer que la salida de Carlos Romero Deschamps es producto de una persecución al estilo de la prisión de Rosario Robles o la defenestración del ministro Eduardo Medina Mora.

No, en realidad la salida de la dirigencia del otrora poderoso sindicato de Pemex, de Romero Deschamps, es más bien un mensaje cuyos destinatarios están en los intríngulis de la investigación por corrupción de la petrolera mexicana, en donde el Gobierno de Donald Trump tiene metida la mano.

Es decir, el Gobierno de AMLO debe mandar mensajes de limpieza en Pemex y en su sindicato, para impedir el derrumbe a los ojos de las calificadoras.

Por eso, el despido y el perdón del hoy exlíder del sindicato petrolero se mueve a través de “cartas marcadas”, negociadas, que hicieron que el otrora poderoso Deschamps deje el cargo sin temor a ser investigado y menos llevado a prisión.

Y si lo dudan basta revisar el comportamiento de ese “soldado del Presidente” en que se convirtió Romero Deschamps desde el primer día del mandato de López Obrador.

Y es que si bien hoy muchos se escandalizan –sin pruebas y solo de oídas– del supuesto financiamiento de proveedores de Pemex a la campaña de Peña Nieto, lo cierto es que nadie dice nada del financiamiento de la campaña de AMLO, desde el sindicato petrolero.

Romero Desdechamps, igual que en su momento lo hizo su antecesor en la jefatura del sindicato, financió la candidatura presidencial del candidato de la llamada izquierda.

Si hacemos memoria, Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, financió la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, en la contienda de 1988.

Ese financiamiento oculto y la campaña masiva de votos a favor de Cárdenas le costó a “La Quina” el golpe lanzado por Carlos Salinas, que lo tiró del cargo y que llevó a la máxima posición a Hernández Galicia.

La historia se repitió desde el nacimiento del partido Morena y, sobre todo, en la candidatura presidencial de López Obrador.

Y es que el gremio petrolero, igual que el de los electricistas y otros de los grandes sindicatos de empresas e instituciones del Estado son territorio de la llamada izquierda.

Y desde que López Obrador inició la construcción de su propio partido tuvo como aliado al jefe del sindicato petrolero; gremio del que le arrebató al PRI una importante porción de los 30 millones de votos que lo llevaron al poder.

Por eso, hoy se puede decir que López Obrador despidió a su aliado Carlos Romero Deschamps, pero también se debe aclarar que el Presidente perdonó a su aliado al que le aplicará “la gracia” del olvido.

Y el mensaje fue claro en la “mañanera” de ayer miércoles, cuando en respuesta a Peniley Ramírez –una de las pocas periodistas que realmente preguntó, que incluso repreguntó y hasta confrontó al Presidente sobre la corrupción en el Gobierno de Peña Nieto– Obrador confirmó que con los expresidentes propuso “el punto final”.

Es decir, el perdón y el olvido.

Sí, perdón y olvido para expresidentes, pero también para aliados y amigos; aliados como Deschamps, como Bartlett, como Olga Sánchez Cordero, como Napoleón Gómez Urrutia…

Y es que López Obrador es, en los hechos, el Luis 14 mexicano; es todo el Estado, el que perdona y castiga; es el “rey sol” de Macuspana.

Al tiempo.
16 Octubre 2019 04:02:00
¡Masacre en ‘Aguililla’! ¿quién miente Presidente?
Cuando era candidato presidencial, López Obrador recorría el país con la promesa de que en su Gobierno no habría más masacres ni ajustes de cuentas de las bandas criminales. Cuando era aspirante presidencial también promovía “los abrazos antes que los balazos” y se comprometió a que los militares y marinos regresarían a sus cuarteles.

Incluso llegó a prometer lo impensable: “desde el primer día de mi Gobierno se acabarán la violencia y el crimen”, le dijo en una memorable entrevista a Ciro Gómez Leyva. ¡Claro, nunca dijo cómo llevaría a cabo esa milagrosa promesa!

A 320 días de iniciado el Gobierno y a 15 meses de que ganó la elección presidencial todas las promesas anteriores se han convertido en monumentales mentiras. Es decir, López Obrador engaño a los mexicanos. ¿Por qué mintió Presidente?

Peor aún, el mismo día que el Gobierno de López Obrador realizaba lo que el propio Alfonso Durazo presumió como la mayor evaluación de los niveles de violencia en México y que presumía “el punto de quiebre” de la inseguridad, el grupo criminal que domina en Michoacán masacró a policías federales en una emboscada.

Peor aún, el Gobierno federal no atina, siquiera, a ponerse de acuerdo en el numero de víctimas. Y es que mientras que la Fiscalía Estatal habla de 14 policías masacrados, en Gobernación dijeron que eran los 13 policías muertos y algunos medios locales –de Guanajuato y Michoacán–, reportaron hasta 27 policías que perdieron la vida. ¿Quién miente Presidente?

No es todo. El 22 de abril de 2019, y luego de conocer el crecimiento explosivo de la criminalidad en los primeros meses de su Gobierno, López Obrador pronosticó que la violencia sería contenida en seis meses; una vez que maduraran los programas sociales y el trabajo de la Guardia Nacional.

Hoy, a 320 días de que arrancó el Gobierno de AMLO y a punto de cumplirse los seis meses que el propio presidente prometió, la violencia sigue sin freno; no ha bajado un solo día y recuentos como el de @ContrapesoC confirman que el número de mexicanos muertos en hechos violentos rebasa los 30 mil; cifra nunca antes vista. Es decir, hasta hoy han fracasado los programas sociales y la estrategia de la Guardia Nacional. ¿Quién miente, Presidente?

Hay más. En comederos políticos son muchas las voces que opinan, imaginan o especulan que los estados de Michoacán y Guanajuato han sido abandonados por el Gobierno federal ante “el señorío” que han alcanzado grupos criminales como los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Santa Rosa de Lima.

En Michoacán, por ejemplo, se han reportado tres masacres que involucran al CJNG. La primera se produjo el 8 de agosto, en Uruapan, en donde fueron tirados 20 cuerpos sin vida, ocho de ellos colgados en un puente.

La segunda masacre se produjo el 30 de agosto en Tepalcatepec, con un saldo de 9 muertos y la tercera el pasado lunes, en donde fueron emboscados policías federales de un convoy de 43 efectivos, con la muerte de 14 de ellos. ¿Existe un abandono deliberado del estado de Michoacán, por parte del Gobierno federal?

En Guanajuato ocurre algo parecido. Según reportes periodísticos, esa entidad del Bajío habría sido abandonada a causa del diferendo entre el Gobernador y el Presidente. Por eso, de Palacio habrían ordenado sacar del estado a la Marina, a pesar de que estaba cerca de capturar a José Antonio Yépez, “El Marro”.

¿Cierto o falso que por diferencias con los gobernadores desde Palacio se habrían abandonado los estados de Michoacán y Guanajuato? ¿Quién miente Presidente?

Lo cierto es que la masacre de Aguililla colocó en el ojo del huracán a todo el Gobierno de López Obrador. ¿Por qué? Porque confirma que la mayor propuesta del candidato presidencial y del presidente Obrador, el de abatir la violencia y el crimen, es un fracaso total.

Y el fracaso lo sintetizó de manera ejemplar la titular de Gobernación; Olga Sánchez Cordero, quien dijo que la masacre es cosa de todos los días en todo el país. Es decir, vivimos en total ingobernabilidad. ¿Y dónde quedó lo feliz, feliz, feliz, Presidente? ¿Será que alguien miente?

Al tiempo.

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