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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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05 Diciembre 2020 04:00:00
Diciembre 2020
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Me parece increíble, me digo a mí misma que haya pasado ya un año de aquel mes de diciembre en que todo era o al menos así lo parecía, ‘‘normal”.

Los niños escribiendo su cartita a Santa Claus, otros a los Reyes Magos.

Las madres, realizando los preparativos para la cena de Noche Buena, la compra de regalos, la dulce espera de la llegada de nuestros seres queridos; el arribo de los nietos que dan alegría.

Nadie imaginaba lo que muy pronto habría de venir para modificar la vida de todos los seres humanos.

La aparición de un virus, que dicho sea de paso nadie ha sido capaz de explicar con toda la honestidad que se requiere, qué fue lo que realmente sucedió.

Quién o quiénes permitieron que un problema de salud se convirtiera en pandemia y mantuviera a la humanidad en una situación de indefensión.

¿Accidente? ¿algo premeditado? la verdad ha quedado oculta y seguramente quedará sepultada.

En lo único que sin duda podríamos coincidir es que este año, desde la aparición del Covid-19 ha sido muy difícil para todos o al menos para la gran mayoría.

Se creyó, porque así nos lo dijeron, que el problema sanitario “pronto pasaría”.

En principio, nos ilusionamos con que serían tres meses del confinamiento.

Sin embargo, el tiempo que no se detiene fue transcurriendo y nos encontramos en una situación -en no pocos casos- de desesperación.

No es para menos. En estos meses nuestra vida cambió de una manera drástica.

¡Cómo no habría de serlo! Si este 2020 bastó para llenarnos de sucesos que nadie esperaba.

Hemos conocido casos de contagio de seres muy cercanos a nosotros.

Algunos, se contagiaron, su situación se agravó hasta fallecer. Otros, más afortunados, lograron recuperarse.

Nos hemos entristecido y llorado por los que se fueron y a quienes ni siquiera pudimos despedir ni brindar consuelo a sus familiares.

Han sido meses de recibir noticias que no son agradables y que han llegado como en “cascada”.

Pérdida de empleos, cierre de negocios por falta de apoyos económicos.

La aparición o incremento de la delincuencia.

La soberbia gubernamental alejada de una realidad que lastima y mata.

“Vamos bien” se escucha la voz de la soberbia y del desprecio a la vida. Sin embargo, no se dice quiénes son los que “van bien” aunque no hace falta decirlo.

Un año ha transcurrido de aquella navidad que sin duda todos recordamos.

Aunque será diferente a las que sin duda hemos vivido, la celebración en este año debe ser para dar gracias a Dios por sus bendiciones.

En casa, desde los primeros días de noviembre me dispuse a adornar el árbol, por lo menos para “modificar” el escenario -pensé- y poner el toque navideño al hogar.

Convencida estoy de que esta navidad será diferente porque así lo exigen las circunstancias por las que estamos atravesando y con el firme propósito de continuar cuidándonos y cuidar a los seres que amamos.

Todo este tiempo en resguardo, hemos tenido tiempo más que suficiente para reflexionar.

Para darnos cuenta de que la vida es realmente maravillosa y que debemos de cuidarla en todo lo posible.

Que a pesar de todo por lo que hemos pasado, Dios no nos deja de su mano.

Es de sentir pena y hasta cierto punto, molestia, al ver a personas que ignoran la pandemia y se exponen a los contagios al asistir a lugares concurridos o festejos.

No quieren darse cuenta de que un momento de diversión puede ser causa de enfermar y hasta llegar a morir.

Se debe actuar con responsabilidad por el propio bien y el de los demás.

Todos, debemos darnos cuenta de que estamos ante un problema real y grave.

Porque ante un contagio en caso de que se diera la necesidad de hospitalización, existe la posibilidad de no contar con camas disponibles, ni medicamentos.

El problema de la pandemia es bastante grave.

Y se torna peor aún, si no somos conscientes de que los médicos están exhaustos, muchos de ellos han muerto al contagiarse atendiendo pacientes de Covid.

Ojalá y quienes hoy prefieren divertirse sin importar las consecuencias de sus actos, reflexionen.

Entiendan que están poniendo en riesgo la vida de otros, de gente valiosa como lo es el personal de salud.

Por la irresponsabilidad de quienes no hacen caso de las recomendaciones de los especialistas y personal de la OMS, se van incrementando los casos que agravan más al ya deteriorado sistema de salud.

Hagamos un esfuerzo, por el bien de todos.

No es tiempo de festejos, sino de responsabilidad; de dar gracias a Dios porque seguimos con vida.

Pensemos que personas valiosas ya no están con nosotros; personas que no merecían morir.

Esta Navidad será sin duda diferente, pero no menos bella que las anteriores.

De nosotros dependerá que así sea.
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